Se instalaron cédulas, fotografías y un videomapping que muestran a los usuarios la trascendencia histórica del monumento Mexica

Ciudad de México.- 24 de Febrero de 2018.- ontemplado ya sea con detenimiento o en el inter de un recorrido por el inframundo de la Ciudad de México, el Adoratorio de Ehécatl, ubicado en el interior de la estación Pino Suárez del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, no solo es la más pequeña y visitada de las zonas arqueológicas bajo custodia del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), sino también el más tangible origen de muchas de las leyes y políticas públicas que hoy vigilan y resguardan el patrimonio cultural de los mexicanos.

Así lo manifestó Diego Prieto Hernández, director general del INAH, al encabezar esta mañana la entrega de los trabajos integrales de rehabilitación de este espacio, a los cuales calificó como los de mayor alcance en los 49 años que han transcurrido desde su apertura al público en 1969; asimismo, remarcó, la estrecha colaboración que el instituto y el STC han tenido para realizar labores periódicas de limpieza y mantenimiento del monumento tenochca.

En compañía de Jorge Gaviño Ambriz, director general del STC Metro y representante del jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, el antropólogo Diego Prieto dio cuenta de las labores de conservación que especialistas de la Coordinación Nacional de Arqueología del INAH realizaron mediante la técnica de encalamiento y con el uso de materiales propios a la edificación prehispánica, para recuperar el aspecto que debió tener este templo dedicado al dios mexica del viento, construido hacia el año 1400 d.C., bajo el reinado del tlatoani Huitzilíhuitl.

Los especialistas indicaron que además de la atención al monumento —de 10.7 por 7.60 metros por lado y 3.70 metros de altura—, el proyecto incluyó la instalación de cédulas informativas y fotografías, muchas de ellas inéditas, en columnas y muros aledaños, que acercarán a los usuarios del Metro a temas como las cosmogonía mexica y el rol que en ella tenía Ehécatl-Quetzalcóatl, la distribución de la antigua ciudad de México-Tenochtitlan, a la construcción de la estación Pino Suárez y el descubrimiento del adoratorio, o bien, al marco legal que protege los vestigios culturales.

“Este sitio reviste de una importancia adicional al ser pionero en materia de protección al patrimonio cultural, pues su exploración en 1967, perfiló el establecimiento en el INAH de la actual Dirección de Salvamento Arqueológico, y antecedió a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos, de 1972”, aseveró Diego Prieto.

Tras agradecer la presencia de investigadores del INAH, como Raúl Barrera Rodríguez, director del Programa de Arqueología Urbana; Morrison Limón Boyce, titular de la Dirección de Estudios Arqueológicos (DEA); Josefina del Carmen Chacón, investigadora de la DEA; de Raúl Arana, quien codirigió junto a Jordi Gussinyer los trabajos de exploración del Adoratorio a Ehécatl, y de Vanessa Bohórquez López, responsable del área de Cultura del STC Metro, el titular de esta última dependencia, Jorge Gaviño, destacó que otra innovación está en el videomapping que en lo sucesivo se proyectará en los costados de la estructura prehispánica.

Esta herramienta multimedia, refirió, brindará tanto a los usuarios del Metro como a los transeúntes de la Plaza Pino Suárez, “una experiencia única, en la que se podrá conocer la historia y los aspectos míticos” de Ehécatl-Quetzalcóatl.

El director del Metro señaló que el videomapping programará sus funciones en horarios de baja afluencia en la estación Pino Suárez, con la idea de que sus visitantes establezcan sus horarios y maximicen su experiencia en el “museo subterráneo”, junto a las cédulas informativas y una pantalla de video adicional que ahonda en la información sobre la estructura prehispánica.

Parte de lo referido en ese video muestra, por ejemplo, las tres edificaciones superpuestas que conviven en el templo y que corresponden a tres deidades del panteón mexica: Tláloc, en el segmento cuadrangular y más bajo del adoratorio; Ehécatl, en la parte circular del mismo; y Omacatl, numen de los convites–, aludido en los chalchihuites que rodean a manera de franja la sección que invoca al dios del viento.

“Nos congratulamos de la recuperación y dignificación de este espacio tan importante para la Ciudad de México, tan visitado por los capitalinos, clave para entender los procesos de poblamiento de México-Tenochtitlan y del Valle de México en su conjunto”, concluyó Diego Prieto.

Fuente: (INAH)