Para iniciar la intervención, el instituto desarrolló un proyecto de conservación de características especiales que permitirá liberar, con precaución, los motivos pictóricos sepultados bajo piedras y sedimentos, y evitar que factores como el cambio de temperatura, humedad y el estar nuevamente expuestas al intemperismo, afecten su integridad.

Baja California Sur, México.- 6 de Agosto de 2016.- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) inició los trabajos de recuperación del sitio arqueológico con pintura rupestre Cuevas Pintas, ubicado en la Sierra de La Giganta, municipio de Loreto, Baja California Sur, afectado por la lluvia y arrastre de materiales que provocó la intensa actividad ciclónica de los últimos tres años en la península.

Para iniciar la intervención, el instituto desarrolló un proyecto de conservación de características especiales que permitirá liberar, con precaución, los motivos pictóricos sepultados bajo piedras y sedimentos, y evitar que factores como el cambio de temperatura, humedad y el estar nuevamente expuestas al intemperismo, afecten su integridad.

Asimismo, debió esperar las condiciones climáticas adecuadas, toda vez que la humedad es uno de los factores que más afectan a este tipo de patrimonio. En tanto, el Centro INAH-BCS ha monitoreado continuamente el sitio y ha gestionado el seguro contratado para enfrentar los posibles casos de siniestros naturales.

Los trabajos los llevan a cabo especialistas en patrimonio gráfico rupestre de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC), dirigidos por Sandra Cruz, en coordinación con el Centro INAH-Baja California Sur.

La restauradora Sandra Cruz explica que sedimentos y rocas arrastradas por la corriente de agua hasta la zona del abrigo pintado ―situación que ha sido recurrente en los últimos años― sepultaron por completo las pinturas, por lo que el proyecto para recuperar el sitio requiere varias etapas.

En la primera ―de estudio y evaluación― se trabaja en el retiro de sedimentos y rocas y en la limpieza total del paraje donde se encuentra el abrigo con el panel pictográfico. Asimismo se llevará a cabo un registro fotográfico detallado y otro con escáner láser para generar un modelo 3D, se valorará el estado de conservación en que se encuentren las pictografías y se desarrollará la investigación aplicada para establecer las estrategias de intervención.

Para recuperar el nivel del suelo del paraje habrá que retirar 10,000 metros cúbicos de sedimentos y rocas, incluso de varias toneladas de peso, agolpadas en una profundidad de dos metros y medio, detalla Sandra Cruz, por lo que no se puede calcular el tiempo que tomará la limpieza pues hay momentos en que el peso y volumen de las piedras hace que los movimientos sean lentos.

Conforme los restauradores avanzan en la liberación del abrigo rocoso, van colocando una serie de andamiajes para evitar posibles desprendimientos de rocas que pudieran poner en peligro al equipo de trabajo o dañar las pinturas. Asimismo, con el fin de evitar accidentes y tener espacio de maniobra, el INAH mantendrá cerrado el acceso al público mientras se realizan los trabajos de recuperación del sitio.

Paralelamente a la limpieza del terreno, los especialistas llevan a cabo microexcavaciones que darán información sobre el estado de conservación del resguardo y de cada motivo plasmado en el abrigo rocoso.

Una vez que se termine la limpieza del paraje comenzarán a registrar, fotografiar y documentar con rayo láser, uno por uno, los diseños, y se elaborará un modelo tridimensional que dará una precisión milimétrica no sólo del área con pintura, sino del volumen de abrigo rocoso para determinar en qué estado se encuentra la piedra sobre la que se plasmaron las obras, explica Sandra Cruz.

Liberadas las pinturas y dictaminado su estado de conservación, se procederá a la investigación aplicada para establecer el método y las técnicas de conservación y restauración: la caracterización de materiales con que fueron elaboradas, el análisis de los componentes de esos materiales y de los soportes pétreos, y de procesos y mecanismo de alteración.

Cuevas Pintas es un pequeño resguardo de 13 metros lineales por dos metros y medio de profundidad que dentro de un área de 15 metros cuadrados contiene gran cantidad de diseños elaborados en un estilo pictórico identificado como Sierra La Giganta, caracterizado por motivos geométricos de tamaño mediano que no rebasa los 50 centímetros de alto.

En Cuevas Pintas destacan representaciones con cuadros, líneas verticales, paralelas, también hay pintura dactilar (hecha con los dedos) y una figura que parece ser caparazón de tortuga. Hay motivos de un solo color, bicromos y policromos en los que se combina una paleta de blanco, negro, amarillo, ocre y rojo.

De acuerdo con Sandra Cruz, lo interesante de este sitio es que permite observar elementos diferentes a los de otras regiones serranas de Baja California, como la tradición pictórica Gran Mural en la Sierra de San Francisco; es decir que es evidencia de desarrollos culturales distintos a los que se han estudiado con mayor intensidad, ubicados en la región central de la península de Baja California.

La Sierra de La Giganta se encuentra hacia el sur, abarcando una amplia extensión que comprende, entre otros, este paraje que se ubica entre Loreto y la misión de San Javier, lo que lo hace interesante porque cerca de San Javier hay más sitios con pintura rupestre, seguramente relacionados con Cuevas Pintas.

La restauradora informó que se estudiará la posibilidad de hacer una réplica del panel con pinturas rupestres de Cuevas Pintas para exhibirla en el Museo de Las Misiones Jesuíticas, en Loreto, con el fin de que una mayor cantidad de público las conozca.

 Fuente: (INAH)