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	<title>Restituyen aspecto original de los mascarones monumentales del sitio arqueológico de Kohunlich &#8211; Azteca21 Media</title>
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		<title>Restituyen aspecto original de los mascarones monumentales del sitio arqueológico de Kohunlich</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Redacción Azteca 21]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 14 Feb 2008 11:27:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arte y Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Restituyen aspecto original de los mascarones monumentales del sitio arqueológico de Kohunlich]]></category>
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					<description><![CDATA[<img src="/images/noticias_m/m_cultura130208-03.jpg" border="0" alt="" /><br />]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<table border="1" cellspacing="2" cellpadding="2" align="right" bordercolor="#4581b8">
<tbody>
<tr>
<td align="center" bgcolor="#4581b8"><img decoding="async" src="/images/noticias/cultura130208-03.jpg" alt="" /></td>
</tr>
<tr>
<td align="center">
<div class="text1" align="center"> Los rostros de casi dos </div>
<div class="text1" align="center">metros de altura modelados</div>
<div class="text1" align="center"> en estuco (cal y arena) </div>
<div class="text1" align="center">destacan en la cara</div>
<div class="text1" align="center"> principal del templo </div>
<div class="text1" align="center">m&aacute;s importante del sitio</div>
<div class="text1" align="center"><em> Foto: Cortes&iacute;a</em></div>
<div class="text1" align="center"><em> H&eacute;ctor Monta&ntilde;o/CONACULTA</em> </div>
</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Ciudad de M&eacute;xico.- 13 de Febrero del 2008.- (CONACULTA) Desde la cima de la colina m&aacute;s alta del sitio arqueol&oacute;gico de Kohunlich, cinco rostros mitificados de enormes ojos vigilan hacia el ocaso del sol la antigua ciudad maya ubicada en el sur de Quintana Roo, y cada atardecer acompa&ntilde;an con su mirada el recorrido del astro en su viaje al Inframundo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Son los mascarones monumentales de Kohunlich, rostros de casi dos metros de altura modelados en estuco (cal y arena) que destacan en la cara principal del templo m&aacute;s importante del sitio, construido en la cima de una colina repleta de &aacute;rboles y corozos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los mascarones son elementos ornamentales muy comunes en la arquitectura maya del Cl&aacute;sico temprano (200 &ndash; 600 d.C.). Dos sitios del sur de Quintana Roo los conservan de manera excepcional: Chakanbak&aacute;n, a&uacute;n cerrado al p&uacute;blico, y Kohunlich, donde el visitante puede admirar a cuatro de ellos flanqueando la escalinata del templo principal y uno m&aacute;s peque&ntilde;o rematando el lado sur del &uacute;ltimo cuerpo del edificio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por las caracter&iacute;sticas de los materiales con que fueron elaborados y el clima al que est&aacute;n expuestos en esta regi&oacute;n, la conservaci&oacute;n de los cinco mascarones constituye uno de los retos m&aacute;s grandes de la restauraci&oacute;n mexicana.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En su intervenci&oacute;n se han formado generaciones de restauradores y desde el a&ntilde;o 2005 el Instituto Nacional de Antropolog&iacute;a e Historia (INAH) inici&oacute; un proyecto de conservaci&oacute;n permanente que ha permitido rescatar paulatinamente la iconograf&iacute;a original y controlar su deterioro.