poesía, “La pez” (Colegio de Bachilleres del Estado de San Luis Potosí-Secretaría de Cultura de San Luis Potosí, 2009), que fue ilustrado por los artistas Oswaldo Ramos y Pedro Cervantes, con prólogo de Vicente Quirarte, quien señala: “…Bajo el signo del pez –La Pez–, libre y fugaz en su inasible plata, pasan lista de presente vivísimos fantasmas del amor y el desamor, la conciencia de estar y el anhelo de ser, la cita con el espejo que nos devuelve la imposibilidad de aprehender lo inasible…”. Ahí, sin falsas pretensiones, Badillo Dimas transita, mediante un lenguaje diáfano, por los senderos de la memoria en busca del tiempo vivido, del solar de la infancia, la amplitud del mar y la metáfora del pez como símbolo del hombre, de la vida y del devenir del tiempo.
Alfonso, ¿cuándo empezaste a escribir poesía?
Intentaba escribir poesía cuando cursaba la preparatoria en el municipio de Ébano, San Luis Potosí, a principios de los años ochenta, tendría como diecisiete años. Escribí algunos sonetos de amor y versos con cierto aroma campirano, en rima, sobre todo, para una que otra musa de la adolescencia. Los textos se escribieron con ímpetu, pero con poca seriedad. Finalmente, fueron a parar al bote de la basura.
¿Por qué y para qué escribes poesía?
Escribo poesía por una necesidad imperiosa de extraer, de lo más íntimo de mi ser, toda una serie de reminiscencias de esta etapa tan maravillosa que es la infancia, sobre todo, y donde pareciera que el tiempo se detiene o no avanza con la velocidad que uno quisiera, recuerdos que me han atormentado muchas veces, pero en otras ocasiones también me han llenado el alma de satisfacción y alegría. Lo hago sin esperar nada a cambio, ni siquiera un premio, sólo por el puro placer de que quede plasmada una imagen y todo ese misterio que se revela al momento de ejercer el acto poético. Si esto que escribo le genera al lector alguna emoción me doy por bien servido.Y se lo agradezco de corazón.
¿Crees que perteneces a una generación poética?
No considero pertenecer propiamente a una generación como tal, es decir, a un grupo de poetas en específico, con alguna propuesta literaria innovadora, incluso considero haber llegado un poco tarde al descubrimiento de esta vocación, a ejercitar este maravilloso arte, sin embargo, existe un poeta potosino que es de mi generación, Julio Rangel, lo considero un buen poeta, conozco un solo libro suyo titulado “Historias que lava el sol”, editado por Boldó Climent. Creo que la ciudad de San Luis Potosí le quedó chica y se fue a radicar a la Ciudad de los Vientos, Chicago, Illinois.
¿Lees alguna revista literaria o de poesía?
En mi pueblo, un grupo pequeño de artistas incipientes iniciamos con una revista muy artesanal, mimeografiada, pero le dábamos un valor porque a la gente le gustaba el contenido de aquellas hojas escritas sobre papel revolución, a aquel sencillo puñado de hojas le dimos por nombre “La cigarra”. Después me enteré de la revista “Letras potosinas”, me gustaba; creo que la editaba la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, era de las pocas revistas literarias que se editaban en esta ciudad con ese género y contenido de calidad. Posteriormente llegó a mis manos la revista “Tierra Adentro”, una de las cosas que me agrada es que se publica a escritores del interior del país. Actualmente, en San Luis hay una revista muy buena que se llama “Los perros del alba”. Por otro lado, creo que las revistas cumplen con una función no sólo motivacional, sino de difusión del arte y la cultura; también son un preámbulo para algún día atreverse a publicar un libro ya más en forma.
¿Qué temas te persiguen a la hora de escribir?
Creo que hay una retrospectiva muy fuerte en relación con la descripción de atmósferas relacionadas con mi infancia, con la ausencia de mis seres queridos, la nostalgia de la migración, el dolor y, sobre todo, el amor y el desamor, así como todo aquello que me puede causar algún asombro en la vida cotidiana, en términos muy concretos. Ésta pudiera ser mi poética, aunque hay quien dijo que todos los poetas escribimos sobre lo mismo, sólo que de forma diferente.
¿Qué poetas y escritores te han influido?
Julio Rangel, César Yáñez, Valentín Ortiz, Octavio Paz, Vicente Quirarte, Jaime Sabines, Jorge Luis Borges, Mario Alonso, Jean Karen, Jacobo Vázquez, Joaquín Antonio Peñalosa, Félix Dauajare, Óscar Oliva.
¿Cuáles son tus libros, películas y músicos favoritos?
“El peatón es asunto de la lluvia” de Vicente Quirarte, “El arco y la lira” de Octavio Paz, “Poesía completa” de César Vallejo, “Estado de sitio” de Óscar Oliva, “Cuentos completos” de Julio Cortázar. En cuanto a películas, “Los olvidados” de Luis Buñuel, y me gusta la música ranchera, huasteca, décimas, valonas y country. Respecto de las canciones favoritas: “Ella”, “Caminos de Guanajuato”, “La barca de oro”, “Las tres huastecas”, “El cobarde del condado”, el “Huapango” de Moncayo, “Bohemio de afición” y otras más. Todos me han dejado y provocado alguna emoción en algún momento de mi existencia.
¿Tienes un método de trabajo?
No tengo un método en específico, generalmente escribo según vayan saliendo los recuerdos que luego van tomando la forma de una imagen, a partir de ahí desarrollo el texto. Creo que la noche y el silencio son mis mejores aliados,escribo dondequiera que estoy, con la salvedad de donde existe el odio al silencio o, sea, el ruido, como dijera el doctor Carreira. Me encanta ir recordando aquello que me causa alegría y tristeza en la etapa de mi infancia y adolescencia, y me sobrepongo al dolor cuando logro cristalizar un texto poético.
¿Qué opinas de las antologías poéticas?
Me parece que son necesarias, hay una que considero de buen gusto: “Poesía mexicana”, de Francisco Montes de Oca, de editorial Porrúa.
¿Crees que un poeta debe prepararse, cómo?
Me di cuenta de que para escribir poesía hay que leerla, independientemente de que ya traigas esa inquietud por el desarrollo de este género. Estoy convencido de que es necesario que alguien te ayude a corregir los textos, los errores ortográficos y la recomendación de nuevas lecturas me parece muy importante en el desarrollo del poeta.
¿Qué opinión tienes de los talleres literarios?
Aunque llegué muy tarde a éstos, considero que son muy necesarios, pues te permiten ver el poema con otros ojos y escucharlo con otra voz. La crítica constructiva y la autocrítica me parecen elementales en la evolución del poeta, aunque a veces es difícil aceptarla, me parece que es sumamente necesaria.
¿Deseas agregar algo?
Te agradezco tu interés en mi poesía. En estos momentos difíciles para nuestro país tenemos que apostarle a lo sublime y enterrar para siempre esta barbarie que estamos padeciendo.
Comentarios a esta nota: gregorio.martinez@azteca21.com
Foto: Alfonso Badillo Dimas, de origen tamaulipeco, lleva muchos años residiendo en la capital potosina.
Azteca 21/Gregorio Martínez M.