
Para Alejandro Espinosa “El Chicote”, un hermano de mi adolescencia, que había perdido y cuyo reencuentro y amistad inalterable reconfortaron mi alma herida por el dolor de una gran pérdida
Por Gregorio Martínez Moctezuma
Coordinador editorial Azteca 21
Ciudad de México. 26 de julio de 2012. Hace varios años tuve la dicha y la fortuna de conocer a Ysrael González Castillo en Zicuirán, Michoacán, durante el centésimo cumpleaños de don Leandro Corona Bedolla. Ysra, como le decían y dicen sus compañeros, era un joven estudiante que desde Puebla acudía a la casa del músico centenario a recibir sus lecciones de violín. Este hecho, creo, de entrada da una idea del carácter y la pasión del joven poblano: apacible, mas firme; auténtica y arraigada. Un rasgo más: noble, como el anciano maestro; también generoso. Lo volví a ver en otras ocasiones, en otros sitios; incluso, una lo entrevisté bajo el sol infernal de un mediodía en una banquita, mero junto al quiosco de Zicuirán. La tengo extraviada ¿o perdida? ¿Quién sabe lo que he perdido en mis tropiezos tecnológicos? Yo ya ni lo imagino. Como en el más reciente, de apenas unos meses, por causa de virus…