Con la intención de involucrar a más investigadores de todos los centros INAH, la revista ha preparado una pequeña exposición a manera de homenaje por sus 20 años de vida, cumplidos en diciembre pasado, la cual será llevada durante el año a las 31 representaciones del instituto en el país.

CDMX.- 2 de Febrero de 2019.- (INAH) En ocho décadas de vida, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha forjado una tradición editorial de publicaciones periódicas especializadas que a la fecha suman más de 10. Una de ellas ha tenido un desarrollo paulatino y en 20 años pasó de ser un boletín a una revista académica con un contenido científico de alta calidad, que hoy busca estar en los índices de consulta mundial: Diario de Campo.

Hacia allá trabaja la Coordinación Nacional de Antropología (CNAN), informa su titular, María Elisa Velázquez, “deseamos que se consolide este proyecto editorial y se convierta en una revista de referencia para la antropología, para ello, entre otras cosas, buscamos que sea indexada”.

“Ya logramos tener un seguimiento y cierta periodicidad, pero hace falta aumentar la cantidad de artículos y de editores invitados”, continúa Velázquez, especialista en estudios de afrodescendientes en México; la publicación está estructurada alrededor de un dossier temático que prepara un coordinador distinto para cada número, generalmente un investigador del INAH.

Con la intención de involucrar a más investigadores de todos los centros INAH, la revista ha preparado una pequeña exposición a manera de homenaje por sus 20 años de vida, cumplidos en diciembre pasado, la cual será llevada durante el año a las 31 representaciones del instituto en el país.

Ayer, el periplo llegó a Tlaxcala, donde con la apertura de la muestra y un conversatorio llevados a cabo por la tarde en el Museo Regional de Tlaxcala, comenzaron las actividades culturales y académicas por los 80 años de creación del INAH, a cumplirse el próximo 3 de febrero.

En la jornada de homenaje a Diario de Campo, también fueron presentados los números más recientes de la revista: 3 y 4 (cuarta época), “Antropología de los pueblos originarios de Sonora”, coordinado por Patricia Hernández y comentado por Raquel Padilla, ambas investigadoras del Centro INAH Sonora, y “Cultura alimentaria, cocinas y patrimonio”, coordinada por Yesenia Peña, investigadora de la Dirección de Antropología Física del INAH, que presentó Milton Gabriel Hernández, investigador del Centro INAH Tlaxcala.

En el conversatorio participaron el director del Centro INAH Tlaxcala, José de la Rosa; la propia María Elisa Velázquez; Diego Martín Medrano, director del recinto perteneciente a la red de museos del INAH, y la directora de vinculación académica de la CNAN, Gabriela Iturralde Nieto, quienes comentaron sobre los aportes de la revista.

La muestra se diseñó pequeña y ligera para transportarla con facilidad; consta de cedularios, pendones y ejemplares de la revista, que en suma dan cuenta de la historia, los temas y colaboradores que han transitado por sus páginas.

Actualmente, Diario de Campo se propone dar a conocer avances, contribuciones y resultados de investigaciones realizadas en el INAH, para aportar conocimiento sobre las disciplinas antropológicas en nuestro país. Para ello, aborda temas de la antropología física, antropología social etnología, etnohistoria, lingüística y ciencias afines.

La diversidad cultural que caracteriza a la sociedad mexicana, los retos que ha enfrentado el patrimonio cultural, las problemáticas de la migración y de las fronteras, distintos temas relativos a las comunidades indígenas o afromexicanas han sido descritas y actualizadas por la publicación; también se ha escrito sobre antropología de la alimentación, de la salud, de género, sobre rituales, tradición oral y otras manifestaciones culturales.

Entre los temas abordados en las páginas de Diario de Campo, María Elisa Velázquez destaca el número dedicado a los derechos culturales, temática en la cual el INAH ha estado muy involucrado, frecuentemente consultado porque en él escriben especialistas de relevancia y fue coordinado por Francisco López Bárcenas, abogado y antropólogo con destacada trayectoria.

En tanto Gabriela Iturralde Nieto, directora de Capacitación, Vinculación y Extensión Académica de la CNAN, destaca que es significativo que varios números de Diario de Campo de distintas épocas, va en la cuarta, se hayan dedicado a la reflexión del patrimonio cultural desde distintos aspectos; eso es interesante porque da cuenta de una trayectoria de investigación, reflexión y pensamiento sobre la principal materia del INAH: investigar, conservar y difundir el patrimonio cultural de México.

Tanto María Elisa Velázquez como Gabriela Iturralde ven relevante el tema de los peritajes antropológicos, razón por la cual se ha incluido una sección en la revista dedicada a dar a conocer los peritajes que han realizado los investigadores del INAH, como el del caso del Acueducto Independencia, que involucra a los pueblos yaqui de Sonora, un documento por demás importante que les ha servido como fundamento para defender su patrimonio biocultural. Ambas coinciden en que el conocimiento debe compartirse y ser útil para la sociedad.

Para el futuro inmediato se prepara un número de antropología física, sobre temáticas poco conocidas como la genética, diversidad cultural e identidad, que se trabajan en varios proyectos de investigación del INAH. Otro número en puerta abordará los sismos de 2017, las experiencias de campo de las y los antropólogos en las comunidades afectadas.

Los primeros números de Diario de Campo fueron acompañados de suplementos que posteriormente derivaron en otra revista, de carácter más coloquial, Rutas de Campo, de la cual han salido a luz 10 números, el último dedicado al etnomusicólogo Thomas Stanford, recientemente fallecido, el cual recopila sus apuntes de campo que aún tuvo tiempo de revisar.

El diario de campo es un compañero inseparable de los antropólogos que siempre se lleva a las investigaciones: en él se registra, dibuja, se hacen mapas, se anota la bitácora diaria de lo que se hace, lo que se observa, la gente a la que se conoce, los espacios donde se trabaja. De ahí surgió el nombre, como metáfora de algo muy íntimo que se decide compartir con los otros. Es importante señalar que Diario de Campo tiene ya su versión electrónica que se puede consultar en https://www.revistas.inah.gob.mx.