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los trabajos que se realizan en los mascarones de Kohunlich est&aacute;n a cargo de Elda Anrubio Vega, por el &aacute;rea de conservaci&oacute;n, y de Enrique Nalda, por el &aacute;rea de arqueolog&iacute;a. Sobre esta labor, la restauradora Anrubio dijo que a trav&eacute;s de a&ntilde;os de trabajo en &eacute;ste y otros sitios del pa&iacute;s, se ha establecido una filosof&iacute;a de conservaci&oacute;n: evitar el uso de productos sint&eacute;ticos especialmente en los procesos de consolidaci&oacute;n, porque muchos de los problemas actuales para preservar los mascarones se derivan del uso indiscriminado de consolidantes de naturaleza diferente y no compatible con los materiales originales en las primeras intervenciones, luego de su descubrimiento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El material con que fueron modelados originalmente los mascarones es una mezcla preparada b&aacute;sicamente con cal como cementante y cargas compuestas de arena y sascab, un producto derivado de la intemperizaci&oacute;n de rocas calizas, muy abundante en la regi&oacute;n, con las que se form&oacute; una argamasa que t&eacute;cnicamente se llama mortero, mejor conocida como estuco, diferente al estuco original que contiene yeso en lugar de cal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Las propiedades pl&aacute;sticas de este estuco permitieron el modelado de los relieves que decoraron profusamente los edificios mayas del Cl&aacute;sico temprano, de entre los cuales, los mascarones de Kohunlich alcanzaron un nivel excepcional en t&eacute;rminos art&iacute;sticos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por el desgaste y agotamiento natural de dichos materiales, explic&oacute; Anrubio, los mascarones empezaron a presentar una condici&oacute;n de pulverulencia y grandes oquedades en su interior. En las primeras intervenciones que se llevaron a cabo en los a&ntilde;os setenta, cuando no hab&iacute;a muchas investigaciones sobre el comportamiento de pol&iacute;meros sint&eacute;ticos en condiciones de alta humedad y temperatura, como las de los ambientes selv&aacute;ticos, estos productos fueron aplicados por los restauradores para devolver firmeza al estuco.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sin embargo, &eacute;stos materiales tienen un tiempo de vida y de efectividad limitados, tras del cual inician un proceso de degradaci&oacute;n que se traduce en serios problemas agregados, pues al no poder eliminarse, permanecen en el estuco convirti&eacute;ndolo en un material impermeable que impide la absorci&oacute;n de nuevos consolidantes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&quot;Ante esta situaci&oacute;n, desde el a&ntilde;o 1990, tratamos de aplicar las materias primas usadas en la manufactura original de &eacute;ste tipo de elementos y se abri&oacute; un campo de investigaci&oacute;n nuevo en el que buscamos rescatar las tecnolog&iacute;as tradicionales mayas y la experimentaci&oacute;n con aditivos naturales como gomas y resinas de especies arb&oacute;reas abundantes en la regi&oacute;n, de las que no descartamos hayan podido ser empleadas desde &eacute;pocas prehisp&aacute;nicas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>As&iacute;, en los &uacute;ltimos tres a&ntilde;os de forma pr&aacute;cticamente exclusiva, empleamos la cal como consolidante y como cementante, el polvo de piedra caliza y el sascab como carga en los morteros o pastas de resane; ello ha sido altamente efectivo para resolver la pulverulencia&quot;, se&ntilde;al&oacute;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Otro problema derivado del deterioro al que se han enfrentado los restauradores, es la p&eacute;rdida de fragmentos a trav&eacute;s del tiempo, lo que impide la apreciaci&oacute;n original de los mascarones y la correcta lectura de su iconograf&iacute;a. Desde 2005 se trabaja en la reintegraci&oacute;n de las formas perdidas de los mascarones; &quot;para ello nos basamos en el registro fotogr&aacute;fico hist&oacute;rico as&iacute; como en dibujos y esquemas elaborados desde que fueron descubiertos&rdquo;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En t&eacute;rminos generales, dijo, los mascarones del lado norte tienen un buen estado de conservaci&oacute;n que se debe a la orientaci&oacute;n de la pir&aacute;mide, lo que determina el impacto de los vientos, la humedad y la luz que reciben. No as&iacute; los del lado sur, que han necesitado de mayor atenci&oacute;n e hist&oacute;ricamente han presentado un deterioro mas severo, por lo que actualmente se trabaja en la remoci&oacute;n de resanes viejos, algunos de los cuales no se hicieron respetando las formas originales, lo que gener&oacute; una distorsi&oacute;n de su imagen, explic&oacute; Anrubio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hasta