El diestro mexiquense Fermín Spínola se hizo justicia por propia mano

Es triste ver como un torero de la catadura de Fermín Spínola, de pronto, fue desapareciendo de los carteles de las plazas en temporadas y ferias importantes sin que se le hiciera justicia a su indiscutible investidura de innegable figura del toreo nacional. Sin embargo, ha sido él mismo quien se ha hecho justicia por propia mano, alzando la voz, una vez más, con su toreo serio, sin chabacanerías, con verdad buena y arte aromatizado.

Si a ello le aunamos que el diestro dio la cara en el ruedo del gran coso de Insurgentes mermado de facultades físicas, pues actuó padeciendo tremendo cuadro gripal que le impedía una aceptable oxigenación corporal, duplicando así el esfuerzo realizado por el espada y de ahí el mérito que tuvo.

Tampoco habría que censurar su triunfo porque lo hizo utilizando la opción del toro de regalo, no, no es por ahí, ya que en el lote que le correspondió de la dehesa de La Soledad, evidenció su capacidad oficiosa y técnica para poderle a dos astados que no se la pusieron fácil, haciendo todo con mucho talento torero, tanto con su primero, “Tango”, al que le pudo haber cortado una oreja, como a su segundo, “Salsero”. Por ello es que optó por el obsequio, porque sabía que era en ese momento y no en otro. Salió “Príncipe”, número 75 y con 505 kilos, de Los Encinos, se fusionó con Fermín y gracias a su poder muletero e inteligencia, inclusive por momentos hasta con “garra”, ha logrado la faena que le hizo recuperar el sitio y la credibilidad que, para nosotros, nunca ha perdido.

De tal suerte que hubieron de pasar dos años para que Spínola volviera a la Monumental Plaza México, la que en su oportunidad lo puso en el sitio más alto de nuestra torería. Han sido ya entonces, contando la del domingo pasado, 17 tardes en dicho magno escenario taurómaco del país, en las que ha cortado 16 orejas y un rabo, éste último apenas obtenido el anterior domingo, el 127 en la historia del mismo coso, de ese “Príncipe” de Los Encinos, además del indulto del toro “Vinatero” de De Santiago, el domingo 2 de marzo de 2003, además de haber sido ya máximo triunfador de una Temporada Grande, con seis salidas en hombros por la Puerta de El Encierro.

Por ello, Fermín no podía ocultar su felicidad, a pesar de su intensa gripe: “He luchado muchísimo. Se ha sembrado y se ha cosechado gracias principalmente a la sabia virtud de haber tenido la suficiente paciencia para recoger lo bueno de ella. Estoy contento”.

De todos es sabido que la carrera de un torero con aspiraciones de grandeza de ninguna manera es fácil pues en ella siempre habrá sacrificio y plena concentración, siendo eso mismo lo que ha vivido Fermín, sobre todo a lo largo y ancho del pasado 2011 cuando “quemó sus naves” para irse a buscar un sitio a España y tras una ardua preparación, llegar como “navaja de rasurar” a su ansiada confirmación de alternativa en la plaza Monumental de Las Ventas de Madrid, en el marco de la Corrida de la Hispanidad, el 12 de octubre, con un encierro de la divisa de Valdefresno, de manos del veterano madrileño Carlos Escolar “Frascuelo” y ante la presencia del albaceteño Andrés Palacios, con el toro de nombre “Buscatodo”, número 50 y con 538 kilos, con el que tuvo que pagar el “derecho de piso”, pero en su segundo, el quinto de la tarde, “Buscador”, número 58 y con 534 kilos, Spínola demostró a lo que iba a la primera plaza del orbe taurino y tras haber matado sin mácula alguna, teniendo ya asegurada la oreja ganada a ley, apareció el protagonismo localista del presidente del festejo, Trinidad López-Pastor Expósito, para negarle el triunfo a un torero mexicano que actuó sin complejos y sí con mucha entrega y verdad.

Todo ese cúmulo de experiencia y madurez humana y torera fue lo que Fermín Spínola mostró la tarde del pasado domingo en la Monumental Plaza México, argumentando que “he apostado muy fuerte. Hay que tener fe y paciencia. Todos los días se aprende y cada día hay algo nuevo que experimentar”.

Por último, el flamante triunfador de la Monumental Plaza México acerca de la parte medular de la faena de rabo a “Príncipe” dijo: “Fue interminable. La verdad es que me abandone muchísimo y cuando eso pasa lo disfrutas tanto que el derroche de tanta energía te agota. Estoy feliz, quería abrazar a mi esposa y lo hice como nunca, besé a mis hijos y a todos les dí la enhorabuena porque entre todos nos hemos apoyado para salir adelante y tener una familia bonita, además de que ha sido maravillosa la respuesta de la gente en su manera de entregarse. Fue algo mágico”, concluyó el diestro. ¡Enhorabuena y suerte matador!

Fuente: (suertematador.com/Armando Bolio)

Leave a Reply