Alfredo Estrada Angulo es doctor en nutrición animal, enfocada en el área de rumiantes. Desde 1991, es profesor investigador de tiempo completo en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). Hace siete años ingresó al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y actualmente se encuentra en el proceso de evaluación para ascender al nivel II.

Culiacán, Sinaloa. 15 de agosto de 2018 (Janneth Aldecoa-Agencia Informativa Conacyt).- Tenía apenas ocho años de edad cuando conoció su vocación. La única propiedad de su familia, un caballo, había enfermado y en su pueblo no lograban encontrar ayuda. En ese momento supo que sería veterinario.

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Alfredo Estrada Angulo es doctor en nutrición animal, enfocada en el área de rumiantes. Desde 1991, es profesor investigador de tiempo completo en la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS). Hace siete años ingresó al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y actualmente se encuentra en el proceso de evaluación para ascender al nivel II.

Pero su camino profesional no ha sido fácil, debió abandonar su pequeño pueblo, en El Rosario, Sinaloa, para buscar un futuro mejor.

“La única propiedad que tenía era un caballo y se enfermó. No había quién lo curara. Cuando lo llevamos al veterinario, logró rescatarlo, era nuestra única propiedad. En ese momento supe que sería veterinario”, afirmó en entrevista.

Escuchó decir al veterinario que el padecimiento del caballo era derivado del consumo de granos, por lo que recomendó que el animal ingiriera solo pasto. Más tarde sanaría, y la situación marcaría el futuro de Alfredo Estrada.

“En mi pueblo, como en la gran mayoría de los pueblos del país, la economía no es muy buena, están muy amolados. No queda otra cosa más que voltear hacia arriba, si estás en el fondo, no puedes voltear más para abajo, tienes que voltear hacia arriba, y la única manera honesta de salir de donde estábamos era estudiando”.

1-alfreestra1518.jpgDoctor Alfredo Estrada.Al ingresar a secundaria, en la escuela de mayor prestigio de El Rosario, la escuela "Julio Hernández", recibió la orientación de profesores que lo encaminaron hacia la lectura. Pronto participaría en un concurso de ortografía y visitaría así por primera vez la capital de Sinaloa.

Al llegar el momento de cursar la preparatoria, a los 16 años, emprendió el camino hacia Culiacán. Ingresó a la escuela "Hermanos Flores Magón" de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

“Me vine a buscarle. Solo había venido a Culiacán cuando participé en un concurso estatal académico, del área de ortografía y escritura. Llegué con mi hermano, un año mayor, que también estudiaba la preparatoria”.

Los adolescentes compartían una choza que había comprado su madre en la colonia Independencia. Ambos estudiaban y trabajaban, primero en obras de construcción, más tarde Alfredo Estrada haría un examen en la antigua Librería de Cristal. Los puntajes más altos obtendrían empleo como vendedores en la tienda, y eran 40 los aspirantes al cargo. Obtuvo el segundo lugar, un trabajo como vendedor, y lectura de libros gratis en su tiempo libre.

“Fue una etapa muy dura, de ahí salía el sustento para seguir estudiando”, dijo.

Pero Alfredo Estrada nunca pensó en desviar su objetivo de convertirse en médico veterinario. Ante tantas ocupaciones, las energías eran escasas, por lo que cada esfuerzo debía ser bien canalizado.

“Si buscaba dos o tres objetivos al mismo tiempo, me quedaría en el camino. Así que llegó”.

Durante su etapa como estudiante de Veterinaria, leyó constantemente al autor Richard Zinn, investigador de la Universidad de California.

“En ese momento, sin saberlo, hice esos ejercicios mentales que hacen ahora en neurolingüística, de tomar uno o dos mentores. Yo tomé al doctor estadounidense Richard Zinn y al doctor mexicano Alejandro Plascencia. Decía, algún día seré como ellos. Los leía y los leía, y hoy estamos publicando juntos”.

Un sueño más que cumplido

Al ingresar al Sistema Nacional de Investigadores, decidió presentarse ante esos mentores que había adoptado en su época estudiantil. Primero acudió a la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) para conocer a Alejandro Plascencia. Una vez cerca de la frontera, aprovecharía para visitar constantemente la Universidad de California, donde se encontraría a Richard Zinn.

“Richard Zinn es uno de los cinco mejores nutriólogos del mundo. Me preguntó quién era yo, por qué lo buscaba. Le dije que siempre había querido trabajar con él y por eso estaba ahí”.

Ante su insistencia, el investigador extranjero le pidió que preparara un protocolo de investigación sobre el tema que proponía, un estimulante de crecimiento animal.

“Dijeron que les gustó, me pidieron que regresara a Culiacán, que lo echara a andar y ellos me visitarían aquí. Pensé que lo decían para deshacerse de mí, pero en poco tiempo vinieron. De ahí en adelante tuvimos contacto con otros investigadores de prestigio de Alemania, Brasil y Estados Unidos”.

1-facvet1518.jpgAlfredo Estrada calcula que el equipo ha realizado al menos 40 publicaciones en revistas indexadas internacionales, entre ellas Journal of Animal Science, Australian Journal of Veterinary Science, Asian-Australasian Journal of Animal Science; Animal, en Francia; Japanese Journal, en Japón.

Proyecto clave

Entre los proyectos que más satisfacciones le han generado, destaca el uso de Jatropha curcas en alimentación animal, proyecto realizado con apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), durante el periodo 2012-2014, que duró casi tres años.

“Casi siempre de un proyecto generamos una publicación indexada en una revista de alto impacto, pero de este proyecto realizamos tres publicaciones en revistas de alto impacto y todavía tenemos material para seguir publicando”.

Explicó que básicamente consiste en la utilización de desechos de Jatropha curcas como ingrediente en alimentos balanceados para aves y rumiantes.

“El cultivo de Jatropha curcas da un fruto del cual se genera aceite para hacer biocombustible. Es un biodiesel que genera una masa de desecho, esta es la que llamamos harina de Jatropha curcas y nos sirve como ingrediente para hacer alimentos balanceados para animales”.

Encontraron que esos desechos permiten sustituir la pasta de soya, ingrediente altamente proteínico pero extremadamente costoso. De esta manera, sustituye ese ingrediente por harina de Jatropha y permite un ahorro de 50 por ciento, en referencia al gasto del alimento con soya.

“Esto permite sustituir la harina de soya en un 100 por ciento. En el aceite permite sustituir cien por ciento de la grasa que utilizó en la dieta para animales. El aceite sustituye la grasa animal y la grasa vegetal para la engorda de animales. Por otro lado, la harina de Jatropha curcas permite reducir la soya que se utiliza para la alimentación”.

El alimento, además, ofrece las mismas propiedades que el alimento a base de pasta de soya.

“En el caso de la grasa, el aceite de Jatropha permite generar una carne con mejores perfiles de ácidos grasos para la alimentación humana. Solo que a esa línea no le hemos dado seguimiento, pero hay evidencia”.

Durante su carrera, Alfredo Estrada Angulo ha dirigido un total de 12 tesis doctorales, 15 de maestría y 30 tesis de licenciatura; cuenta con al menos 50 publicaciones indexadas y dos capítulos de libro.

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