Víctor Ibarra, compositor tapatío que armado de valor y sin recursos, marchó a Francia donde ahora triunfa a sus 34 años

Un día decidió estudiar música y convertirse en flautista profesional, pero Colima no era entonces el lugar ideal para convertirse en uno. Se fue a la Ciudad de México e ingresó a la Escuela Nacional de Música y al Centro Cultural Ollin Yoliztli. Esa época, cuenta en entrevista telefónica desde Lyon, Francia, fue sólo el inicio de un largo camino.
Guadalajara, México.- 29 de Enero de 2013.- Víctor Ibarra tomó el destino en sus manos. Sus circunstancias dibujaban un distinto escenario al que hoy tiene. Su padre es ingeniero de minas, su madre ama de casa con sordera de nacimiento. El trabajo familiar los orilló a mudarse en muchas ocasiones de su natal Guadalajara.






