
Dicen que los hombres no deben llorar, reza la canción, pero cuando se ve a uno como Arturo Macías, derramar lágrimas de contento, de satisfacción, de reencuentro consigo mismo y con el público, son las más válidas y sólidas para entender y razonar la superación humana de un ser como este torero, todo empuje y entrega.
Aguascalientes, México.- 6 de Mayo de 2013.- Así como hace 151 años “las armas mexicanas se cubrieron de gloria” al vencer al entonces poderoso ejército francés en la famosa Batalla de Puebla, ahora el diestro mexicano, nacido en Aguascalientes, Arturo Macías, con sus propias armas, las del torero todo entrega y valor, se impuso, con la ayuda de su alternante defeño Eulalio López “Zotoluco”, al espada galo Sebastián Castella, quien se ha ido en blanco y dejando, inclusive, una amarga impresión.