Explicó que la imposición de un
pensamiento único significa la
muerte de las culturas porque
la gran riqueza de los pueblos
está en su diversidad cultural
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Monterrey, NL .- 30 de octubre del 2007.- (José Luis Montemayor/Prensa Fórum) La globalización es una palabra que no le gusta a Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nóbel de la Paz, según dijo hoy en conferencia vía satélite en el Fórum Universal de las Culturas.

El catedrático argentino se dirigió al público en general durante la inauguración de la Sexta Semana de Diálogos titulada “Gobernabilidad y participación. Derechos humanos y justicia”.

“África o América Latina son continentes ricos, pero empobrecidos porque se violan los derechos humanos. ¿Qué son? La globalización no me gusta, porque hemos globalizado la pobreza. ¿Qué hay de la explotación social? ¿La dominación? El sufrimiento de los pueblos, o ¿la hegemonía?”, cuestionó quien también es el presidente del Consejo Honorario del Servicio de Paz y Justicia en América Latina.

En la mesa redonda estuvieron presentes Gloria Ramírez, coordinadora de la Cátedra UNESCO en la UNAM; Amérigo Incalcaterra, comisionado de la ONU; y Jorge Ángel Díaz, director de Diálogos del Fórum.

Pérez Esquivel explicó que la imposición de un pensamiento único que significa la muerte de las culturas porque la gran riqueza de los pueblos está en su diversidad cultural.

“Por ello la globalización tenemos que refutarla, pareciera que el diccionario de la Real Academia se ha marginado la palabra integración, no creo en esas palabras, porque para mí somos un solo mundo, en nuestro pequeño Planeta Tierra, con nuestra casa en común que muestra grandes desigualdades”, indicó.

Con la caída del Muro de Berlín en 1989 se pensó que ocurría el fin de la Guerra Fría, así como un proceso de transformación de muchos pueblos del mundo.

“Nos equivocamos. ¿Qué tipo de democracia vivimos? Porque entramos a una reflexión sobre los derechos humanos y se levantaron otros muros, como el de Palestina e Israel, Estados Unidos y México, Corea del Norte y Corea del Sur, podríamos señalar otros más que se fueron construyendo, pero los más difíciles son los que tendemos cada uno de nosotros, en nuestra mente, en nuestros pensamientos, como la intolerancia que está pasando en el mundo, en pleno sigo XXI”.

En un momento en que el mundo fue sacudido por el terrorismo con el ataque a las Torres Gemelas a principios de siglo, la gente descuidó otra noticia trascendente, advirtió.

“Entonces en Puerto Alegre, Brasil, se lanzó una noticia estremecedora que pasó desapercibida, que cada día mueren 35 mil mueren niños de hambre. Esto es terrible, estremecedor, es lo que llamo terrorismo económico;  porque a veces nos quedamos con las cosas visibles, pero ¿qué pasa con la economía hoy, hablamos mucho de la pobreza, pero por qué hay tantos pobres en un mundo riquísimo?”, nuevamente cuestionó el Premio Nobel.

En su participación Amérigo Incalcaterra, comisionado italiano de la ONU, coincidió en que la pobreza es uno de los obstáculos a vencer dentro de la defensa de los derechos humanos.

“Hay mil 200 personas que viven con sólo un dólar al día y mil 400 personas que viven con dos, por ello es que la pobreza es algo que siempre ha estado ahí y no podemos combatirla”, expresó.

Subrayó que la pobreza es en realidad un fenómeno multicultural que no se sabe de dónde surge ni quién es el responsable, aunque hay quienes acusan a las multinacionales y a los países ricos que explotan a los pobres.