Por: Paco March
Perdone el lector la cursilada del título pero, si llega al final del artículo, quizás la justifique.
El panorama (el taurino y el otro) pinta azuloscurocasinegro y cada cual apunta culpables a falta de soluciones. Los de los toros nos enzarzamos en bizantinismos, en guerras fratricidas, a falta de mayores dósis de imaginación (ahora toca eso de las encerronas y los estamentos administrativos y empresariales siguen en Babia. A todo ello y con tanto bla, bla, bla, cada vez se habla menos de toros. Por eso cuando alguien lo hace (en este caso, en forma de libro) conviene pararse. Y si lo que se lee cautiva ya desde el título y te atrapa en el contenido, la alegria es doble.