Ciudad de México.- 26 de Abril de 2017.- Leonora Carrington tuvo el encargo en 1963 de llevar a cabo una obra para el que en breve sería el guardián de las colecciones prehispánicas y etnográficas más importantes de México. El mundo mágico de los mayas fue el aporte de la autora al Museo Nacional de Antropología, una pintura que hoy vuelve a lucir su misterio original gracias a las tareas de conservación realizadas recientemente por restauradores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Antonio Saborit, director del Museo Nacional de Antropología (MNA), dio a conocer que esta pieza, que mide 4.30 m por 2 metros, representó en su momento la de mayores dimensiones dentro de la producción de la pintora anglo-mexicana.

Con apoyo de la Fundación American Express, un equipo dirigido por la restauradora Gilda Salgado, especialista del Laboratorio de Conservación del MNA, llevó a cabo la intervención de la pieza de Carrington junto con otra más titulada Mapa de Mesoamérica, de Ernesto Vázquez y Luis Covarrubias. Mientras El mundo mágico de los mayas puede apreciarse en la sala etnográfica dedicada a esta cultura (en el segundo piso del museo), la segunda es una obra que especifica la ubicación de las antiguas culturas de México en la sección introductoria del recinto.

El historiador Antonio Saborit y Mauricio Maillé, consejero del patronato de este recinto, destacaron los trabajos desarrollados en el segundo semestre del año pasado para la conservación de estas dos piezas pertenecientes a la Colección de Obra Moderna y Contemporánea del MNA.

Maillé refirió que el patronato tiene como misión apoyar la conservación del recinto, así como promover la preservación, restauración e investigación del patrimonio histórico de México.

La restauradora Gilda Salgado explicó que previo a la intervención de El mundo mágico de los mayas, la cual llevó dos meses de trabajo efectivo, fue necesario realizar una investigación profunda de la misma. Por ello se sabe que Leonora Carrington plasmó su muy particular concepción de las leyendas y mitos de los tzotziles y tzeltales con quienes tuvo una experiencia directa.

Carrington pasó una temporada en las montañas chiapanecas para adentrarse en el tema, su guía fue la etnógrafa suiza Gertrud Duby Blom, gracias a ella asistió a ritos de curación en Zinacatán. De estos rituales le fue prohibido tomar fotografías, por lo que decidió elaborar sugestivos dibujos. Al acudir a la esfera ritual, la pieza de Carrington revela la transfiguración de un hecho etnográfico conservando el vínculo con el imaginario de los surrealistas.

Salgado detalló que la composición representa el cielo, la tierra y el inframundo. En ella, la cruz maya —árbol de la vida que penetra en el cielo— mediadora entre los hombres y los dioses, domina el espacio; sobre él reposa un quetzal, considerado pájaro sagrado. En el inframundo pueblan animales nocturnos, en esta penumbra la ceiba es asaltada por búhos, y se percibe la cabaña de un i’lol (médico tradicional) encargado de curar las enfermedades del pueblo.

Destacó que esta obra, de técnica mixta, al parecer un temple realizado sobre un dibujo preparatorio en grafito, mantenía un buen estado de conservación, no obstante el perímetro mostraba algunos daños. El proceso de intervención consistió en limpieza superficial por aspirado y con brochas de pelo suave, y en húmedo; eliminación de intervenciones anteriores que habían modificado su textura, resane y reintegración cromática.

Respecto de la obra Mapa de Mesoamérica, Gilda Salgado comentó que fue un caso más complicado, porque presentaba en su parte inferior manchas blancas producto de material de pulimento del piso, por lo que se retiró el polvo acumulado en la capa pictórica, y limpieza en húmedo y en seco de la superficie.

Antes de efectuar el resane y reintegración cromática de algunas áreas, los especialistas lograron neutralizar el pH de la obra pictórica mediante el uso de una microemulsión. La especialista abundó que otras manchas eran resultado de la manipulación de ciertas zonas (sobre todo los extremos) por parte del público, por lo que también se ha dispuesto una delimitante más amplia.

Antonio Saborit comentó que en los últimos años el Museo Nacional de Antropología ha revalorado su obra moderna y contemporánea. Conforme un registro de estas colecciones hecho con apoyo también de la Fundación American Express se sabe que existen 105, de las cuales 17 requieren una intervención mayor que sólo limpieza. De este universo, 33 obras están expuestas en los distintos espacios del recinto.

En la presentación a medios de los trabajos de conservación del par de obras, Jorge Guevara, vicepresidente de Asuntos Corporativos y Comunicación de American Express para México y Latinoamérica, comentó que este año en que celebran su 165 aniversario, es un orgullo continuar impulsando la invaluable riqueza cultural de nuestro país, a través de iniciativas tan importantes como ésta. 

Fuente: (INAH)