diciembre pasado, el proyecto de conservaci&oacute;n de los mascarones de Kohunlich lleva un avance del 80 por ciento de resanes que rescatan la elementos iconogr&aacute;ficos que permiten una correcta lectura y una apreciaci&oacute;n mas completa de la imagen, dijo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Anrubio destac&oacute; que en la historia de la intervenci&oacute;n de los mascarones casi toda la atenci&oacute;n se hab&iacute;a puesto en los rostros, sobre todo en los ojos; en cambio, los tocados as&iacute; como la banda celeste que est&aacute; en la parte mas baja de las figuras, hab&iacute;an recibido poca atenci&oacute;n. Y es justamente en esas partes donde se ha recuperado de manera especial la iconograf&iacute;a, explic&oacute;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Otro descubrimiento que ha salido a la luz a trav&eacute;s de los recientes trabajos de restauraci&oacute;n es que en el mascaron 2 Sur hay indicios de etapas de trabajo, es decir, un modelado inicial oculto bajo las formas del relieve que conocemos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los cuatro mascarones que flanquean la escalinata presentan caracter&iacute;sticas humanas y atributos asociables a retratos de personajes reales, al tiempo que incluyen elementos no humanos: enormes ojos, orejeras complementadas con cuatro escualos y fauces serpentinas a ambos lados. Los mascarones, que actualmente conservan una capa de pintura roja, debieron tener otros colores aplicados sobre &eacute;sta de los que solo quedan algunas evidencias.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El proyecto de conservaci&oacute;n que desarrolla actualmente el INAH ha permitido que las intervenciones se lleven a cabo de manera peri&oacute;dica y programada, una vez al a&ntilde;o despu&eacute;s de la temporada de lluvias; en los &uacute;ltimos dos trabajos de campo se ha logrado controlar la pulverulencia en el lado norte, se rescat&oacute; mucha informaci&oacute;n sobre todo iconogr&aacute;fica y se han restituido elementos antes no contemplados.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Por otra parte, contin&uacute;a la investigaci&oacute;n de los materiales y t&eacute;cnicas originales. De acuerdo con informaci&oacute;n de Anrubio, actualmente se llevan a cabo trabajos experimentales con aditivos de cal porque tienen la hip&oacute;tesis de su uso en la &eacute;poca prehisp&aacute;nica dentro de una gama de aditivos naturales: &quot;estamos realizando experimentaciones con miel de abeja, por el momento es un trabajo emp&iacute;rico que nos ha&nbsp; demostrado que incrementa la dureza del estuco.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>No obstante, hacen falta estudios formales antes de proponerla para su uso en conservaci&oacute;n. Hay que analizar c&oacute;mo funcionan los aditivos, qu&eacute; reacci&oacute;n qu&iacute;mica se desarrolla al aplicar en este caso miel a la cal, los productos de la reacci&oacute;n y hacer un seguimiento a mediano y largo plazo de su comportamiento.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es as&iacute; que por su complejidad, &ldquo;los mascarones contin&uacute;an siendo escuela de la conservaci&oacute;n arqueol&oacute;gica mexicana y desde su descubrimiento, su conservaci&oacute;n ha sido un reto para todo restaurador&rdquo;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De acuerdo con la arque&oacute;loga Adriana Vel&aacute;zquez, directora del Centro INAH en Quintana Roo, &quot;los rostros que aparecen como elementos principales de los mascarones parecen corresponder a personajes hist&oacute;ricos investidos con atributos que los colocaban en el centro del universo y de la vida de la comunidad&quot;.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De esta manera, explica, toda actividad humana tendr&iacute;a que estar sancionada y dirigida por los miembros del linaje representado. Los mascarones rematan la orientaci&oacute;n de la distribuci&oacute;n del sitio, en el templo m&aacute;s alto asentado sobre una colina, observando a toda la ciudad construida de cara al ocaso del sol.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; </p>
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