Diego Silveti demuestra gran clase en su alternativa dando una vuelta al ruedo al perder las orejas con la espada

Patricia Navarro
Gijón, España.- Sabíamos que se cerraría el círculo, y se cerró. Pasadas las siete menos cuarto de la tarde y a miles de kilómetros de su México querido, Diego Silveti se convertía en matador, el quinto de su herencia dinástica. Directo de allá, del otro corazón torero del Atlántico, donde José Tomás se escapó de



