AUTORIDADES DE MÉXICO Y JAPÓN CELEBRAN 10 AÑOS DE AMISTAD ENTRE LAS CIUDADES DE ONJUKU Y TECAMACHALCO

• La relación se remonta a 1609, cuando don Rodrigo de Vivero y Aberruza, oriundo de Tecamachalco y siendo gobernador de Filipinas, naufragó con su Galeón San Francisco

• Luego de un recorrido por el Ex Convento Franciscano se develó una placa conmemorativa del 10 aniversario

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Tecamachalco, Puebla.- 1º de octubre de 2023.- El 30 de septiembre de 2023, en el Ex-Convento Franciscano de Tecamachalco, en Puebla, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del Museo Regional de Puebla, la Embajada de Japón en México, el Ayuntamiento de Tecamachalco y el gobierno estatal llevaron a cabo una ceremonia para conmemorar 10 años de relaciones de amistad entre las poblaciones de Tecamachalco y Onjuku.

Los vínculos se remontan a 1609, cuando don Rodrigo de Vivero y Aberruza, oriundo de Tecamachalco y siendo gobernador de Filipinas, zozobró con su Galeón San Francisco durante su regreso a la Nueva España, en las costas de Onjuku, donde 300 habitantes de este pueblo de pescadores rescataron a 314 náufragos.

Gracias a la generosidad y solidaridad de este pueblo y a la habilidad política de don Rodrigo de Vivero, iniciaron las relaciones amistosas y comerciales entre Japón y la Nueva España. Después de presentarse ante Tokugawa Hidetada, en Tokio, Vivero negoció con el shogún un ambicioso acuerdo por medio del cual se establecerían relaciones diplomáticas entre ambos imperios y se iniciarían relaciones marítimas y comerciales directas.

Don Rodrigo de Vivero y Aberruza murió a los 72 años, en 1636. De acuerdo con su última voluntad, registrada en su testamento, fue enterrado en la bóveda que se encuentra bajo el altar mayor del Templo del Convento de San Francisco, en Tecamachalco.

Este sábado, luego de escuchar los himnos nacionales de Japón y de México, el jefe de la Oficina de la Dirección General del INAH, Raúl Nivón Ramírez, dio la bienvenida a nombre de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México y del INAH, se dirigió en japonés y español, y destacó el respeto, aprecio y admiración que prevalece entre ambas naciones.

El excelentísimo embajador extraordinario y plenipotenciario de Japón, Noriteru Fukushima, comentó que en América Latina no hay tantos países que tengan esta amistad y recordó que gracias a México se firmó un tratado en términos de igualdad en 1888; indicó que hay 76 mil descendientes japoneses, lo que representa una gran comunidad en nuestro país.

El vicepresidente de la Asociación México Japonesa A.C., Katsuki Nishioka, remarcó la relación entre ambas naciones, mediante a cual se han realizado varios intercambios con beneficios a ambas ciudades, los cuales espera que continúen por tiempo indefinido.

Por su parte, el regidor de gobernación de Tecamachalco, Mariano Cruz Ramírez, con la representación del presidente municipal de Tecamachalco, Carlos Ignacio Mier Bañuelos, agradeció a las autoridades y diplomáticos presentes y al INAH por estar muy pendiente del Ex Convento de Tecamachalco. Se refirió a los jóvenes como el presente de nuestros pueblos y que tendrán el apoyo del municipio para continuar con los intercambios de estudio en Onjuku, Japón.

Finalmente, el embajador de México en Japón, Miguel Ruiz Cabañas, y el enlace y coordinador de intercambios Onjuku, Japón, y Tecamachalco, Julio Manuel Fernández Silva, participaron con mensajes conmemorativos a la fecha.

En la parte artística y cultural del acto, se contó con la participación de Yukari Hurazawa, quien deleitó al público con las notas del koto; además, participó Kawano Nagareno Yoni quien interpretó la canción de mariachi “Nube de mar”; en representación de México, se presentó el Mariachi Auténtico de Santa Rosa Tecamachalco.

Para finalizar, en el acto protocolario las autoridades colocaron una ofrenda floral frente al testamento de don Rodrigo de Vivero y Aberruza, y efectuaron un recorrido por el Ex Convento Franciscano de Tecamachalco, donde develaron una placa conmemorativa del 10 aniversario.

Episodio extraordinario

Don Rodrigo de Vivero y Aberruza (1564-1636), primer conde del Valle de Orizaba y encomendero de Tecamachalco (en el hoy estado de Puebla) protagonizó por su cuenta y sin cargo oficial un episodio extraordinario en la historia de las relaciones internacionales: negoció en 1609-1610 con el shogún o emperador de Japón, Tokugawa Hidetada, una posición muy fuerte para España y la Nueva España en ese imperio notoriamente cerrado a la influencia occidental y particularmente la española.

El rey de España, Felipe III, no ratificó el acuerdo y el Japón volvió a aislarse respecto a Occidente por más de dos siglos, hasta que el comodoro Perry y la armada estadounidense estacionada frente a Yokohama obligaron al shogunato a abrirse en 1854.

Cuando en 1608 su tío el virrey novohispano Luis de Velasco el Viejo lo mandó a Filipinas como gobernador interino, Rodrigo de Vivero tenía 44 años. Su padre, don Rodrigo de Vivero y Velasco, noble español, había emigrado a la Nueva España en 1550, como familia cercana del virrey. Su esposa, doña Melchora de Aberruza, trajo al matrimonio la riquísima encomienda de Tecamachalco, que heredó de su primer marido, Alonso Valiente, un conquistador cercano a Hernán Cortés.

Don Rodrigo hijo creció dentro de una de las familias más ricas y nobles del virreinato, pero finalmente fue un criollo, orgulloso de pertenecer al grupo de los conquistadores y encomenderos. A los doce años de edad su padre lo envió como paje de la corte de la reina Ana, cuarta esposa de Felipe II. Adolescente, participó en la campaña militar de Portugal, bajo el mando del duque de Alba, antes de regresar a Tecamachalco a los veinte años. Tuvo varios cargos en el gobierno novohispano, pero como criollo se sintió relegado respecto a los peninsulares.