“Mi centenario y mi bicentenario”: “Entre los trotes de El Caballito y el último vuelo de Pegaso”. Evocación de Guillermo Tovar de Teresa por Alicia Vázquez (2)

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Coordinación editorial Azteca 21

Ciudad de México. 15 de noviembre de 2013. A final de cuentas, se van los hombres y se quedan sus obras. Pero también se queda la impronta de éstas en la historia cultural de un país y la del ser humano en la memoria de quienes tuvieron la fortuna de conocerlo, de tratarlo personalmente.

 

Los testimonios cumplen su función de completar el trazo de una personalidad, de mostrar la dimensión humana, generosa de un personaje público y respetado, como era Guillermo Tovar de Teresa. He aquí el de una persona que compartía con él su pasión por nuestro patrimonio cultural. Alicia Vázquez, fundadora en Facebook del proyecto El México de Ayer.

Alicia, cuéntame por qué y cómo surgió tu proyecto.

Verás. Desde pequeña me atraían las historias de la "gente de antes", las imaginaba con sus vestidos y peinados, cómo andaban por la calle y el modo de vida que llevaban. Nunca lo había tomado tan en serio hasta que, buscando fotos del avance en la construcción de una plaza que estaban construyendo por mi casa, me encontré con un foro de fotografías antiguas de México. Decidí que esas fotos debían darse a conocer y que, seguro, si me gustaban a mí, habría muchos más fans del tema, como yo. Así empecé. Ahora ya no uso las fotos de ese foro, sólo las propias y las que me envían.

¿El foro era virtual?

Sí.

¿Recuerdas el año?

Sí, 2012, mayo de 2012.

Hace año y medio…

Sí.

¿Por qué rumbo vives?

En Santa María la Ribera. Coleccionando y buscando imágenes tengo más tiempo, pero ya como proyecto año y medio.

¿Eres historiadora o qué estudiaste?

No, pero es mi plan. Terminé la preparatoria y, para mi fortuna, tuve la oportunidad de empezar a trabajar y que me fuera bien, así que la universidad era una opción. De todos modos, ahora que ya soy más grande y descubrí mi vocación, quiero estudiar Historia.

Qué bueno, ¿a qué te dedicas?

Tengo un negocio y hago bienes raíces.

¿Cómo conociste a Óscar [G. Chávez]?

Por Twitter. Posteriormente nos reunimos en una ocasión en que vino al D.F. Me felicitó por las fotos que subo, comenzamos a enviarnos mensajes directos y me contó que tenía infinidad de libros. Y desde ahí hemos charlado muy seguido.

Eso supuse, ¿cuál fue su punto de coincidencia?

Coincidimos en que nos encantan la historia y las fotografías antiguas. La bibliofilia.

¿Y cómo conociste o te relacionaste con Guillermo Tovar y de Teresa?

A Guillermo lo conocía de nombre hace años, incluso varias veces busqué sus libros en mis paseos por el Centro. Con los años y con el proyecto de El México de Ayer, un día me llegó su solicitud a Facebook. Yo juraba que se trataba de una broma. No podía ser él. “Es una broma”, pensé. Pero no lo era.

¿Qué siguió?

Charlamos por horas y comenzó a publicar en El México de Ayer. Luego siguieron un par de charlas telefónicas y su propuesta para un boletín electrónico y una pequeña revista. Ahí confirmé que no era broma. Al teléfono me di cuenta de que, sin entrar en clichés, era una persona increíblemente culta. Me invitó a su casa con su sobrino y así fue que al final nos conocimos.

Eso fue en...

Hace un mes.

¿Qué recuerdas de esa visita?

Huy, es toda una historia. De entrada, nunca cerramos la cita, pero de pronto, el 30 de octubre, me llamó y me dijo que me estaban esperando. Yo tenía la duda porque no habíamos quedado en nada, pero me disculpé y fui a su casa. Llegué y no imaginaba cómo era ésta. Al entrar fue algo impresionante para mí, tantos libros y antigüedades. La dimensión y el cuidado de la casa. Charlamos sobre el proyecto y vimos unas estereoscópicas. Creí que era momento de despedirme, pero me insistió en que en el comedor principal había ya un lugar más para mí y no podía retirarme así.

