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Sus primeros estudios como ayudante del investigador Rafael Costero, del Instituto de Astronomía de la UNAM, fueron sobre estrellas tipo O y B; el objetivo era conocer cómo se movían esas estrellas en la galaxia.

Ensenada, Baja California. 11 de marzo de 2017 (Karla Navarro-Agencia Informativa Conacyt).- Un telescopio construido con un tubo de cartón y un par de lentes optométricos fue la primera herramienta con la que siendo apenas un adolescente, el astrónomo Luis Alberto Aguilar Chiu inició sus observaciones.   

El interés por las ciencias, desde su infancia cultivado por sus padres, hoy está consolidado en su trayectoria de casi 30 años como investigador del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (IAUNAM), campus Ensenada.

Sus estudios se sitúan en el campo de la dinámica estelar y galáctica pero también le apasiona la enseñanza y la divulgación, por lo que de forma paralela a sus trabajos de investigación, labora como docente y ofrece charlas en las que comparte sus conocimientos como científico.

Un científico desde la infancia

En entrevista con la Agencia Informativa Conacyt, el doctor Luis Alberto Aguilar Chiu confesó que no recuerda con precisión cómo nació su interés por la ciencia, pero sí recuerda que fue desde muy temprana edad que se interesó por todo tipo de fenómenos naturales.

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En su afán de fomentar ese interés, sus padres le obsequiaron un pequeño laboratorio de química de juguete que usó hasta que terminó con los reactivos, para después averiguar dónde los vendían y adquirir más del mismo tipo.

“Era un chamaco de 14 años y me iba en el camión con los litros de ácido, algo que ahora ya no se puede hacer. En la secundaria era popular porque yo hacía pólvora que producía pequeñas explosiones de muchos colores diferentes, les ponía sales de metales, sales de cobalto para hacerla azul, sales de bario para hacerla verde, entonces cuando yo era adolescente, debajo de mi cama tenía una caja llena de cachivaches científicos”, relató.

El astrónomo, originario de Acapulco, Guerrero, narró que sus primeros contactos con investigadores surgieron en la cafetería que era propiedad de su madre, en la Ciudad de México, a donde acudían matemáticos y físicos de la Facultad de Ciencias de la UNAM.

“Yo no tenía ni idea dónde se hacía ciencia en México pero a través de ellos empecé a descubrir la Facultad de Ciencias y antes de entrar formalmente, cuando todavía era estudiante de preparatoria, comencé a ir por las tardes de oyente a algunas clases”, comentó.

De la observación a la teoría

Al culminar sus estudios de bachillerato en la Ciudad de México, Luis Aguilar Chiu ingresó a la carrera de física en la Facultad de Ciencias de la UNAM, donde se perfilaba para ingresar al campo de la física atómica molecular.

“Yo iniciaba mi trabajo de tesis con el doctor Virgilio Beltrán y un buen día descubrí el Observatorio de Tonantzintla, que lo manejaba el Instituto de Astronomía de la UNAM, y entonces abandoné la tesis, a mi director de tesis y me fui corriendo al Instituto de Astronomía, entré como ayudante de investigador e hice ahí mi tesis de licenciatura”, platicó.

Sus primeros estudios como ayudante del investigador Rafael Costero, del Instituto de Astronomía de la UNAM, fueron sobre estrellas tipo O y B; el objetivo era conocer cómo se movían esas estrellas en la galaxia.

Su tesis de licenciatura la realizó bajo la supervisión del doctor Luis Carrasco y consistió en la determinación de la velocidad de rotación de un grupo de estrellas, basado en espectros que él mismo tomó con el telescopio de un metro del Observatorio de Tonantzintla.

Cuando inicia sus estudios de maestría, Luis Aguilar Chiu viaja a Estados Unidos, a la Universidad de California en Berkeley, donde desarrolló su tesis estudiando un objeto denominado SS 433, una estrella de la Vía Láctea.

“Es muy interesante porque está rotando rápidamente, tiene dos chorros de materia en direcciones opuestas pero no está alineado con el eje de rotación, entonces está dando vueltas y los chorros forman unas helicoides como tornillos y al impactar el gas del medio ambiente lo excitan y empiezan a brillar, entonces lo que hicimos fue utilizar una técnica de interferometría Fabry-Pérot para averiguar cómo se mueve este gas que está siendo excitado por el objeto SS 433”, detalló.

Posteriormente, realiza sus estudios de doctorado en la misma institución, lo que lo lleva a moverse del campo de la astronomía observacional a la teórica, con un proyecto de simulación por computadora del choque de dos galaxias.

En 1988, tras haber hecho un posdoctorado de tres años en el Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, regresa a México y se incorpora como investigador al Instituto de Astronomía de la UNAM, campus Ensenada.

“Lo que me motivó a regresar es que yo quería dar algo de regreso a mi país, toda mi formación académica me la había pagado México a través de la UNAM, del Conacyt, yo sentía esa obligación moral de regresar a México”, compartió el astrónomo.

Enseñanza y divulgación

Dr.-Luis-Alberto-Aguilar-Chiu--Alumnos.jpgTras su regreso a México, Luis Aguilar Chiu tenía definido que además de hacer labores de investigación, quería dedicarse a la enseñanza y la divulgación, tareas que considera fundamentales para la promoción de la ciencia.

Es así como a partir de 1989, comienza a dar clases en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), donde actualmente es docente en la licenciatura de física, tareas que alterna con su desempeño como profesor en el posgrado de astronomía de la UNAM, campus Ensenada.

Adicionalmente, en 2001 y junto con tres colegas investigadores, funda el Taller de Ciencia para Jóvenes, un taller científico dirigido a jóvenes de bachillerato de todo el país y que se ha celebrado de manera ininterrumpida cada año desde su inicio.

En cuanto a su interés por la divulgación, ha sido desarrollado con la participación en múltiples eventos y la impartición de más de 90 pláticas dirigidas al público en general, donde ha podido desarrollar la habilidad de comunicar el conocimiento científico.

En particular, recuerda de manera especial la ocasión en que dio una charla ante miles de personas en el Zócalo de la Ciudad de México durante el primer evento denominado Noche de las Estrellas.

Con una trayectoria de 29 años como investigador, Luis Aguilar Chiu ha logrado combinar sus actividades como divulgador científico, docente y un investigador con experiencia y colaboraciones internacionales que tienen por finalidad conocer a fondo la estructura de la galaxia.

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Dr. Luis Alberto Aguilar Chiu

 

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