La destacada escritora fue reconocida antenoche en el ciclo "Protagonistas de la Literatura Mexicana"; Beltrán “es como un huracán”, coincidieron sus colegas Ana García Bergua, Mónica Lavín y Jorge Volpi

CDMX.- 30 de Agosto de 2018.- “Aparte de vivir, lo que he hecho es leer, escribir, leer, leer y leer, mantener este diálogo incesante con uno y con los otros, hacer eso que es la literatura”, aseguró la destacada escritora Rosa Beltrán, a quien el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) reconoció por medio del ciclo Protagonistas de la literatura mexicana.

Antenoche, en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, se reunieron los escritores Ana García Bergua, Mónica Lavín y Jorge Volpi para compartir sus apreciaciones sobre la escritura de Rosa Beltrán.

En el evento, Geney Beltrán, titular de la Coordinación Nacional de Literatura del INBA, subrayó que la homenajeada “ha escrito una obra valiosa para las letras de nuestro tiempo”.

En su oportunidad, Ana García Bergua, autora de El imaginador y La confianza en los extraños, mencionó que era un privilegio “celebrar a una amiga tan querida”. Recordó que su amistad con Beltrán inició cuando ambas recibieron la beca Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, además de que han compartido escrituras y proyectos.

Indicó que en días pasados guio un paseo literario por los lugares que se mencionan en La corte de los ilusos, primera novela de Beltrán, lo que fue un pretexto para revisitar el texto y los personajes, de los que, dijo, son el germen de otros posteriores, casi todos en una búsqueda enfermiza de la felicidad, con un sentimiento de soledad interior.

García Bergua consideró que Rosa Beltrán “no es solo una gran narradora, ensayista y académica; esa pasión por la lectura surge de su pasión como editora. Ha publicado cuentos, crónicas y ensayos, ¿cómo hace para escribir y publicar?”, y agregó: “Es como un huracán, deja excelentes libros, propios y ajenos. Le agradezco estar aquí esta noche”.

Mónica Lavín, autora entre otros títulos de Café cortado, Yo, la peor y La casa chica, mencionó que conoció a la homenajeada hace 32 años, cuando ambas presentaban su primer libro. Entre el público, recordó, se encontraba Josefina Vicens, quien se puso de pie e hizo algunos comentarios sobre la obra de las dos “que nos hicieron sentir afortunadas, fue algo que presagiaba nuestra amistad”.

Rosa Beltrán “le robaba tiempo a la escritura para la vida, la imagino entrando y saliendo de los libros, la imagino asombrada por el lenguaje y su textura”. Afirmó que la escritora mexicana “lee el mundo, los gestos, las apariencias. Escucharla contar algo es motivo de una crónica. Rosa escanea, indaga, va más allá de lo obvio”. 

Al igual que Ana García Bergua, Lavín se preguntó: ¿cómo hace Rosa para hacer todo lo que hace?, pues maneja colecciones de libros, asiste al mundo de compromisos, participa en la Academia Mexicana de la Lengua, está atenta a su familia y sigue habitando el mundo de libros, dijo.

“Que bien que hoy hayamos hecho este alto compartido para festejar los libros de Rosa Beltrán, ventanas de original mirada”.

Para Jorge Volpi, conocer a Rosa Beltrán le abrió el panorama a un mundo de cosas nuevas cuando ingresó a la licenciatura en Letras mexicanas, con ella como su maestra, después de abandonar la carrera de Derecho.

Compartió que atrás de su enorme afabilidad y encanto, en sus letras hay una enorme malicia, ironía y humor negro.     

Señaló que Beltrán es una escritora de políticas del cuerpo, de género y del poder, ya que sus novelas también son un reflejo del país. Consideró que Alta infidelidad es una sátira feroz, maligna y divertida, donde las auténticas heroínas son las mujeres, mientras que El cuerpo expuesto habla de las transformaciones del cuerpo y la decadencia a través de una mirada darwiniana.   

Por último, Rosa Beltrán recordó la forma en que inició su amistad con los invitados a la mesa, agradeció sus palabras y emulándolos preguntó: ¿de dónde sacan tiempo para hacer todo lo que han hecho?

Y añadió: “Anoche me vino un pensamiento alucinante. Pensé que mi vida está hecha de las historias vividas con cada uno de ustedes, eso es en realidad la vida.

“En su mayor parte es una historia construida con buena voluntad, con mucha imaginación, pero sobre todo con palabras, las palabras que hemos intercambiado, las que rememoramos y las que están por venir”.

Agradeció además las historias que le contaba su madre, en las que el mundo siempre parecía mejor, así como el humor negro de su padre.

“Les agradezco a ellos y a ustedes que este milagro siga siendo posible, que esta conversación incesante dure muchos años más, todos los que nos quedan por vivir y que sean muchos”, finalizó.

Fuente: (bellasartes.gob.mx)