Manuel Acuña y la sombra de la musa que lo inspiró, Rosario de la Peña y Llerena

La admiran los nocturnos luminares; Le sonríen los montes y los mares; Y es un rival del sol; La huella de su pie, fosforescente; Fuera guirnalda en la soberbia frente; No de un ángel, de un dios…