Andrés Henestrosa no perdió nunca el ritmo alegre y el tono colorido lleno de afluentes y retruécanos de su lengua natal: el zapoteco

“Yo vengo como todos los hombres, de muy lejos, de muy abajo; pertenezco a la despeinada, descalza y hambrienta multitud mexicana, y he peleado, desde que me acuerdo, por ser mañana distinto al de hoy y pasado al de antier; ser distinto cada día ha sido mi lucha, pero siempre con un






