Un total de 845 autores de 36 países, en su mayor parte de España y Latinoamérica, se presentaron a esta edición del certamen bianual que convoca la Denominación de Origen Ribera del Duero (en la región de Castilla y León) en colaboración con la editorial Páginas de Espuma.

Madrid, España.- 6 de Abril de 2017.- El escritor tapatío Antonio Ortuño levantó el V Premio Ribera del Duero de narrativa breve, dotado con 53 mil dólares, por “La vaga ambición”, libro en el que habla de la naturaleza de la escritura con un “gran dominio”, según el jurado, que de paso destacó la capacidad del colaborador de este diario para divertir y conmover.

Según el fallo ofrecido en rueda de prensa, el jurado otorgó este premio a Ortuño por el “gran dominio que demuestra para desarrollar un tema común a todos los relatos” y por su “capacidad humorística que no va en detrimento de la emoción”.

Un total de 845 autores de 36 países, en su mayor parte de España y Latinoamérica, se presentaron a esta edición del certamen bianual que convoca la Denominación de Origen Ribera del Duero (en la región de Castilla y León) en colaboración con la editorial Páginas de Espuma.

Además de libros de relatos, Ortuño es autor de varias novelas como “El buscador de cabezas”, “Recursos humanos” o “El rastro”, entre otras.

Los finalistas este año fueron, además de Ortuño, los españoles Rogelio Blanco, Jesús Ferrero y Elvira Navarro y el argentino Patricio Pron.

De abuelos españoles, la madre de Ortuño nació también en España, concretamente en Valencia, en medio de un bombardeo durante la guerra civil, aunque siempre se sintió madrileña.

Emigró a México, según recordó el autor, que confesó ser seguidor del Atlético de Madrid y recordó que escribía de forma compulsiva hace muchos años pero sin pensar que fuera a ser su profesión. “El Cholo Simeone es más importante que García Márquez”, bromeó el escritor, al referirse al actual director  técnico del Atlético de Madrid.

En entrevista desde Madrid, Ortuño, también columnista de esta casa editorial, resaltó que con “La vaga ambición”, colección de relatos, pretende virar el estilo irónico y mordaz que lo caracteriza: “Este libro tiene muchas diferencias de tono, espero sea una reinvención de lo que escribo, pero desde luego siempre hay líneas que quedan del estilo”.

En el libro ganador, el escritor ahonda en sus relatos y realiza una reflexión constante sobre lo que significa narrar y lo que es ser escritor “no en términos románticos y trascendentales sino a ras de campo. Lo que es sobrevivir a humillaciones, juegos florales municipales, lo que es cotidiano y de lo que no se escribe nunca”. Y menciona que “esencialmente es un libro basado en ciertas experiencias personales, y abrevo de ellas para satirizar sobre las frustraciones, limitaciones y fracasos de la vida literaria”.

El compendio llega después de que Ortuño publicara solo novelas de largo aliento. Y puntualiza que como narrador se siente bien en ambos territorios: “Quiero pensar que me desenvuelvo bien en cualquier tipo de narrativa, sea novela o cuento, y esto representa que más gente lea lo que escribo, eso es lo que me parece maravilloso”.

Sobre sus planes, adelanta que ya trabaja en un nuevo libro de relatos, y sigue escribiendo de manera compulsiva. “Estoy trabajando en una colección de cuentos que está avanzando, y otra novela, casi siempre estoy trabajando en cuatro o  cinco cosas; seguirán saliendo libros, sí; yo tengo una ética de obrero al respecto del trabajo literario, mientras respire aspiraré a seguir escribiendo”.

Ortuño finalizó diciendo que “La vaga ambición” saldrá al mercado mexicano en un par de meses bajo el sello de Páginas de Espuma, pero antes verá la luz en el mercado ibérico, al que pertenece la editorial para después desembarcar en toda América Latina.

SECRETOS DEL OFICIO

Confesión de un escritor

• Ortuño asegura que intenta partir de cero en cada nuevo libro porque aunque hay autores que “escriben siempre la misma novela destinada a su millón de lectores que quieren lo mismo”, otros solo se sienten satisfechos si buscan un nuevo reto.

• Para él, su profesión tiene “una carga ineludible de frustración. No es como cultivar geranios”. Escribir, asegura, es tan difícil “como operar un cerebro” y la técnica literaria es “endemoniadamente complicada”.

Fuente: (Agencias)