aplaudido, Alfredo Gutiérrez cortó una oreja, Pepe López fué aplaudido, Juan Luis Silis cortó una oreja, Javier Tapia El Calita fué aplaudido y César Ibélles saludó en el tercio.
Mariano Ramos (charro azul marino) con Maestro, número 35, negro bragado y capacho con 380 kilos, cadenciosas verónicas y una media en cámara lenta; con la pañosa una faena por la cara, dos pinchazos y estocada para ser aplaudido y pitos al novillo en el arrastre al igual que a sus cinco hermanos.
Alfredo Gutiérrez (charro gris oxford) con Poblano, número 37, cárdeno obscuro bragado meano y cornidelantero con 395 kilos, aterciopeladas verónicas y media de cartél. Con la pañosa, muletazos de tanteo y derechazos aguantando enormidades ante las descompuestos arriones del descastado novillo tlaxcalteca; doblones y abaniqueo con fulminante estocada para cortar una oreja otorgada por el juez de plaza Gilberto Ruiz Torres.
Pepe López (corto azabache y gris oxford) con Homenaje, número 48, cárdeno obscuro bragado y cornidelantero con 400 kilos, poco con el percal y faena empeñosa a un novillo que doblaba contrario; estocada para ser apludido.
Juan Luis Silis (corto azabache) con Brillante, número 83, cárdeno obscuro bragado meano y cornivuelto con 405 kilos, voluntarioso con el capote, verónicas, bregó al caballo y quitó por chicuelinas; con la muleta, toreros doblones en tablas y derechazos con un remate de pecho aguantando un garafoñazo que por poco y le arrancaba la cabeza; con la toledana, pinchazo en lo alto y estocada para cortar un apéndice.
Javier Tapia “Calita” (corto azul turqueza y gris rata) con Delegado, número 46, cárdeno obscuro bragado meano y cornidelantero bizco del derecho con 402 kilos, largas y templadas verónicas rematadas con una media. En la faena de muleta, el novillo solo le dió arriones y no pudo darle un solo muletazo; mal con el acero, para escuchar palmas.
Cerró el festejo ya entrada la noche y con luz artificial el novillero César Ibélles (corto azabache) con Tlaxcalteca, número 45, cárdeno obscuro bragado meano y capacho con 350 kilos, verónicas y media, con la pañosa una faena por el piton siniestro, ya que por el diestro el astado no tragaba nada; estocada para saludar en el tercio y la verdad merecía la oreja.
El festejo fué amenizado por la excelente Banda de la Delegación Iztacalco y con la presencia de las autoridades de ésta delegación capitalina.
La Fiesta Brava, Valor, Técnica y Sentimiento