Se cumplen 224 años del sensacional hallazgo que permitió revelar la identidad de la “Piedra del Sol”
El monolito fue localizado de manera fortuita el 17 de diciembre de 1790, en el costado sur de la Plaza Mayor de la Ciudad de México. Hoy ocupa el lugar de honor de la Sala Mexica del Museo Nacional de Antropología; pesa 24.5 toneladas y su diámetro mide 3.6 metros
Ciudad de México.- 17 de Diciembre de 2014.- Luego de permanecer enterrada más de 200 años, la Piedra del Sol, monumento colosal que sintetiza el conocimiento astronómico que desarrolló la sociedad mexica antes de la conquista española, fue localizada de manera fortuita el 17 de diciembre de 1790, en el costado sur de la Plaza Mayor de la Ciudad de México, cuando se realizaban trabajos de conducción de agua y empedrado.
Los soldados mexicanos no traían en los bolsillos más que maíz y trigo para comer, fueron 8 mil hombres los que subieron lomas para poder defenderse de los estadounidenses, fue la tarde el 23 de febrero del 1847 cuando la muerte llegó, una retirada prematura por parte de los mexicanos dejó que el ejército norteamericano venciera.
El restaurador Emmanuel Lara presentó los avances de su investigación Una aproximación a la historia de vida de la rodela azteca “chimalli” del Museo Nacional de Historia, en el marco del Primer Encuentro de Arte Plumario, que se realizó en dicha escuela del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Los hijos de los nobles aztecas, conocidos también como pipiltin, eran educados desde los seis y hasta los 15 años en el Calmécac, institución educativa en la que lejos de contar con privilegios, debían barrer, acarrear leña, participar en obras públicas y en la agricultura.
En la ocupación, que duró 7 meses, los defensores fueron por un lado los trabajadores del puerto y muchos civiles, pero también mujeres, maestras y monjas que se encargaron de los heridos, así como el grupo emblemático de la Heroica Escuela Naval Militar. “Hay héroes como José Azueta, Virgilio Uribe y Jorge Alacio Pérez que murieron y el comodoro Manuel Azueta sobrevivió, pero es sólo una pequeña parte de lo que se ha documentado”.