¿Entonces te quedaste a cenar?

Me quedé a comer. Nos compartió su música favorita, fumamos, vimos fotos y me volví a despedir. Le dije que no podía irme sin su firma en mis libros. Los dedicó, nos despedimos y dejamos el proyecto sobre la mesa. Luego, lamentablemente se fue. De modo que ya no se concretó.

Caray, ésa si es toda una historia… por escribir, imaginarla...

Para mí fue increíble. Nunca pensé en conocer la casa del autor de los libros que hojeé tantas veces en la mesita de la oficina de mi mamá.

¿Qué te dijo de tu proyecto, de lo que hacías?

Me dijo que le encantaba, que era muy joven y no se lo esperaba. Que era interesante, pues no sólo retomo calles y palacios, sino también el modo de vida de las personas de ese entorno.

¿Cuántos años tienes?

28.

¿Qué has pensado, ahora que ya partió, de su proyecto, de sus planes?

No lo sé. Lo haríamos con su acervo y con mis ideas. Ahora sólo tengo las ideas... No sabemos qué va a pasar con su colección.

Se dice que las ideas son las que mueven al mundo...

Claro, pero será más labor, ya que yo no tengo los derechos de la mayoría de las fotos. Él estaba siendo mi guía en eso. Pero no hay imposibles.

Por tu parte, ¿qué harás ahora? Me refiero a que después de haberlo conocido, así hayan sido pocos meses, supongo que influyó e influirá en tu modo de ver las cosas, de hacerlas...

Claro, es el mejor ejemplo por seguir. Pienso continuar informando a la gente de su pasado, su historia, y si sale un proyecto, adelante. Al día de hoy no tengo planes grandes en concreto, pero algo ha de salir.

¿En qué consiste, temáticamente, tu colección?

En Siglo XIX, Revolución Mexicana, Virreinato, Época Prehispánica, Años Treinta, Cuarenta, Cincuenta, Finales del Siglo XX, 1968, 1985... ¡De todo! No me gusta limitarme. México y su historia es todo.

Ya lo creo. ¿Cómo la has armado?, es decir, ¿dónde consigues los materiales?

La mayoría de las imágenes que ves en la página son escaneadas de mis libros. Me he dedicado a coleccionar, más que fotos, libros. Otras me ha hecho favor de pasármelas Óscar. Otras son de seguidores.

¿No vas a La Lagunilla?

He encontrado en La Lagunilla, pero sobre Europa. También tengo algunas que me ha regalado gente con la que me pongo a platicar, fotos que toman de contrabando mi familia y amigos, y me las prestan para escanearlas. Algunas las he comprado en la tienda de Casasola. Otras me las han regalado y otras las he adquirido en el callejón de la Condesa. Y así, toda una historia con eso.

A ver, cuéntame alguna.

Por ejemplo, mi mamá tenía como encargo entregar a una persona unas fotos antiguas de la familia de su jefe. No llegaron ese día por ellas y me las trajo para que las escaneara, pero debía ser el mismo día. Eran muchísimas, pero no me importó desvelarme. Son de una familia que en su tiempo fue famosa en Santa María la Ribera.

¿Otra más…?

Una persona, que se sienta en la Alameda con material sobre Santa María la Ribera y "presta" el material de la colonia para que los curiosos lo vean, me regaló unas fotos del equipo de futbol en que jugaba José Alfredo Jiménez, fotos de los autobuses que pasaban en ese entonces por Flores Magón e Insurgentes.

Qué padre, ¿ tienes de escritores?, sé que algunos vivieron ahí…

No. Aquí vivieron muchos artistas e intelectuales, familiares de Porfirio Díaz, etcétera, sin embargo, no me he tomado el tiempo de salir a investigar. Hay una casa con símbolos masones que siempre me ha dado mucha curiosidad. Ahí si iré a tocar un día de éstos para curiosear.

