Ventura viene a México a hacer lo suyo y de pasó obligara a Hermoso de Mendoza a ser más auténtico. Lo cierto es que Dieguito clavó un clavito.

Por Jaime OAXACA.

El triunfo de Diego Ventura en la inauguración de la plaza México, le clavó una espina, algo así como un clavo a Pablo Hermoso de Mendoza. Por lo auténtico del triunfo parece que es un rejón de castigo en todo lo alto.

Lo del pasado domingo fue una tarde apoteósica en el coso más grande del mundo, dos faenas sensacionales de Diego, destacando la segunda porque apostó todo, se la jugó sin contemplaciones, emocionó a los asistentes y ganó. Posiblemente la mejor faena en la historia de la plaza México realizada por algún rejoneador, fue ante Fantasma, un bravo jabonero de la ganadería de Enrique Fraga, marcado con el número 82 que fue indultado por el juez de plaza.

Premiar excesivamente resta categoría a las plazas. Durante más de 70 años no se indultó algún toro para rejones; ahora resulta que en las dos últimas corridas que se han efectuado en La México se ha perdonado la vida a dos bureles. A poco no suena a pachanga.

El del domingo no fue un triunfo ficticio, el toreo y éxito de Diego Ventura fue auténtico, realizado ante un toro bravo, con trapío, que no estaba mutilado de la cornamenta, sólo se le cortó la punta de los cuernos, como lo indica el reglamento.

El triunfo de Diego Antonio Espíritu Santo Ventura traerá beneficios colaterales, consecuencias sanas para la fiesta taurina mexicana, porque obligará al rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza a dejar las comodidades y trampas que exhibe en México desde hace varios años.

Todo mundo supone que el éxito de Ventura le vino a Pablo como patada en los blandos pero a la fiesta de este país le hace bien. Porque es más importante la tauromaquia mexicana que el rejoneador Hermoso, aunque éste crea lo contrario.

La sensacional actuación del jinete luso andaluz quitará la venda de los ojos a los aficionados, posiblemente también los grilletes a los empresarios quienes se tenían que someter a los caprichos de Hermoso porque prácticamente era imposible sustituirlo.

Ni siquiera con Cartagena, quien le echa demasiada crema a sus tacos anunciándose como la gran figura, en realidad no es un nombre que diga mucho a los aficionados, medios aforos en las plazas donde se presenta.

Andrés Céspedes González no ha subido sus bonos ni con el indulto tan discutido de la corrida de febrero pasado, la última del serial anterior, la otra del indulto. Imposible decir que Cartagena sea un mal rejoneador; sin embargo, su número fuerte tiene poco mérito taurino. Hace que su cabalgadura se pare en las dos patas, torero y caballo por un lado y en el tercio opuesto el burel que ni se entera.

Ventura, por su parte, está encima de Pablo, lo ha demostrado en plazas ibéricas. Ahí está el rabo cortado en Madrid en la feria de San Isidro y la encerrona ahí mismo en otoño, Y lo del domingo en el domingo en la plaza México fue asombroso, pocas veces existe tanta aceptación de un indulto.

Para nadie es un secreto que Pablo le pone a Diego todas las trabas posibles, no quiere alternar con él del otro lado del Atlántico.

Alguien debió decirle a Ventura que la forma de pelearle a Hermoso de Mendoza era la autenticidad y decidió venir a México a hacerlo, donde Pablo es el amo del abuso, de las comodidades, de las imposiciones.

Evidentemente no existe alguien que lo frene, ni toreros ni empresarios. Diego puede ponerle un alto a su colega, haciendo las cosas al contrario, dando verdad a su toreo.

Lidiando reses bien presentadas de ganaderías bravas, que sólo los despunten, no que les corten la mitad de los cuernos. No inutilizar los bureles desde el rejón de castigo, respetar los reglamentos.

Pablo Hermoso de Mendoza ha ganado un sitio, es incuestionable, le dio categoría al rejoneo en México, tiene un carisma sinigual, aunque el interés por verlo actuar ha bajado conserva un buen número de seguidores, con la salvedad que de unos años para acá, le ha bajado a la autenticidad.

Ventura viene a México a hacer lo suyo y de pasó obligara a Hermoso de Mendoza a ser más auténtico. Lo cierto es que Dieguito clavó un clavito.

Fotos: (Diego Ventura/Prensa e Internet)