La atención del público prevaleció a lo largo de las 2 horas y 45 minutos de la función, como si se encontrara dentro del recinto. Las únicas voces que escuchaban eran las de los cantantes que integran el elenco: Martina Serafin (Tosca), Marcelo Álvarez (Cavaradossi) y Ludovic Tézier (Scarpia).

Ciudad de México.- 17 de Octubre de 2014.- Ni la lluvia ni la permanente amenaza de tormenta fueron obstáculos para que cientos de personas asistieran a la función de la ópera Tosca de Giacomo Puccini,  escenificada en el Teatro de La Bastilla en París, Francia, la tarde de este jueves 16 de octubre en el Centro Nacional de las Artes (CENART).

 

La proyección realizada en pantallas instaladas al aire libre forma parte del programa lanzado por el Conaculta Desde los Grandes Teatros del Mundo con el cual puestas en escena de ópera y danza de gran reconocimiento en la historia del arte y montadas en los principales escenarios internacionales serán traídas a los habitantes y visitantes de la capital del país en plazas públicas.

En la Plaza de las Artes, un público heterogéneo, disfrutó de esta famosa obra de Giacomo Puccini en una nueva producción dirigida por Pierre Audi para la Opera Nacional de París, el mismo día de su estreno en el Teatro de La Bastilla en la capital francesa.

Desde el principio mismo de la puesta, dividida en tres actos, los espectadores se adentraron en esta historia que combina amor, intriga, violencia, pasión y muerte.

Tosca es una de las óperas más representativas del repertorio verista italiano, por su intensidad dramática y por contener algunas de las arias más bellas del repertorio.

La atención del público prevaleció a lo largo de las 2 horas y 45 minutos de la función, como si se encontrara dentro del recinto. Las únicas voces que escuchaban eran las de los cantantes que integran el elenco: Martina Serafin (Tosca), Marcelo Álvarez (Cavaradossi) y Ludovic Tézier (Scarpia).

Para algunos de los presentes esta obra representó la primera ocasión que presenciaban una ópera en su vida, como fue el caso de los jóvenes Sebastián Hernández y Cinthya Lisset, quienes llegaron de manera casual luego de no encontrar boletos para una obra de teatro en el Cenart.

Otros jóvenes con más experiencia en el género, incluso se prepararon con abrigos, sombrillas y hasta café, y consideraron como “una gran oportunidad de disfrutar de la mejor ópera que se hace en el mundo”. Entre estas personas, hubo quienes expresaron que siempre el hecho escénico es mejor apreciarlo en vivo.

Las interpretaciones de los cantantes así como la escenografía captaron la atención. En ésta destacaba una monumental reproducción de la pintura Les réades (Las oreadas), de William Bouguereau, que con sensualidad muestra a un grupo de ninfas desnudas.

Algunas escenas que se veían en la pantalla tenían eco entre los espectadores, como el caso de una pareja de enamorados que se besaba prolongadamente al igual que ocurría en las escenas del montaje.

Los intermedios entre los actos sirvieron para conocer más detalles de la producción, mediante entrevistas con el director Pierre Audi e integrantes del elenco.

La información ayudó a que el público tuviera un mejor conocimiento de lo que estaba viendo en escena, una trama en la que las pasiones chocan y lo destruyen todo, mezclan lo erótico con lo sagrado, el amor con la posesión, el teatro de la vida.

Fuente: (CONACULTA)