Como parte de su desempeño, Gerardo Torres del Castillo reconoce que la investigación y la docencia absorben la mayoría de su tiempo y confiesa que cada semestre los estudiantes saturan su horario, lo que para él significa que aprecian su labor. Este desempeño también se refleja en diversos reconocimientos recibidos al mérito docente que han sido otorgados por instituciones como la BUAP, la Universidad Politécnica de Puebla y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

Puebla. Puebla. 19 de junio de 2018 (Dalia Patiño González-Agencia Informativa Conacyt).- El doctor Gerardo Torres del Castillo es un investigador con una trayectoria destacada en el área de la física matemática. Es académico de la Facultad de Físico Matemáticas de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y siempre se muestra como un hombre amable y cordial en su trato.

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Afuera de su cubículo destacan cajas con víveres, ropa y otros objetos reciclados. En su espacio recibe igual a colegas y estudiantes, a quienes invita a donar sangre o compartir algo de lo que tienen para entregar a los padres de familia de escasos recursos que esperan durante días, semanas o meses por sus hijos enfermos en el Hospital del Niño Poblano.

“Realmente diría que no es necesario hacer grandes cosas para ser útiles a la sociedad y poder ayudar al prójimo de una forma más directa. Uno pensaría que la investigación que hace puede ser de interés para toda la humanidad, pero la verdad es que se puede dedicar un tiempo a los demás y ayudar de otras formas”, confiesa en entrevista para la Agencia Informativa Conacyt.

La historia del doctor Gerardo Torres está ligada a reconocimientos nacionales e internacionales por su labor docente y por sus contribuciones como científico. Su trabajo se enfoca en las matemáticas aplicadas a la física y destaca por sus aportaciones sobre potenciales de Debye para diversos problemas, utilizando el formalismo de la relatividad general compleja y el método de operadores adjuntos, lo que le ha permitido extender resultados ya existentes en el estudio de perturbaciones de agujeros negros y de otras soluciones de las ecuaciones de Einstein.

La huella de los libros

Gerardo Torres del Castillo nació en Guadalajara, su padre era maestro federal y por su trabajo solían cambiar de residencia. Después de cumplir cinco años, su familia viajó a León, Guanajuato, donde vivió alrededor de 10 años.

1-reconcast1818.jpgRecuerda su infancia como cualquier otra, era un estudiante que sentía interés por la escuela. Su buena memoria le ayuda a recordar, por ejemplo, lo que aprendió en sus clases de gramática. De pequeño no sintió inclinación por ninguna materia en específico y aunque revela cierta modestia, el doctor Gerardo Torres asegura que no es que fuera un excelente estudiante, solo cumplía con lo que tenía que hacer.

No obstante, había algo que sí despertaba siempre su interés y eso era la lectura. Cualquier libro que caía en sus manos lo leía y aunque reconoce que en su casa no había mucha variedad, recuerda cómo su padre le obsequió un día una obra que despertó un interés especial en él.

“En mi casa no había realmente mucho que leer, pero mi papá una vez llevó a la casa un libro de física, esa fue la primera vez que me acerqué a esos temas y me gustaron mucho, en especial el área de astronomía llamó mi atención”.

En 1971, la familia del doctor Gerardo Torres del Castillo nuevamente cambió de residencia, esta vez de forma definitiva. Así llegó a Puebla cuando finalizaba sus estudios de bachillerato. En esta ciudad se acercó a la Biblioteca Pública Benjamín Franklin, donde encontró toda clase de libros sobre física, matemáticas y otras disciplinas. Al poco tiempo se enteró que justamente en esta nueva ciudad se ofertaba la carrera de física en la Universidad Autónoma de Puebla, ahora BUAP.

“Si me hubiera quedado a vivir en León, Guanajuato, probablemente hubiera cursado una ingeniería, pero tuve buena suerte y estaba en Puebla, donde supe que había la carrera de física. Cuando estaba en la preparatoria fui de visita a otra escuela, ahí un profesor fue a dar una plática sobre astrofísica que, aunque no entendí a fondo, me estimuló para que me interesara aún más. Quizá ahora ya no son tan indispensables esas pláticas como hace 50 años, ahora con Internet hay muchas vías para que los estudiantes se enteren de más cosas, pero el problema que enfrentan es buscar lo que es realmente valioso”.

La influencia de Jerzy Plebański

Cuando concluyó su licenciatura en física, un profesor le sugirió que cursara su maestría en el Departamento de Física del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav). Ahí conoció al doctor polaco Jerzy Plebański, uno de los físicos más destacados de los últimos tiempos, también conocido como el ''nieto académico de Einstein", debido a que Plebański 1-torrescast1818.jpgDoctor Gerardo Torres del Castillo.trabajó con otro destacado físico, Leopold Infeld, quien a su vez fue colaborador directo de Albert Einstein.

Con esa influencia, Gerardo Torres cursó su doctorado bajo la asesoría del doctor Plebański, una figura clave para lo que sería su campo de investigación, la relatividad general. Posteriormente cursó un posdoctorado en la Universidad de Oxford y regresó después a la BUAP, donde su labor docente también ha sido reconocida. Actualmente es miembro nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

La belleza de las matemáticas

Como parte de su desempeño, Gerardo Torres del Castillo reconoce que la investigación y la docencia absorben la mayoría de su tiempo y confiesa que cada semestre los estudiantes saturan su horario, lo que para él significa que aprecian su labor. Este desempeño también se refleja en diversos reconocimientos recibidos al mérito docente que han sido otorgados por instituciones como la BUAP, la Universidad Politécnica de Puebla y la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).

“Para mí, la docencia es muy importante, de hecho, lo que hago de investigación ocupa un segundo lugar, porque lo que define mi trabajo diario son los cursos que doy; a veces estoy ocho horas diarias dando clase, pero convivir con el estudiante no solo es interesante porque descubres con ellos sino que implica un esfuerzo para explicar lo que conoces y eso sirve para que uno mismo formule preguntas que te llevan a investigaciones. Lo he señalado mucho, mi trabajo como científico está motivado por las preguntas de los estudiantes”.

Es así como sus libros, su computadora, los papeles sobre el escritorio y sobre todo su memoria guardan mucho de lo que el doctor Gerardo Torres del Castillo diariamente ofrece, el conocimiento adquirido por años de estudio y habilidades desarrolladas para que sus alumnos practiquen pero sobre todo entiendan la complejidad y la belleza que existe en las matemáticas, esas cadenas de ecuaciones que representan un fenómeno al que buscan dar respuesta y que pueden ser comprendidas y apreciadas por cualquiera.