Diego Prieto, titular de la institución, definió al general Lázaro Cárdenas como el mayor estadista de nuestro país en el convulso siglo XX

Ciudad de México.- 1º de Marzo de 2017.- La transformación radical de México que Lázaro Cárdenas emprendió siendo su presidente, se apuntaló con la creación de instituciones que hasta el día de hoy reflejan lo mejor del país, ejemplo de ello es el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), expresó el antropólogo Diego Prieto Hernández, su director general, durante la presentación del libro escrito por Cuauhtémoc Cárdenas sobre la vida y obra de su padre.

Diego Prieto definió al general Cárdenas como el mayor estadista de nuestro país en el convulso siglo XX, un personaje de convicciones pero también de gran sensibilidad ante la problemática social de su pueblo. El titular del INAH fue el moderador de la charla que el ingeniero y político mexicano Cuauhtémoc Cárdenas, quien ha sido una figura central en la búsqueda de la transición democrática del país, sostuvo con los investigadores de la Dirección de Estudios Históricos (DEH) del INAH, Anna Ribera Carbó y Saúl Escobar Toledo.

Cárdenas por Cárdenas (Ed. Debate) como relató su autor, hurga más allá del sexenio cardenista (1934–1940) para encontrarse con los ideales que le forjaron durante su infancia y juventud. Sólo así puede comprenderse su apuesta por una empresa tan abarcadora una vez llegado a la presidencia: reparto agrario, fomento del indigenismo, organización política y laboral de carácter social, educación socialista, expropiación petrolera, relaciones exteriores soberanas.

La base documental de este volumen, explicó Cuauhtémoc Cárdenas, son los apuntes de su padre, un hombre de su época que a su vez quiso delinear tiempos mejores. Desde los 16 años y hasta unos días antes de su muerte, Lázaro Cárdenas llevó una conversación consigo mismo. En sus apuntes se observa una constante: la mirada crítica sobre la realidad mexicana.

“En sus anotaciones más tempranas queda claro su deseo de sobresalir, pero sobresalir para hacer un beneficio al país. Una convicción que empieza desde su primera formación educativa, intelectual, ideológica, hasta el último momento de su vida”. Algunos de los temas que afectaron a su padre en sus últimos años fueron el asesinato del líder agrarista Rubén Jaramillo, y las represiones a los movimientos ferrocarrilero y estudiantil de 1968, sin haber logrado el excarcelamiento de los presos políticos, refirió Cárdenas Solórzano.

El tres veces candidato a la presidencia de la República recordó que él se encargó de la publicación de los apuntes de su padre tras su fallecimiento en 1970, los cuales fueron sacados a la luz dos años más tarde por la UNAM. “Desafortunadamente mi padre no conservó muchos de los manuscritos de estos apuntes, y lo publicado corresponde a lo que dejó transcrito”.

Lázaro Cárdenas consideraba el pensamiento de José María Morelos y Benito Juárez, pero no siguió un modelo. “Admiraba a muchos personajes de la Independencia, a varios reformistas y revolucionarios, sobre quienes se instruyó durante sus años de educación; siempre fue un ávido lector”, anotó su hijo.

Las más de 700 páginas y 25 capítulos que integran Cárdenas por Cárdenas, apenas resultan necesarias para historiar al expresidente. No obstante, como explicó el historiador Saúl Escobar, investigador de la DEH, el relato puede dividirse en tres grandes apartados: sus años de formación, desde su infancia en Jiquilpan, Michoacán, hasta su arribo a la presidencia; su mandato propiamente dicho; y sus años fuera del poder.

Cada vuelta de página representa la entrada a un momento clave de la historia mexicana. Ahí está el hombre que en sus aspiraciones políticas terminó ligado al grupo sonorense de la Revolución Mexicana, en particular con Plutarco Elías Calles, pero que también supo acabar oportunamente con el Maximato para dejar su propia huella.

Saúl Escobar recurrió a un hecho que Cuauhtémoc Cárdenas le refirió en una entrevista:

“El periodo de 1925-1927 fue muy delicado en las relaciones de Estados Unidos y México, debido a la aprobación de la Ley Reglamentaria del Artículo 27 constitucional en el ramo del petróleo. Ley que rechazaron tajantemente las compañías extranjeras instaladas en nuestro territorio y que fue respaldada por el gobierno estadounidense. En esos años el gobierno mexicano tuvo conocimiento de manera un tanto complicada, de un plan secreto para invadir al país.

“Por ello el general Calles giró instrucciones a Lázaro Cárdenas, a la sazón comandante militar de la Huasteca, en el sentido de que si se realizaba la invasión de las fuerzas extranjeras, de inmediato procediera a prender fuego a todos los pozos petroleros. Ambas cosas nunca sucedieron, pero es testimonio de cómo en un momento de crisis se requiere de una postura firme”, dijo Saúl Escobar.

La historiadora Anna Ribera Carbó hizo hincapié en que muchos de los cometidos llevados a cabo por Lázaro Cárdenas en su gobierno y años después, fue en apego y en ejercicio a lo asentado en la Constitución Política de 1917, convirtiéndose en la principal arma de su gestión y conducta personales.

Cárdenas por Cárdenas, escrito por Cuauhtémoc Cárdenas —el único heredero no sólo biológico sino ideológico de uno de los grandes estadistas del siglo XX mexicano—, “es un manifiesto político, es una brújula, es una guía indispensable para este país. La figura de Lázaro Cárdenas es un recordatorio de que otro México es posible, es una demostración histórica no solamente de cómo podemos ser, sino de cómo debemos ser”. 

Fuente: (INAH)