¿Cómo clasificas tu colección?, ¿por etiquetas: Edificios, Modos de Vida, Calles Famosas, Personas Ilustres…?

Así es. Gente, El Caballito de Tolsá, El Palacio de Minería, El Palacio de Comunicaciones/MUNAL... Sólo creo álbum para las colonias importantes o con mucho valor histórico, a las demás las clasifico por delegaciones.

Y libros, ¿cuántos tienes?

Unos 50. Tengo más revistas.

¿Algunos títulos?

“México en el tiempo”, 1945; “Del tiempo pasado”, 1958, por ejemplo. También tengo una colección muy curiosa de los programas culturales de las olimpiadas del 68. Libros, más actuales, de la Universidad Iberoamericana.

De tu colección, ¿qué es lo que más te agrada?

De mi colección, definitivamente "México en el tiempo", el papel tiene un olor muy especial, es de esos libros que casi debes tomar con guantes. Es un libro grande, de esos viejitos. Hay una foto en la página. ¡Es increíble! Es mi consentido, tal vez. Y a mí me falta un volumen. Son dos.

¿Alguna revista preferida?

Sí, pero no tengo ninguna, "El mundo ilustrado". De revistas actuales, “Alquimia”, “Relatos e Historias”, más que nada por las imágenes. También de revistas viejitas, la revista "Social".

¿Dónde las consigues?

Desde el puesto en la banqueta en la colonia Guerrero, hasta la librería de viejo más nice. Y en La Lagunilla también. En el Callejón de la Condesa también me he llevado colecciones completas. Sobre todo de Salvat.

Y en tu muro virtual, ¿algún comentario o algo digno de citar o recordar?

Claro, tengo un amigo y colega de Londres, especializado en el siglo XX mexicano, profesor en la Universidad de Nottingham, con el que también intercambio material. O le ayudo con las fotos de su blog. Tengo otro amigo, argentino, con el que voy a cenar próximamente, él está haciendo un libro sobre el Centro Histórico de la ciudad de México.

Para concluir, ¿puedes compartirnos algo de El México de Ayer?

Bueno, aunque ya te hablé de ello, esto se lo escribí a Guillermo, a modo de despedida:
“El 30 de octubre pasado, sonaba el teléfono de mi negocio, era esa voz amable y educada, la de Guillermo Tovar de Teresa, para preguntarme si acaso había olvidado nuestra cita, y sí, en mi distraída cabeza no la recordaba. Salí disparada a su casa, al llegar me recibió uno de sus asistentes, subimos unos dos pisos pasando una y otra habitaciones llenas de libros, uno más atractivo que el otro. Al llegar al último piso de aquel hermoso palacio en la calle de Valladolid, ahí estaba él, al fondo de una habitación repleta de historias, con su sobrino y un amigo de él. Mis palabras fueron: ‘Hola, Guillermo, ¿puedo pasar?’. La adrenalina me corría a prisa por el cuerpo, no estaba soñando, ¡estaba en la casa de Guillermo Tovar! Charlamos sobre un proyecto que teníamos para El México de Ayer, me contó historias y me enseñó parte de esa maravillosa colección que logró. Habían pasado un par de horas y comencé a despedirme, sus palabras fueron: ‘No, Alicia, ¿cómo que te vas? En la cocina trabajan a marchas forzadas y han puesto un lugar más en el comedor principal sólo por ti, quédate a comer’. Luego de una tarde inolvidable, tomé su biografía y su ‘La primera gran revolución del siglo XX’, que me regaló, le dije que no podía irme sin que escribiera algo sobre ellos y así fue. Con eso me quedo y con las largas charlas telefónicas que tuvimos, con su disposición hacia mí y las veces que publicó en esta página. Dios te bendiga, Guillermo”.

Comentarios a esta nota: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Foto: Guillermo Tovar de Teresa, por Sebastián Saldívar.
Cortesía: Óscar G. Chávez, a quien Guillermo Tovar de Teresa se la obsequió en 2003, no en 2009, como se consignó en la primera parte de esta entrega de “Mi centenario y mi bicentenario”.