Hoy queda escrito en la historia
un triunfo tan meritorio,
legítimo y laudatorio,
que nos inunda de gloria.
Culminan su trayectoria
aquellos que con decoro
sin fallas y sin desdoro,
han puesto en alto al país;
quedando con su mentís
el pesimista en su azoro.
Es con la fe y esperanza
con unidad y en equipo,
imitable prototipo,
para ésta patria que avanza.
Entreguémonos a ultranza
resueltos y sin pereza,
para así tener certeza
que al luchar por un anhelo,
igual que el que toca el cielo,
no sale de la sorpresa.
Contener las embestidas
de aquel rival portentoso
demandaba ser coloso
de poses engrandecidas.
Las empresas decididas
requieren de fortaleza
de tesón y de presteza
que alienten nuestra emoción;
no queremos más nación
que México en su grandeza.
La actitud fue de conquista
la divisa de humildad,
mas campeó la dignidad
y una postura optimista.
Una mente triunfalista,
que para mi patria imploro,
supo guiarlos como coro
armónico y con talento;
equipo que en el momento
ganó la medalla de oro.