La decisión se tomó durante la 11a Sesión del Comité lntergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial en Addis Abeba, Etiopía, realizada del 28 de noviembre al 2 de diciembre del año en curso. La inscripción se logra después del voto positivo unánime de los 24 miembros que actualmente conforman el Comité: Austria, Chipre, Turquía, Armenia, Bulgaria, Hungría, Colombia, Cuba, Guatemala, Santa Lucía, Afganistán, India, Mongolia, Filipinas, República de Corea, Congo, Costa de Marfil, Etiopía, Mauricio, Senegal, Zambia, Argelia, Líbano y Palestina.
El expediente, resultado de una amplia investigación documental y de campo, describe a la charrería como una tradición ecuestre, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI cuando, a raíz del establecimiento y auge de las haciendas ganaderas en el centro y norte de México, surge la necesidad de convivencia entre los vaqueros de las diferentes fincas que se reunían para inventariar y marcar el ganado de cada propiedad, convirtiendo las faenas de campo en motivo de coexistencia y articulación social, siendo éste el origen de una escuela ecuestre mexicana que permitió manejar el ganado mientras se montaba a caballo y que se distinguía, entre otras cosas, por el uso de la silla de montar y la reata, utensilio esencial para lanzar al ganado.
Uno de los documentos más importantes que integran el expediente oficial presentado a la UNESCO, es el Plan de Salvaguardia, elaborado por la Asociación Nacional de Charros, en conjunto con representantes de la comunidad, y el respaldo de los gobiernos de Jalisco, el Estado de México y la Ciudad de México, que incluye medidas como la creación de un Conservatorio de la Charrería, conformado por diversas instancias gubernamentales, académicas y de la sociedad civil, como la misma Asociación Nacional de Charros, la Secretaria de Cultura, la Secretaria de Turismo, los institutos de investigaciones Históricas, Estéticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Federación Mexicana de Charrería, y los institutos mexicanos de la Juventud y para la Mujer.
De este modo culmina exitosamente el esfuerzo iniciado en marzo de 2013, con el envío a la UNESCO del expediente de “La Charrería, tradición ecuestre en México”, realizado a iniciativa de la Asociación Nacional de Charros, con la participación de los actores principales de la celebración identificados y diversas instituciones regionales (municipales, estatales y federales), vía la Dirección de Patrimonio Mundial del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Comisión Mexicana de Cooperación con la UNESCO (CONALMEX) y la Oficina de México ante la UNESCO.
Fuente: (INAH)