Por: Fernando Hernández Arellano

La Charrería, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, es una fiesta de color y de destreza que se encuentra también en el arte mexicano, en la canción popular, en las imágenes de nuestro cine, en la fiesta, en la serenata y en el amor. 

El 14 de septiembre de 1934, el entonces Presidente de la Republica Abelardo L. Rodríguez decretó que en esta fecha se celebrara en México el "Día del Charro" así como la denominación de la Charrería como “El Deporte Nacional”, aunque para los charros y sus familias todos los días, son “Día del Charro”

Hoy por hoy la Charrería se ha convertido en la octava manifestación cultural de nuestro país en ser inscrita por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

"La Charrería, practicada en México y fuera de nuestras fronteras, fomenta valores de solidaridad, igualdad y equidad.

Es una fiesta de color y de destreza que se encuentra también en el arte mexicano, en la canción popular, en las imágenes de nuestro cine, en la fiesta, en la serenata, en el amor y en las celebraciones comunitarias, la inscripción de nuestra magnífica fiesta cultural y deportiva fue aprobada durante la Undécima Sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguarda del Patrimonio Cultural Inmaterial realizada en Addis Abeba, Etiopía en 2016, luego de un proceso de cinco años de gestiones, motivado porque el charro es un ícono de la mexicanidad y aunque otras actividades deportivas sean hoy por hoy muy populares y difundidas ninguna nos da identidad nacional dentro y fuera de nuestras fronteras.

Felicito y envío un abrazo fraterno hoy y siempre a todos los hermanos charros donde quiera que se encuentren, no solo los de los lienzos y de las asociaciones, también a los que en el campo la tienen como el trabajo más gustoso, a quienes aportan con su trabajo un inmenso grano de arena para que la Charrería esté vigente, a los aficionados y a las familias de toda nuestra gran familia que es la comunidad Charra en México y el mundo, y como plasmó el poeta español Manuel Benítez Carrasco...

VESTIRSE DE CHARRO

Vestirse de charro,

es como vestirse de caballero,

sabiendo bien que el segundo

no precisa del primero.

 

Que más que el traje por fuera

importa el traje por dentro,

más que la gala del traje

la gala del sentimiento.

 

Por eso un buen charro

sabe que está cubriendo

y luciendo con noble traje,

su firme nobleza de caballero.

 

Vestir de charro es: vestirse dos veces de caballero.

 Vestirse de charro

es como vestirse de México,

sus minas en sus espuelas,

sus cumbres en sus sombreros.

 

Pero no solo por fuera

es vestirse de México,

que al mineral de la patria y a la cumbre de sus cerros

en la estrella de la espuela y en la cima del sombrero,

han de juntar plata viva, lo noble del pensamiento,

lo firme de la palabra y lo claro de los hechos

 

No solo en el lienzo charro hay que ser charros,

hay que serlo en el lienzo de la vida,

en este encendido lienzo,

en el que con más bravura y menos lucimiento,

hay que demostrar diariamente,

agallas y jineteos

con el ardor de la sangre, el gesto de caballero.

 

Vestirse de charro

es como vestirse de México,

y todo buen charro

doblemente caballero,

sabe a cuanto se obliga

un hombre que va vestido de México.