El trabajo permitió hacer una medición puntual de dicho alineamiento, que sustenta la hipótesis de que los templos católicos del siglo XVI se construyeron sobre antiguas construcciones ceremoniales de los principales pueblos de Mesoamérica, orientados hacia las montañas más prominentes por donde sale o se oculta el sol.

Ciudad de México.- 8 de Junio de 2015.- A partir del levantamiento arquitectónico con un escáner láser de la iglesia franciscana de San Bernardino de Siena, en Xochimilco, que data del siglo XVI, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) generaron una metodología que permitió confirmar la hipótesis de que la edificación construida sobre un teocalli(templo) conservó el alineamiento prehispánico hacia el volcán Iztaccíhuatl.

El trabajo permitió hacer una medición puntual de dicho alineamiento, que sustenta la hipótesis de que los templos católicos del siglo XVI se construyeron sobre antiguas construcciones ceremoniales de los principales pueblos de Mesoamérica, orientados hacia las montañas más prominentes por donde sale o se oculta el sol.

 

Con esta investigación, informó la historiadora y arqueóloga Araceli Peralta Flores, de la Coordinación Nacional de Monumentos Históricos del INAH, se determinó con exactitud la hora en que el sol se ubica en la cima del Iztaccíhuatl y permite el alineamiento arqueoastronómico el 24 de febrero a las 7 horas con 24 minutos y 48 segundos. Esta alineación también pasa cerca del sitio arqueológico IZ-01 (El Pecho), que se ubica en las cercanías del volcán y fue registrado por el investigador y espeleólogo Arturo Montero.

 

“Pudimos observar cómo sale el sol y se alinea con el segundo contrafuerte del templo de San Bernardino de Siena. Debió ocurrir el mismo fenómeno cuando existió el teocalli dedicado a Cihuacóatl (mujer-serpiente), de acuerdo con documentos del fraile Diego Durán, los cuales señalan que la diosa, vinculada con la tierra como dadora de vida, era muy venerada por los pueblos chinamperos, particularmente los xochimilcas”.

 

Araceli Peralta señaló que entre las primeras mediciones que se han hecho destacan las del arqueólogo Ivan Sprajc, quien señala que el sol sale detrás del pecho del Iztaccíhuatl, nombre que significa “mujer blanca”, simulando que la mujer dormida da a luz a un ser astral. También están los registros del investigador Rafael Zimbrón, quien ha estudiado numerosos alineamientos arqueoastronómicos en Xochimilco y en Milpa Alta.

 

La arqueóloga se refirió a otro alineamiento arqueoastronómico descubierto por Zimbrón, que corresponde al templo mariano de Xaltocan —construido también sobre un teocalli y ubicado en uno de los barrios originarios de Xochimilco— con el volcán Popocatépetl, cuyo nombre significa “monte que humea”.

 

El fenómeno se produce el 21 de diciembre a las 7 horas con 34 minutos. Se puede observar cómo el sol ilumina el contrafuerte del templo, donde está empotrado un relieve prehispánico con forma de cabeza de perro que funciona como marcador solar del solsticio de invierno, y el alineamiento pasa cerca del sitio arqueológico registrado por Montero como PO-02 (Nexpayantla), cercano al coloso.

 

“Estos marcadores solares evidencian que debajo de los edificios religiosos existió algún teocalli y que en la construcción de estos inmuebles novohispanos, además de emplear materiales de templos prehispánicos, se respetaron las alineaciones respecto al Iztaccíhuatl y el Popocatépetl, que para los antiguos habitantes eran lugares sagrados donde habitaban los dioses, como Tláloc, a quien dedicaban rituales de fertilidad y petición de lluvia”.

 

La investigadora, quien ha realizado estudios sobre el patrimonio natural, arqueológico, arquitectónico e intangible (tradiciones, fiestas y leyendas) de Xochimilco, expresó que el conocimiento de estas fechas rituales, en referencia a la salida del sol por algún pico de montaña, les era indispensable a los antiguos habitantes de Mesoamérica para establecer sus ciclos agrícolas y rituales.

 

“El templo de Xaltocan, de finales del siglo XVII o principios del XVIII, está dedicado a la Virgen de los Dolores, cuya festividad (dos domingos antes del Miércoles de Ceniza) es una de las más importantes de Xochimilco, junto con la del Niñopa, que se realiza el 2 de febrero con el cambio de mayordomía. Antiguamente, en esta fecha la gente llevaba a bendecir los granos de maíz para que le fuera bien en la siembra”.

 

La intención de este proyecto, señaló Araceli Peralta, realizado con financiamiento del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, fue hacer el levantamiento arquitectónico con tecnología de punta dentro de un contexto histórico y arqueológico.

 

“San Bernardino de Siena tiene un lugar especial en el imaginario de los xochimilcas, es un inmueble que trasciende lo histórico y lo arquitectónico al ser eje de la dinámica religiosa que ha dado sentido de pertenencia y cohesión social desde tiempo inmemorial a sus habitantes”.

 

Comentó que el uso del escáner láser fue de gran ayuda, al ser un dispositivo de alta precisión, no invasivo, que reduce notablemente los tiempos para el registro de información de manera muy detallada y precisa, y genera una nube de puntos que permite construir un modelo tridimensional de la superficie escaneada.

 

“El primer objetivo fue obtener datos exactos del templo, medidas de cada elemento arquitectónico (vanos, almenas, ventanas, cúpula, etc.), diferentes perspectivas de todo el conjunto, que no se había hecho en ningún inmueble del siglo XVI, por lo que será un referente para futuros estudios de la arquitectura religiosa de este periodo”.

 

Abundó que con esta información se puede hacer un análisis estructural del edificio, el cual ha tenido muchas intervenciones, y servirá para todo proyecto futuro de restauración. “Sobre esta base de datos digital será posible desarrollar diversas líneas de investigación”, concluyó.

 

El trabajo de levantamiento arquitectónico fue realizado hace unos meses, con la colaboración de los arquitectos María Fernanda López, Celedonio Rodríguez, Franco Durán, Apolo Ibarra y el topógrafo Jorge Alcalá, del Laboratorio de Imagen y Análisis Dimensional, a cargo del diseñador gráfico Ángel Mora Flores.

 

Los resultados del levantamiento topográfico y análisis arqueoastronómico quedaron plasmados en dos planos elaborados por Apolo Ibarra, con la asesoría del geógrafo Sergio Carrasco.

Fuente: (INAH)