“Un hombre está dispuesto a creer aquello que le gustaría que fuera cierto.” : Sir Francis Bacon

Por: Eduardo Rodríguez Diez.

Esto escribía el filósofo y estadista británico Sir Francis Bacon; y creo que viene como anillo al dedo para poder comentar lo ocurrido el día de ayer en la decimosexta corrida de la temporada en la Monumental Plaza de Toros México.

Con casi un lleno en numerado y buena entrada en general, se lidiaron dos ejemplares de Los encinos para rejones, bien presentados y cuatro dijes de Jaral de Peñas para los de a pie con peso, con presencia y que presentaron los problemas lógicos de lo que representa un toro con edad; por lo que; los que fueron y gastaron en su boleto esperando ver torear “bonito” con toros carretilla, se quedaron con un palmo de narices.

Abrió plaza el rejoneador navarro –y eso porque aquí no puede hacer lo que le da la gana con el orden de lidia como regularmente lo hace en provincia- con el primero de Los Encinos, una ganadería que le ha dado dos de los cuatro rabos que tiene en su haber el centauro de Estella; el toro tenía movilidad pero a Pablo le falto entrega, pasión, ganas, para colmo muy mal con el rejón de muerte para ser despedido entre división de opiniones.

En su segundo, cambió las lanzas por cañas; bueno, esto es un decir; porque de verdad hay que comentarle al rejoneador español que el alanceamiento de toros, quedo muy lejos; allá por los inicios del toreo porque ¡Vaya tamaño de rejones de castigo que utiliza el señorito! Tan largos que su segundo enemigo que embestía con fuerza, calidad y ritmo, le asestó un segundo rejonazo con el que casi mata al bonito cárdeno claro de Los Encinos; le llegaba la sangre hasta la pezuña; peor que si le hubiesen dado con la famosa “leona”; esto hizo que el toro definitivamente se parara con el objetivo de que Pablo pudiera lucir ese toreo templado que suele hacer llevando cosido a las ancas y el pecho de su cabalgadura al astado; altos vuelos alcanzó en su faena, que tristemente malogró con el acero de nuevo, teniendo que echar pie a tierra y matar al segundo descabello para escuchar leves palmas.

Ya en la lidia a pie; desde que vimos su semblante en la puerta de cuadrillas, sabíamos que no sucedería algo grande; se le notaba ido, distraído, como enfadado; como si le empezara a pesar ese autonombrado título de La Nueva Figura de México que no sé a quién carajo se le ocurrió comenzar a anunciarlo así; pero lo peor es que José se lo creyó; lo compró y eso le va a pesar; “Un hombre está dispuesto a creer aquello que le gustaría que fuera cierto.” y aunque José tiene todo para poder ser, se adelantó; y ese monstruo de mil cabezas, al que le encanta crear ídolos de barro, solo esperará el momento para recriminarle. Ayer José simple y sencillamente dio la impresión de no haber estado en la plaza.

Con su primero un colorado calcetero, de hermosa lámina, al que había que poderle para sacarle lo bueno que traía dentro, José aunque estuvo ahí, dio la impresión de que no se confió del todo, con un toro complicado per claro, que cuando se le llevaba con mando y con poder metía bien la cabeza con calidad y recorrido en la muleta; estuvo ahí, en ocasiones solo dejándolo pasar; lo pasaportó de un espadazo caído y varios descabellos. Su segundo un toro que no dio opciones de triunfo grande pero que ofreció algo diferente en su lidia; José; ante este astado que estuvo siempre atento y sabiendo lo que dejaba atrás, sin terminar de entregarse, solo estuvo bien a secas, espadazo entero, tardando en doblar el morito para irse en silencio.

Insistimos, José y los que lo manejan, se están adelantando a algo que quizá pueda llegar a ser, pero no puedes creer todavía lo que no eres.

Y el que no cree en nadie, es el torero tlaxcalteca Sergio Flores, el que después de esta actuación, calló muchas bocas que se preguntaban del porqué de su inclusión en este cartel.

Con su primero, un precioso berrendo salpicado, Sergio estuvo en torero, al toro le faltó transmisión y entrega, pero Flores no cejó en su intento de triunfo y le extrajo extraordinarios muletazos al burel que terminó con la carita arriba, deslucido y soseando. Mató de una entera de la cual el toro tardo en doblar y la escasa petición de oreja que hubo, se enfrió por este hecho.

Con su segundo, un toro que salió con muchas patas y alegría de toriles, rematando en los burladeros, las hechuras del toro, su comportamiento de salida, albergaban la esperanzas del triunfo grande; y después del brevísimo encuentro con el caballo, el gozo al pozo; el rajado Feudal se fue a refugiar a las tablas de donde no quiso salir más. Tardo en la embestida, Sergio intentó dar un cambiado por la espalda; lo logró no sin antes salir un poco trompicado; pero el toro rehuía la pelea y se refugiaba de nuevo en tablas; pues hasta allí lo fue a buscar Flores, aquí quieres le parecía decir al morito, pues aquí pasas; y lo hizo pasar en una faena que el toro parecía no tener. Y hay que decirlo cuando el morito embestía, metía bien la cabeza con clase en su embestida, mismas que aprovechó el tlaxcalteca para dejar un trincherazo de pintura.

Y Sergio por favor, los imitadores nunca son buenos y en lo particular ese espantoso pase de la “poncina” que más bien parece que se está acomodando un huevo con esas flexiones yo le llamaría “acomodahuevina”; déjasela a su creador; tú con ese arte a la mexicana que tienes no lo necesitas.

Mató de entera, y aunque el rajadote Feudal tardó en doblar, el público entregado sacó sus pañuelos blancos, no para premiar la bravura de un toro como antaño se hacía, sino para premiar la entrega, el valor, los cojones y la verdad de un torero tlaxcalteca que cada tarde se convence y convence de que quiere ser alguien en esto. Como dicen por allí Sergio, “despacio que llevo prisa…”

Parece que La México tiene o empieza un nuevo romance con un torero al que hay que llevar con pinzas; puede ser un nuevo ídolo y un futuro mandón de la fiesta en México; un hombre hecho y derecho que puede sin duda sustituir al que en su sobrenombre llevara una de las ganaderías bravas de prosapia tlaxcaltecas; pero que no era de esa hermosa tierra; este si es de allá; Tlaxcala, la hermosa tierra brava de mi abuelo, tiene un TORERO…

Un abrazo y suerte para todos…

Porra México A.C.

Eduardo Rodríguez Diez

Presidente

Fotos: (Edmundo Toca y la última de TauroAgencia)

“El toreo es el único arte fugaz que impacta de un solo golpe todos tus sentidos y el único capaz también de llegarte con una sola imagen a lo más profundo de tu corazón”