“La charrería es un elemento importante de la identidad y el patrimonio cultural de las comunidades depositarias de esta tradición, y constituye para ellas un medio para transmitir valores sociales importantes a las nuevas generaciones”, determinó la UNESCO.

Ciudad de México.- 26 de Diciembre de 2016.- Con la inscripción en 2016 del Archipiélago de Revillagigedo y la Charrería, en las listas de Patrimonio Mundial y Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, respectivamente, México se posicionó como la nación americana con más bienes reconocidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), así como la séptima del orbe.

La primera declaratoria de este año que culmina, fue dada a conocer el 16 de julio durante la 40° reunión del Comité del Patrimonio Mundial de la UNESCO, en Estambul, Turquía, cuyas deliberaciones concluyeron que el archipiélago —ubicado a 661 kilómetros de Manzanillo, Colima y formado por las islas Socorro, Clarión, San Benedicto y Roca Partida— “concentra una incalculable riqueza biológica”, a la vez que promueve “el estudio de los procesos de colonización, dispersión y adaptación” de especies como la tortuga marina, la mantarraya gigante y la ballena jorobada, entre otras.

Con este bien natural, protegido por las leyes nacionales desde 1994 bajo el carácter de Reserva de la Biósfera, México alcanza 34 sitios inscritos en la Lista de Patrimonio Mundial, 27 de los cuales son culturales, seis naturales y uno mixto (la Antigua Ciudad Maya y el Bosque Tropical Protegido de Calakmul, en Campeche).

Un atributo más en la inclusión del archipiélago, es que se trató de la única propuesta de América Latina manifestada en 2016; su aprobación acompañó a otros cinco sitios naturales y dos mixtos, entre ellos el Desierto de Lut, en Irán, y el área fosilífera de Mistaken Point, en Canadá.

En lo concerniente al legado intangible, la UNESCO reconoció el 1º de diciembre pasado, los atributos universales y excepcionales de la Charrería como “arte ecuestre y vaquero tradicional de México”; ello junto a 11 manifestaciones dancísticas, gastronómicas, artesanales y religiosas de Eslovenia, Venezuela y Tayikistán, entre otras naciones.

Tras la onceava sesión del Comité para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, desarrollada en Adís Abeba, Etiopía, se destacó el papel que tuvo esta práctica en sus orígenes, hacia el siglo XVI, para crear vínculos sociales entre los vaqueros de diferentes fincas que se reunían para inventariar y marcar el ganado de cada propiedad.

“La charrería es un elemento importante de la identidad y el patrimonio cultural de las comunidades depositarias de esta tradición, y constituye para ellas un medio para transmitir valores sociales importantes a las nuevas generaciones”, determinó la UNESCO.

De esta forma, México obtuvo su octava inscripción en la Lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en la que también están las Fiestas Indígenas dedicadas a los Muertos, la Cocina Tradicional Mexicana, la Fiesta de los Parachicos o el Mariachi.

Cabe señalar que además de las nuevas inscripciones, en 2016 México conmemoró dos décadas de los nombramientos de Patrimonio Mundial que la UNESCO otorgó, el 7 de diciembre de 1996, a la Ciudad prehispánica de Uxmal y a la Zona de Monumentos Históricos de Querétaro.

Ubicada en Yucatán, Uxmal es el asentamiento maya más representativo de la arquitectura de la región Puuc. Sus  fachadas están decoradas con mascarones de Chaac (deidad de la lluvia), grecas, paneles con jeroglíficos y altas cresterías. Entre sus estructuras más representativas están: la Pirámide del Adivino, el Cuadrángulo de las Monjas y la Casa de las Palomas, que se construyeron durante el periodo Clásico Tardío (600 a 900 d. C.), cuando iniciaba su decadencia.

Por otra parte, la Zona de Monumentos Históricos de la capital queretana comprende 4 kmde extensión e integra a un total de mil 400 monumentos protegidos por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Los rasgos que le otorgaron su distinción son: primero, su traza urbana resultante de la convivencia entre población española, otomí y chichimeca (entre otras culturas) y, segundo, las construcciones y el paisaje arquitectónico de los siglos XVII, XVIII y XIX que pueden encontrarse dentro de su centro histórico.

Asimismo, se recordó la primera década del nombramiento de Patrimonio Mundial, el 12 de julio de 2006, del Paisaje Agavero y Antiguas Instalaciones Industriales de Tequila, en Jalisco. Éste fue el primer sitio mexicano con categoría de Paisaje Cultural que se localiza en el valle de Tequila, abarcando los municipios de Amatitlán, Arenal y Tequila.

Los principales perímetros de protección incluyen los paisajes transformados por el hombre de los cultivos de agave azul de la especie Tequilana Webber, las instalaciones tequileras construida entre los siglos XVI al XIX y la Zona Arqueológica de Guachimontones, como zona de amortiguamiento al volcán de Tequila y el cañón que forma al río Santiago.

Fuente: (INAH)