El también periodista y diplomático, autor de poemas universalmente conocidos como "La Marcha Triunfal", "Lo fatal" y "A Margarita", es considerado el padre del modernismo y un innovador del idioma español.

Managua, Nicaragua.- 18 de Enero de 2017.- Nicaragua celebra este miércoles el 150 aniversario del natalicio de su máximo exponente literario, el poeta Rubén Darío, exaltando su obra y su legado a las artes y letras en distintos puntos del país.

El parlamento nicaragüense realizó una sesión solemne en la casa natal del poeta, en ciudad Darío (Matagalpa), 70 km al norte de Managua, en la que su presidente, Gustavo Porras, destacó que a través de su poesía, Darío "fue un verdadero profeta y visionario cuya obra sigue vigente".

Rubén Darío, cuyo verdadero nombre era Félix Rubén García Sarmiento, nació el 18 de Enero de 1867 en Metapa, Nicaragua. Hijo de Manuel García Darío y Rosa Sarmiento Darío. 

Estudió con los Jesuitas en 1878 y escribió en 1879 sus primeros poemas. Poesías y artículos en prosa fue un trabajo que realizó en 1881 y nunca llegó a publicar. Suspende sus estudios y luego se emplea en la Biblioteca Nacional de Managua en 1885. 

En 1886 llegó a Valparaíso, tenía diecinueve años, allí realizó colaboraciones periodísticas en diarios de Valparaíso y Santiago. En 1888 aparecen sus Rimas y Azul. En Febrero del año siguiente parte a centroamérica pocos días después de haber enviado su primera colaboración al diario La Nación de Buenos Aires. 

En los años siguientes desempeña diversos cargos diplomáticos y publica en Madrid Cantos de vida y esperanza (1905) y El canto errante (1907). México, La Habana, París, Barcelona, son las escalas del viaje final de Darío. En Nueva York cae enfermo y se retira a una hacienda de Nicaragua.

A las 10 de la noche del 6 de febrero de 1916 murió Darío a los 49 años de edad en León, la ciudad de su infancia. Frente a su distinguido cadáver de poeta desfilaron durante cinco días miles de personas. 

SUS OBRAS:

Escribió prosa y poesía. Entre toda su producción se destacan tres obras que ayudan a comprender la evolución del Modernismo: Azul, Prosas profanas y Cantos de vida y esperanza. Los raros, en prosa, y El Canto Errante son otras de sus obras.

Azul (1888): fue su primera obra importante. Publicada en Valparaíso, está constituida por relatos breves y algunos poemas. Significó para su autor el reconocimiento en América y en España. Sus rasgos son: sensualidad, erotismo y musicalidad. En los sonetos que cierran la obra, Darío revela sus preferencias y su cosmopolitismo.

Prosas profanas: fue publicado en Buenos Aires, en 1896. Las variaciones temáticas y las audacias métricas, son tantas que provocaron en América y en España grandes polémicas. Predomina el tema erótico, envuelto en un arte cromático y perfecto.

Cantos de vida y esperanza (1903): Los temas del libro son, entre otros: el paso del tiempo, la misión del poeta, la búsqueda de la fe, la preocupación por el futuro de América, etc. El libro termina con una expresión de temor y duda sobre el misterio de la vida. De contenido diferente, este volumen presenta el mismo cuidado formal y la notable variedad de metros y riqueza de lenguaje que caracterizan al gran poeta. 

El Banco Central (BCN) emitió a inicios de enero un billete con la denominación más alta de la moneda local, con la efigie de Darío.

Félix Rubén García Sarmiento, verdadero nombre del poeta, nació el 18 de enero de 1867, en Metapa, hoy Ciudad Darío, pero fue criado por su tíos abuelos Bernarda Sarmiento y Félix Ramírez en León (oeste), donde descansan sus restos.

El también periodista y diplomático, autor de poemas universalmente conocidos como "La Marcha Triunfal", "Lo fatal" y "A Margarita", es considerado el padre del modernismo y un innovador del idioma español.

Como parte de los homenajes, el Centro de Escritores de Nicaragua (CEN) realizaba en León un simposio cuyos exponentes son expertos estudiosos de la obra del poeta.

En la cripta resguardada por dos leones en la que yacen sus restos en el atrio de la Catedral de León, el gobierno municipal y personalidades de la vida cultural de esa ciudad depositaron ofrendas florales.

La efemérides también fue saludada con una serenata de mariachis en León y en Managua, cuyo antiguo centro ostenta un monumento en su honor, tuvo lugar una gala artística con cantos, danzas y recital de poemas.

A Margarita Debayle

Margarita está linda la mar, 
y el viento, 
lleva esencia sutil de azahar; 
yo siento 
en el alma una alondra cantar; 
tu acento: 
Margarita, te voy a contar 
un cuento: 

Esto era un rey que tenía 
un palacio de diamantes, 
una tienda hecha de día 
y un rebaño de elefantes, 
un kiosko de malaquita, 
un gran manto de tisú, 
y una gentil princesita, 
tan bonita, 
Margarita, 
tan bonita, como tú. 

Una tarde, la princesa 
vio una estrella aparecer; 
la princesa era traviesa 
y la quiso ir a coger. 

La quería para hacerla 
decorar un prendedor, 
con un verso y una perla 
y una pluma y una flor. 

Las princesas primorosas 
se parecen mucho a ti: 
cortan lirios, cortan rosas, 
cortan astros. Son así. 

Pues se fue la niña bella, 
bajo el cielo y sobre el mar, 
a cortar la blanca estrella 
que la hacía suspirar. 

Y siguió camino arriba, 
por la luna y más allá; 
más lo malo es que ella iba 
sin permiso de papá. 

Cuando estuvo ya de vuelta 
de los parques del Señor, 
se miraba toda envuelta 
en un dulce resplandor. 

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho? 
te he buscado y no te hallé; 
y ¿qué tienes en el pecho 
que encendido se te ve?». 

La princesa no mentía. 
Y así, dijo la verdad: 
«Fui a cortar la estrella mía 
a la azul inmensidad». 

Y el rey clama: «¿No te he dicho 
que el azul no hay que cortar?. 
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... 
El Señor se va a enojar». 

Y ella dice: «No hubo intento; 
yo me fui no sé por qué. 
Por las olas por el viento 
fui a la estrella y la corté». 

Y el papá dice enojado: 
«Un castigo has de tener: 
vuelve al cielo y lo robado 
vas ahora a devolver». 

La princesa se entristece 
por su dulce flor de luz, 
cuando entonces aparece 
sonriendo el Buen Jesús. 

Y así dice: «En mis campiñas 
esa rosa le ofrecí; 
son mis flores de las niñas 
que al soñar piensan en mí». 

Viste el rey pompas brillantes, 
y luego hace desfilar 
cuatrocientos elefantes 
a la orilla de la mar. 

La princesita está bella, 
pues ya tiene el prendedor 
en que lucen, con la estrella, 
verso, perla, pluma y flor. 

Margarita, está linda la mar, 
y el viento 
lleva esencia sutil de azahar: 
tu aliento. 

Ya que lejos de mí vas a estar, 
guarda, niña, un gentil pensamiento 
al que un día te quiso contar 
un cuento.