Al terminar la interpretación de la sinfonía de Mozart la Academia obsequió un encore por demás delicioso: Gavota, de Manuel M. Ponce. Esto lo agradeció mucho el público, pues los músicos procedentes del Reino Unido tuvieron la deferencia de incluir en su repertorio cervantino una melodía compuesta por un autor de nuestro país.

Guanajuato, MX.- 29 de Octubre de 2018.- Con una gran ovación al término de su interpretación por parte de los cientos de asistentes, la Academy of St Martin in the Fields cumplió su cita en la edición XLVI del Festival Internacional Cervantino, en el Templo de la Valenciana, donde ofreció obras de Benjamin Britten, Felix Mendelssohn y Wolfang Amadeus Mozart.

De Britten tocaron los tres movimientos de su Sinfonietta No. 1, compuesta en 1932, que debe parte de su inspiración a la música de Arnold Schoenberg, si bien la partitura está dedicada Frank Bridge, maestro y amigo del compositor británico.

Mozart fue incluido con el que hasta hoy es el más importante concierto para clarinete de la historia, escrito en la mayor K.622, composición del crepúsculo de su carrera; la orquesta de cámara también interpretó su penúltima sinfonía: la No. 40 K.550, obra maestra concebida en una inusual y dramáticamente expresiva tonalidad menor, a decir del crítico musical Juan Arturo Brennan.

Completó el programa la Sinfonía para orquesta de cuerdas núm. 10 en si menor de Mendelssohn, la cual es una de las sinfonías para cuerdas que este autor compuso en su juventud y marcó un gran inicio en la producción sinfónica de su edad madura.

Al terminar la interpretación de la sinfonía de Mozart la Academia obsequió un encore por demás delicioso: Gavota, de Manuel M. Ponce. Esto lo agradeció mucho el público, pues los músicos procedentes del Reino Unido tuvieron la deferencia de incluir en su repertorio cervantino una melodía compuesta por un autor de nuestro país.

La Academy of St Martin in the Fields fue fundada por el legendario violinista Sir Neville Marriner en 1958, quien también colaboró con el clavecinista y musicólogo Thurston Dart; ello con el propósito de recuperar los repertorios entonces poco explorados del clasicismo y el barroco a partir de criterios que pretendían aproximarse a las melodías de aquellos periodos desde el rigor musicológico e interpretativo, ejecución entonces revolucionaria.

Hoy en día la orquesta es reconocida por su refinado sonido, enraizado en una excepcional maestría. Su primera actuación fue en la iglesia de la cual tomó su nombre el 13 de noviembre de 1959, y Sir Nerville Marriner, quien falleció en octubre de 2016, se mantuvo al frente del conjunto hasta 2011, y entonces la dirección del ensamble recayó en el también violinista Joshua Bell; la agrupación ha acumulado más de 500 grabaciones y en 1969 obtuvo su primer disco de oro por Las cuatro estaciones de Antonio Vivaldi.

Su actual director Tomo Keller nació en Stuttgart, Alemania. Empezó a tomar clases de violín; después estudió en la Universidad de Música de Viena y en la Escuela Juilliard de Nueva York, y con el tiempo ha merecido varios e importantes premios. En sus presentaciones con la orquesta suele tocar con un Stradivarius de 1709, facilitado por la fundación sueca Jarnaker.

Fuente: (festivalcervantino.gob.mx)