“Cuando vi un correo electrónico que decía que había ganado el premio no lo creí, pensé que era uno de esos mensajes falsos que llegan diciendo que te has ganado dinero o un viaje, sin embargo, no lo borré y poco tiempo después me llamaron por teléfono, me confirmaron que lo había obtenido y que debería viajar a Denver el próximo 5 de enero para la ceremonia de entrega que se hará en la 131 reunión anual”

Ciudad de México.- 15 de Noviembre de 2016.- Antonio García de León Griego, investigador emérito del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), fue distinguido con el Premio Clarence H. Haring, que otorga quinquenalmente la Asociación Americana de Historia, por su libro Tierra adentro, mar en fuera. El puerto de Veracruz y su litoral a Sotavento (1519-1821), en el que el autor rompe con el lenguaje académico y se adentra en el trabajo literario, pero sin perder el rigor de la historicidad.

El volumen, editado por el Fondo de Cultura Económica, fue seleccionado de entre mil 300 trabajos, por un comité de cien miembros de la asociación, quienes lo calificaron como el libro más destacado en historia de América Latina en los últimos cinco años. 

“Cuando vi un correo electrónico que decía que había ganado el premio no lo creí, pensé que era uno de esos mensajes falsos que llegan diciendo que te has ganado dinero o un viaje, sin embargo, no lo borré y poco tiempo después me llamaron por teléfono, me confirmaron que lo había obtenido y que debería viajar a Denver el próximo 5 de enero para la ceremonia de entrega que se hará en la 131 reunión anual”, comentó el lingüista, músico e historiador mexicano. 

Sostuvo que es un premio muy competido porque hay muchos historiadores de Argentina, Brasil, México, Estados Unidos y Canadá que trabajan sobre esta región y no es fácil obtenerlo, porque el comité seleccionador “toma en cuenta que la obra esté bien sustentada y que represente un clásico sobre un tema determinado”.

García de León reconoció que el galardón fue algo inesperado, “pero es un incentivo para seguir escribiendo historias de buena calidad”. Además le abre la posibilidad de que la obra sea traducida al inglés y al francés.

El investigador del INAH dijo que el haber estudiado lingüística y antropología, le ha servido mucho, porque estas ramas de las ciencias sociales enriquecieron su visión de historiador. “La lingüística me dio un acercamiento al mundo indígena, pero también contribuyó en mi pretensión de incursionar en la literatura, porque para mí la historia es un trabajo literario a pesar de su historicidad. Así como algunos hacen cuentos o novelas, yo escribo historia y eso roza con la literatura”.

El autor de El mar de los deseos, no es el único mexicano al que le han conferido esta distinción, en 1966 la obtuvo Daniel Cosío Villegas por su obra Historia moderna de México, y en 1971, se le otorgó a Luis González y González por Pueblo en vilo.

El libro Tierra adentro, mar en fuera… es el proyecto de vida del investigador veracruzano, sin embargo, surgió casi por encargo de uno de sus maestros, el doctor Wigberto Jiménez Moreno, quien en los años ochenta del siglo pasado le pidió dar una conferencia sobre el sur de Veracruz en la época colonial.

En esos años García de León estaba especializado en los movimientos sociales en Chiapas, pero aceptó la propuesta, tiempo después la ponencia se transformó en una investigación de largo aliento, que dio como resultado un libro de veinte capítulos que quedó concluido en 2011.

Para dar forma al volumen, el autor analizó 82 ramos documentales del Archivo General de la Nación (AGN), así como el Archivo Histórico de la Ciudad de Veracruz y el acervo local de Tlacotalpan. En el extranjero consultó el Archivo General de Indias, en Sevilla, España; el de La Habana, en Cuba, y la Biblioteca Nacional de Francia, entre muchos más.

El libro fue enriquecido con un estudio antropológico que realizó previamente en la región. “Estuve por varios años en la sección de etnografía del Museo Nacional de Antropología, con el etnólogo Roberto Weitlaner y con el antropólogo Fernando Cámara Barbachano, hacíamos trabajo de campo, recorrimos una diversidad de comunidades y las notas que recopilé me sirvieron mucho.             

“Además, el haber nacido en Veracruz y hablar náhuatl me permitió entablar comunicación con los curanderos y con la tradición del sur de Veracruz porque conocía bien los usos y costumbres”.

Tierra adentro, mar en fuera… es un libro sobre el papel que jugó el puerto de Veracruz en la economía del mundo, pero el autor también incorpora antropología social, etnografía, lingüística, religión y unos textos sueltos llamados “viñetas”, donde aparecen leyendas y datos curiosos, como la supuesta llegada del Anticristo a tierras mexicanas.

Su inclinación por la antropología la descubrió de joven en su natal Jáltipan, localidad veracruzana marcada por el son jarocho, las danzoneras y las bandas de viento.

“En aquel tiempo me metí de lleno en el fandango, era uno de los mejores jaraneros de la región e incluso llegó un musicólogo y me entrevistó, entonces descubrí que lo que él hacía era un oficio y que se estudiaba en la Escuela Nacional de Antropología e Historia, entonces me fui a estudiar a la Ciudad de México”.

Llegó a la ENAH ilusionado por la arqueología, pero pronto la hizo a un lado para adentrarse en la lingüística y la antropología social, ésta última lo llevó a Chiapas donde su estudio sobre las poblaciones indígenas lo convirtieron en historiador.

“Las comunidades nos obligaron a hacer investigación histórica, estaban en busca de sus papeles, de su pasado, eso causó muchos problemas políticos porque en ese momento se vivía una situación de atraso, de caciquismo, de trabajo servil, de peones acasillados”, recordó.

García de León también hizo activismo político y participó en el Primer Congreso Indígena de Chiapas efectuado en octubre de 1974. “Para mí fue una de las grandes experiencias que me llevaron hacia la historia”.

La violencia social en el estado lo obligó a dejar la región y aceptar una beca para realizar su doctorado en historia en la Sorbona de París, Francia, donde logró escribir su tesis de maestría Resistencia y utopía: memorial de agravios y crónica de revueltas y profecías acaecidas en la provincia de Chiapas durante los últimos 500 años de historia.

El ganador del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2015 sostuvo que estaba muy agradecido con los chiapanecos, porque con ellos encontró una veta muy importante en su vida, “antes estuve picoteando por todas partes, la música, la antropología, la lingüística, pero al final eso que parecía una inconstancia me ha servido en mi trabajo como historiador”.

Antonio García de León ha sido parte del INAH desde hace poco más de cinco décadas, incluso en tono de broma señala que “ya está inventariado”, porque ha trabajado en el instituto desde 1963, cuando se construía el Museo Nacional de Antropología, “junto con otros antropólogos cargábamos cajas, clavamos cosas, servíamos para todo”.

Resaltó que en esos años y desde la ENAH tuvo grandes maestros como Roberto Weitlaner, Fernando Cámara, Wigberto Jiménez Moreno, José Luis Lorenzo, Guillermo Bonfil; en Francia, a Pierre Vilar, François Chevalier y, sobre todo, “la vida, que es la gran maestra”.

Finalmente comentó que ahora trabaja en dos proyectos: uno sobre la población de origen africano en la Colonia, que es un trabajo general, y otro que hará referencia a las lenguas indígenas de Mesoamérica. “Será un manual de divulgación sobre las hablas maternas actuales y sus vínculos con la época prehispánica”

Fuente: (INAH).