El antropólogo francés, autor de obras como El viaje imposible. El turismo y sus imágenes y La guerra de los sueños. Ejercicios de etno-ficción, se encargó de explicar con mayor detalle estas cuestiones. Afirmó, en primera instancia, que el ideal de toda política realmente democrática, debe ser el de otorgar al individuo una completa libertad, sin importar su sexo, origen o edad.

Ciudad de México.- 21 de Septiembre de 2016.- “Todo individuo es un ser de pleno derecho, por la simple razón de pertenecer al género humano”, afirmó el reconocido antropólogo francés Marc Augé al iniciar la primera de tres conferencias magistrales que, como actividades iniciales del nuevo Posgrado en Ciencias Antropológicas de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), impartirá en nuestro país.

Alumnos, maestros, directivos e investigadores tanto de esta casa de estudios como de universidades afines, se reunieron en el auditorio Román Piña Chan para escuchar la conferencia del célebre autor nacido en Poitiers, Francia, hacia 1935, que llevó el título de La identidad y los derechos humanos.

Previamente, correspondió al doctor Francisco de la Peña Martínez, académico de la ENAH y quien fuera alumno de Augé, encomiar la labor que este último ha tenido para llevar a disciplinas como la antropología y la etnología hacia las cambiantes e hiperconectadas problemáticas del siglo XXI, o más bien, de la sobremodernidad.

Esta teoría, bajo la cual se designa un mundo de hibridación cultural en el que han dejado de existir los grupos aislados y, por ende, los fenómenos sociales independientes, “está estrechamente asociada a la propuesta de una antropología del presente, que tenga por objeto de estudio las dimensiones culturales de la globalización”.

El antropólogo francés, autor de obras como El viaje imposible. El turismo y sus imágenes y La guerra de los sueños. Ejercicios de etno-ficción, se encargó de explicar con mayor detalle estas cuestiones. Afirmó, en primera instancia, que el ideal de toda política realmente democrática, debe ser el de otorgar al individuo una completa libertad, sin importar su sexo, origen o edad.

Dicha meta, sin embargo, “se ha visto distorsionada por las artimañas del poder”, entidad que en la sobremodernidad tiene como características al mercado y a la globalización, mismas que convierten al individuo en un consumidor de imágenes y representaciones, a la vez que lo sumen en un aislamiento que lo despoja de consciencia propia y colectiva.

“La identidad individual se construye en relación con la alteridad, debido a que cualquier ser humano es consciente de la presencia en él de una dimensión genérica que puede sentirse cerca de los demás. Sin esta transcendencia íntima, la identidad individual está mutilada y se es incapaz de construir una relación con otros. En este sentido, todos los racismos y sexismos pueden ser considerados como inválidos”. 

Añadió que, ciertamente, el poder ha corrompido la relación entre alteridad y el ideal de conocimiento-reconocimiento, lo que ha impedido cuestiones como la relación igualitaria entre los sexos y ha sido la causa para diferentes formas de servidumbre en la historia de muchas sociedades.

“Los monumentos y las obras maestras de la humanidad traducen el genio del hombre genérico, pero si las relacionamos con las culturas y sociedades en las que fueron realizadas o construidas, constataremos que fueron fruto de la esclavitud, el trabajo forzado y la explotación de los individuos”.

Por lo anterior, Augé llamó a retomar valores como la igualdad y la dignidad del hombre genérico, así como de equilibrar las nociones que los distintos grupos humanos tienen de su libertad individual y de su sentido social. “Debe existir un quiasmo de lo político: demasiado sentido social anula la individualidad, mientras que demasiado poder personal anula las libertades colectivas”.

Finalmente, el antropólogo afirmó que no hay un régimen político que hoy realice los ideales de libertad, colectividad y derechos humanos, empero, “es obvio que existen diferencias significativas entre los diferentes regímenes políticos, entre los estatus que reconocen a sus tradiciones religiosas o culturales, entre estas mismas tradiciones e incluso entre las interpretaciones y los usos que de ellas hacen.  

“No es una tarea fácil, en la medida en que los oligarcas de la globalidad —quienes simbolizan el éxito político, económico o mediático— son figuras individuales poderosas, y en la medida en que las formas de resistencia a ellos pasan por referencias culturales o adhesiones religiosas alienantes. Un círculo vicioso que en ambos casos deniega la igualdad de los individuos, es decir, la presencia del hombre genérico en cada uno de ellos”.

Las dos ponencias que completan el ciclo La antropología de los mundos contemporáneos, a cargo de Marc Augé, se realizarán el miércoles 21 de septiembre a las 10 horas, en el auditorio Román Piña Chan de la ENAH; y el viernes 23 de septiembre a las 17 horas, en el auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología (MNA).

Fuente: (INAH)