Por la espiral
Claudia Luna Palencia
-Las anti fuerzas del mercado
-Del Estado al oligopolio privado
-Energía y agua. Entrampados
Parece improbable arribar al 2012 sin una reforma energética de por medio con la inclusión del capital privado.
A nivel global sucede una disyuntiva similar a la que tenemos enfrente los mexicanos: o el monopolio de producción estatal, el oligopolio privado o una combinación entre ambos.
Estas imperfecciones en el funcionamiento de los mercados producen excesos y costos de oportunidad, en unos casos más altos para la población. Dentro del continente americano encontramos diferencias en el modelo energético de Estados Unidos, Canadá, la posesión en Venezuela, el oligopolio en Argentina, la combinación mixta en Brasil y la privatización disfrazada que el neoliberalismo en México consiguió a través de los Contratos de Servicios Múltiples en áreas como la exploración y explotación de los recursos.
En los próximos 6 años, lo indeseable para el sector energético en México es seguir como estamos, con el orificio de los Contratos de Servicios Múltiples dentro de la Constitución. Debemos ir al cauce legal, el de la formalidad, aceptar que desde 1938 los mexicanos tenemos un discurso nacionalista con palabras muy sensibles, por las que nos rasgamos las vestiduras, pero no somos dueños de Pemex, no somos accionistas, ni influimos en las decisiones de producción, ni tenemos gasolinas de calidad, importamos gas natural y otros hidrocarburos; y el precio del gas y las gasolinas los pagamos más alto que un ciudadano estadounidense o un canadiense que no tiene el supuesto maná petrolero que caracteriza a México desde la década de los ochenta.
El presente y el futuro descansan en la viabilidad energética, que atañe también a la parte eléctrica, con igual mar de intereses y cotos de poder como todos los que navegan alrededor de Pemex.
No es una decisión fácil con tanto en juego en exploración, explotación, producción, distribución y comercialización. En la etapa final, la del servicio, surge el embudo donde los consumidores no tienen alternativas ganadoras.
Así es que o seguimos a merced del monopolio petrolero (Pemex) y el duopolio eléctrico (CFE y LyF) o caemos en un oligopolio como el de la Banca que nos tiene atrapados entre la ineficiencia, los abusos, las comisiones y las condiciones que los extranjeros ponen para prestar.
Además es atemorizante encontrar demasiados malos ejemplos en el funcionamiento de los mercados en el sector energético. En Estados Unidos, en el tema de la luz, los apagones de California previos al colapso de Enron, se dijo en la prensa estadounidense que fueron provocados deliberadamente por una industria eléctrica recién desregularizada con el propósito de incrementar precios y ganancias.
The Foundation for Taxpayer señala que la decisión del gobierno estatal de desregular la industria eléctrica en California permitió a las empresas privadas de electricidad ”manipular la oferta” y ”fabricar una escasez artificial” en un sistema que en los 8 años previos había evitado apagones de esa magnitud.
Los californianos se quejan amargamente de las altas tarifas eléctricas de una y otra compañía, supuestas competidoras en un mercado que alteran a su antojo.
En la Unión Americana las gasolinas son otro ejemplo: con varios expendedores particulares, el oligopolio reacciona en cadena con incrementos de golpe en el precio del galón. Las diferencias son mínimas, de centavos, entre uno y otro expendedor, para guardar las apariencias de una competencia inexistente.
Otros extremos: Argentina con la privatización del petróleo y la electricidad en su mayoría a extranjeros. Los argentinos están a merced de los productores. El gobierno no los puede tocar porque la amenaza se cierne sobre de la industria, es tan simple como suspender el suministro.
Luego está Venezuela, PDVSA, un monopolio al servicio de la voluntad del presidente Hugo Chávez quien puede, por razones personales y no de mercado, vender petróleo a precio preferencial a Cuba y el Caribe con un subsidio a la exportación que pasa directo a la factura del consumidor venezolano.
Y en México, ¿por dónde nos vamos?
A COLACIÓN
Me inclino por una combinación resultado de una “tercera vía” en el sector energético, al estilo del modelo de Brasil. Petrobras formada como monopolio del Estado desde 1953 ha experimentado una serie de modificaciones para adecuar la industria energética brasileña a las necesidades de la economía interna y del mercado externo.
En 1997, se promulgó la Ley 9478, que abrió las actividades de la industria petrolera de Brasil a la iniciativa privada.
La Ley 9478 específica en el artículo 61 que: “Petrobras es una sociedad de economía mixta vinculada al Ministerio de Minas y Energía, cuyo objeto consiste en realizar la investigación, exploración, refinación, proceso, comercio y transporte de petróleo proveniente del pozo, de esquisto o de otras rocas, de sus derivados, de gas natural y de otros hidrocarburos líquidos, así como cualesquier otras actividades correlacionadas o afines, conforme definidas en Ley”.
El artículo 63 indica que: “Petrobras y sus subsidiarias quedan autorizadas a formar consorcios con empresas nacionales o extranjeras, en la condición o no de empresa líder, con el objeto de expandir sus actividades, reunir tecnologías y ampliar inversiones aplicadas a la industria petrolífera”.
La readecuación formó la Agencia Nacional del Petróleo (ANP) para regular, contratar y fiscalizar las actividades del sector y el Consejo Nacional de Política Energética, un órgano encargado de la política pública de energía.
La estrategia en Brasil es primero, garantizar la producción y las reservas internas, después salir a competir en otros mercados. Lo básico es garantizar el suministro del consumidor local e impedir que el país padezca desabasto en el futuro inmediato, en un mundo que apunta a la escasez de las energías fósiles.
En los precios no quiero alentar falsas esperanzas argumentando que el modelo derrocha beneficios para los consumidores, porque no es así. Es un sueño suponer que algún día pagaremos más baratos los energéticos, al menos que el Estado retorne a los subsidios.
No obstante, el esquema no es tan abusivo como el de Estados Unidos o Argentina, ni tan condicionante como el de México donde únicamente hay Pemex o Pemex o el duopolio eléctrico.
P.D. Hoy comienza el II Foro Latinoamericano y Caribeño de las Trabajadoras y Trabajadores de la Energía que se llevará a cabo en la ciudad de México, los días 2, 3, 4 de mayo de 2006. Estaremos atentos.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com