Todo aquel que ha tenido la enriquecedora oportunidad de conocer un pueblito en México, puede decir que cada uno tiene su encanto, nos cautivan desde que el primer momento que ponemos un pie en estos sitios. Percibir el aroma a tierra mojada, caminar por las calles empedradas y convivir con la gente cálida y amable, hacen que estos pueblos conserven esa magia, tal es el caso de Pátzcuaro en Michoacán, uno de los ocho pueblos mágicos con los que cuenta el estado.

En particular Pátzcuaro es encantador, tal vez por eso sus primeros habitantes -los purépechas- le llamaron así en su dialecto, lo consideraban la “puerta del cielo” donde descendían y subían los dioses para convivir en el edén. Seguramente los grupos indigenas siempre estuvieron orgullosos de sus bosques y su clima, tanto que aquí establecieron su hogar y este se ha mantenido por generaciones y conquistas.

 

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En medio de la montaña y bosques de pino y encino, se encuentra esta ciudad de casas de adobe pintadas de blanco con tejamaniles rojos, puertas de madera o de hierro, todas enfiladas de una forma caprichosa por la orografía de la montaña, con esas calles empedradas y retorcidas. Cercano al centro a los pies de Pátzcuaro, un fantástico lago que le da la fama a este valle encantador, con sus respectivas islas en donde habitan flora y fauna es común de los espejos de agua.

patzcuaro_dJesuitas, Franciscanos, Agustinos, Dominicos y otras órdenes religiosas dejaron un gran legado de conventos e iglesias como la Basílica de Nuestra Señora de la Salud, construida por mandato del obispo Vasco de Quiroga quien trabajó en los derechos de los purépechas, les instruyó en oficios y elevo sus niveles de vida; ahí en la Basílica, se hayan sus restos, de un hombre que todos amaron y cariñosamente le llamarón el Tata Vasco, como si se tratara de un verdadero padre.


El altar principal alberga desde 1908 la imagen de la venerada Virgen de la Salud, hecha con la técnica de pasta de caña y miel de orquídeas, mezcla utilizada por los prehispánicos que se aplicaba en el siglo XVI para hacer figuras religiosas. De acuerdo a la leyenda, la virgen fue encontrada flotando en el lago sobre una canoa, se le atribuyen milagros a aquellos que pasan por debajo de ella.


patzcuaro_hDonde sea que voltees la mirada hay algo que descubrir en Pátzcuaro ya que la ciudad se ha mantenido con pocos cambios, así podrás encontrarte con el Colegio de San Nicolás, el más antiguo de América, el Templo de la Compañía, el hospital de Santa Martha y la Casa del Gigante, una mansión colonial de extraordinaria belleza.


Las plazas de Pátzcuaro -lugares de reunión- son encantadoras, algunas con portales y arquerías en donde los jardines, fuentes, el comercio, los restaurantes, heladerías y tiendas de artesanías, le dan vida y forman parte del escenario.


patzcuaro_fY qué decir de los tradicionales mercados, ahí es donde se conoce a la verdadera ciudad o pueblo, una fiesta sabores, olores y colores. Negociantes y marchantes acuden a vender y comprar productos de tierra caliente: alimentos, artesanías, dulces, y cientos productos que van de una mano a otra. Los viernes es el día más importante ya que los habitantes de los pueblos de la montaña y la zona lacustre recurren a vender sus mercancías que van desde pescados, frutas, legumbres, canastos, quesos, flores, molcajetes y hasta muebles.


Debes tener en cuenta que los michoacanos son hábiles en las manualidades y la artesanía del estado es de las más ricas y detalladas, así que textiles, lacas, hierro, papel maché, juguetes y tallados en madera, serán un perfecto Souvenir para regalar o llevar a casa.


patzcuaro_iNo te puedes ir de Pátzcuaro sin que visites el lago y sus cinco islas, podrás realizar un viaje de cuatro kilómetros en lancha por este lugar de innumerables historias y leyendas hasta llegar a la isla de Janitizio, comer en alguno de sus típicos restaurantes y subir por el interior de una enorme estatua de Morelos de 40 metros de altura.

Mientas subes por la escalera de caracol, podrás apreciar una serie de murales alusivos a este personaje y a la independencia de México. En la cima verás la grandeza del lago y los pueblos que lo rodean. Para ir a esta isla, las lanchas salen del muelle “San Pedrito” y tienen un costo aproximado de 30 pesos por el viaje redondo.


El resto de las Islas: Pacanda, Yenuen, Tecuen y Tecuenita, ofrecen un agradable paseo, en algunas de ellas podrás comer o rentar una cabaña para pasar la noche observando las estrellas y disfrutando del encanto del lago.


patzcuaro_eSin lugar a dudas el lago de Pátzcuaro ofrece escenarios espectaculares a toda hora, desde temprano cuando la neblina comienza a despejar y los pescadores comienzan su labor soltando sus redes de “alas de mariposa”, hasta caer la tarde cuando el sol se oculta y deja ver sus tonos sobre el espejo de oro.


Pátzcuaro es un lugar que te atrapa del primer contacto con la mirada de las personas amables que lo habitan, de ver cómo los purépechas y tarascos conviven y guardan celosamente sus oficios, tradiciones y costumbres. Tienes que estar ahí para descubrir su cultura y arraigo, Pátzcuaro es ¡Más que sólo magia!

Fuente: (elsouvenir.com)