Ubicado en la Sala de Exposiciones Temporales Tradiciones de San Ángel (Anterrefectorio y Refectorio), se presenta hasta el 18 de noviembre. El montaje honra a frailes, donantes, cuerpos momificados, niños, jóvenes, adultos y ancianos de diferentes épocas, cuyos restos yacen en este espacio

CDMX.- 27 de Octubre de 2018.- Las manifestaciones entorno a la muerte se han materializado en diferentes ámbitos culturales, cada pueblo ha establecido formas particulares para conmemorar a los muertos, es así como desde hace trece años el Museo de El Carmen, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ha mantenido viva esta tradición dedicando su altar de muertos a alguna personalidad destacada del pueblo de San Ángel, en esta ocasión, su montaje honra a los fallecidos que aloja el conjunto conventual.

Bajo la curaduría de Alfredo Marín Gutiérrez, director del recinto museístico, la ofrenda, titulada “A nuestros muertos, ex convento de El Carmen”, recuerda a (frailes, donantes), cuerpos momificados, niños, jóvenes, adultos y ancianos de diferentes épocas, algunos incluso del periodo virreinal; y señoras de los siglos XIX y principios del XX, cuyos restos yacen en este espacio.

Marín Gutiérrez explicó que la gente de la comunidad era sepultada en el atrio cuando así lo estipulaban con los carmelitas, pero también podía ser enterrada en las criptas debajo de la iglesia, tras los retablos, en los presbiterios, etcétera. Por tanto, este año la propuesta estuvo encaminada a rendir homenaje a todas aquellas personas que están sepultadas en dichos espacios.   

Añadió que a lo largo de 13 años se ha procurado una disposición de los altares basándose en una investigación profunda y diseño creativo, aunado a una museografía que propicie en el espectador una atmósfera de melancolía y que también despierte el conocimiento e interés por las tradiciones sanangelinas.

“Hay que prepararnos para recibir a los muertos con alegría, no estar tristes, porque ellos vienen con nosotros en estos días: el 31 de octubre, los niños, y el 1 y 2 de noviembre, los adultos. Dice la tradición que será el Arcángel San Rafael el que va a abrir las puertas del cielo para que puedan salir todas las ánimas a finales de octubre, iniciando así su viaje a las casas de sus seres queridos, y será san Andrés el encargado de cerrarlas cuando hayan vuelto en noviembre”.

En el Anterrefectorio se montó un altar que recuerda al “ánima sola”, que alude a aquellos difuntos que ya nadie recuerda ni les colocan ofrenda. De una manera muy sencilla, fue instalada una puerta de madera de cedro tallada probablemente del siglo XVIII, una vela, un vaso con agua y flores de cempasúchil.

Además, se pueden admirar tres piezas de la colección del museo: un anda o angarilla para cargar al difunto (anónimo, s. XVIII, de madera tallada, torneada, ensamblada y policromada); y dos óleos sobre tela anónimos del Arcángel San Miguel, del siglo XVII; y la copia del cuadro de Eustache Le Sueur, del s. XVIII, cuyo original se encuentra en el Museo Louvre, Francia.

El Altar de Muertos propiamente se instaló en el Refectorio, está integrado por cinco segmentos: el primero rinde homenaje a los niños del Carmen, destaca la colocación de muñecos de plástico y trapo, calaveras de dulce, así como de cartón que representan a una vendedora de cigarros, un voceador y un redactor de cartas.

El siguiente apartado muestra las fotografías borrosas a manera de fantasmas de señoras de San Ángel de los siglos XIX y principios del XX. De igual forma, a través de la instalación de dos sillas y una mesa de madera tapizadas, una tetera y tazas de porcelana (colección privada), se creó una ambientación de lo que ellas solían hacer en vida, como reunirse para tomar café o té.

El espacio subsecuente remite a una cuestión religiosa y litúrgica, es posible observar fotografías de gran formato de las criptas que se encuentran en la iglesia y ex convento, destaca una escultura de Santa Teresa de Jesús (anónimo, siglos XVII o XVIII, de madera tallada, estofada y policromada), dos palmatorias (anónimo s. XIX, probablemente, metal con pintura dorada), una escultura de San Francisco de Sales, s. XX, de madera tallada polícroma; un incensario de metal moldeado y cristal soplado y coloreado del s. XX, y una casulla y estola del s. XIX, que son colección del recinto.  

Reviste este apartado piezas de cartonería: dos catrinas, una calaca  tamalera, un organillero y la vendedora de comida en chalupa.

La vida de los adultos en la etapa revolucionaria y en 1968 conforman las dos últimas secciones del altar, donde se colocaron elementos como tequila, sombreros y mezcal, un vestido de la Colección Pedro Ramírez Vázquez, alusivo a las Olimpiadas del 68’, y piezas de cartonería como un alacrán titulado “alacraneo”, una catrina vestida de china poblana, un revolucionario denominado “la lucha sigue”, referido a los zapatistas, y un perro “xólotl”, que acompaña al difunto en su “viaje al más allá”.

Todo el montaje está decorado con flores de cempasúchil y la famosa garra de león, papel crepé, vasos de agua, calaveras de dulce (aproximadamente doscientas de ellas en diferentes tamaños), dulces de alfeñique, pan de muerto, velas artificiales y escamadas.  

El altar está colocado detrás de una reja de hierro y bronce de manufactura italiana (Fondeira del Pignone, siglo XIX), y engalanado con cuatro ciriales de madera tallada, dorada y policromada del s. XVIII, y en igual número, columnas salomónicas bajo la misma técnica y temporalidad que los ciriales. Las doce piezas de cartonería, fueron elaboradas por el Colectivo Cartoneros de la Ciudad de México.

Aunado a esta instalación, el recinto museístico recibe al visitante con una pequeña muestra fotográfica —a  manera de collage— de cada uno de los altares que durante 13 años se han montado en el inmueble, como aquel dedicado a Consuelo Velázquez (2006), Juan O’ Gorman (2008), Pedro Ramírez Vázquez, (2013) y Guillermo Tovar de Teresa  (2014), entre otros.

Asimismo, el 28 de octubre de 11:00 a 15:00 horas, el recinto impartirá el taller “La orden de los frailes calavéricos”, donde el participante vestirá una calavera de papel como un carmelita descalzo y escribirá un texto relativo a esta orden religiosa. Las obras serán exhibidas en la Noche de Museos, el 31 de octubre, en la que también habrá conferencias a partir de las 17:00 horas, funciones de cine, degustación de pan de muerto y chocolate, y una presentación artística de danza africana.   

“A nuestros muertos, ex convento de El Carmen” permanecerá hasta el 18 de noviembre próximo en el Museo de El Carmen, ubicado en avenida Revolución N° 4 y 6, colonia San Ángel, Ciudad de México. Abierto de martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. Costo de acceso: 60 pesos, estudiantes, niños menores de 13 años, maestros y adultos de la tercera edad con credencial vigente entran gratis. El domingo es entrada libre para público nacional y residentes extranjeros.

Fuente: (INAH)