Por Gregorio Martínez Moctezuma
Corresponsal Azteca 21

Desde el primer momento en que le expresé mi deseo de entrevistarla, Alma Velasco mostró interés y disposición, sólo tuvimos que esperar el día adecuado para charlar, dado que sus compromisos laborales la llevan constantemente de un punto a otro del país. Entre tanto,

me compartió una nota curricular, de la que extraigo los siguientes datos: nació en la ciudad de México y estudió música, canto y teatro en el Conservatorio Nacional. Es licenciada en Lengua y Literaturas Hispánicas por la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y ha sido becaria del FONCA (Fondo Nacional para la Cultura y las Artes) en el área de traducción. Desde 1979 participa en programas de difusión cultural como productora, funcionaria, actriz, cantante, maestra y escritora. Grabó el disco “Así cantaba México”, música original de momentos históricos de nuestro país que se inicia desde la Independencia hasta después de la Revolución, y abarca también Intervención Francesa, Porfiriato, canción campirana, de humor y de salón. Ha publicado los libros “Las aventuras de Buscoso Busquiento” (cuentos, en colaboración con Eduardo Casar), reeditado como “Buscoso Busquiento”, “No te preocupes” (cuento), “Juguetero de poesía” (dos ediciones), “Horripilantario” y “Sentir humor”; estos dos últimos son poemarios. Está incluida en la antología infantil “Poesía a cucharadas” y en la “Trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica”. Actualmente, tiene cuatro libros en proceso de edición, entre ellos “La voz: universo sonoro” y “Manual de técnicas prácticas, secretos y tips para la lectura en voz alta y la comunicación oral”. Sus reconocimientos: Premio Nacional de Traducción de Poesía del INBA y el Estado de Veracruz, en 1995; Medalla Gabino Barreda de la UNAM al Mérito Académico, en 1998, y Premio Nacional de Poesía para Niños “Narciso Mendoza”, en 2002.

Estamos en la sala amplia de su alto departamento, inundado de luz, libros y arte. En un extremo, el poeta y profesor de la Facultad de Filosofía y Letras, Eduardo Casar, esposo de Alma, escribe en una laptop. Si no estuviera nublado ¿o tan contaminado el aire?, seguramente desde ahí disfrutaría de una visión excelente de los colosos nevados que rodean el Valle de México por el Oriente. Alma me explica que Eduardo participó en la investigación de “Así cantaba México” y que su nombre estaba en el elepé de 1984, pero el inefable duende lo borró en el cedé. Después de responder a sus inquietudes sobre la manera en que conseguí el disco y del origen de mi gusto por la música popular mexicana, iniciamos la entrevista.

Alma, ¿cómo nació el proyecto de “Así cantaba México”, que se adelantó más de 20 años a los actuales afanes celebratorios? Un disco ad hoc para estas fechas, con canciones emblemáticas de periodos decisivos en la historia de México.

Nace de una manera extraña, porque yo canté... bueno, yo estudié muchísimos años en el Conservatorio, estudié trece años de música, y me fui a Jalapa cantando como solista en el Coro de Madrigalistas, era un octeto de siete, por cierto, porque nunca se consiguió la octava voz, grave, de mujer [risas], estuve en Xalapa, pero me cayó muy mal el clima, entonces produje una alergia muy fuerte y dejé de cantar, tuve que dejar de cantar. Nuevamente me vine a México y estuve cuatro años sin cantar, me dedicaba también a la voz hablada, era locutora ya desde antes de irme a Xalapa, y ahí conocí en una grabación a un cantante que me invitó a hacer música de España en México. Audicioné para la SEP [Secretaría de Educación Pública], pero a él no lo aceptaron, me aceptaron a mí, y él quería quedarse con un porcentaje impresionante por haber elegido la música. Yo le dije: “Mira, yo no tengo esa liga con España”, entonces lo que hice fue que armé un espectáculo de comparación de la música de la Guerra Civil española con la música mexicana. Después pensé: “Bueno, por qué no meto algo sólo mexicano”, así armé esto. Siempre he tendido a hacer recitales temáticos, y casi todos históricos. Cuando monté esto y diseñé la escenografía –diseñé cosas muy sencillas para poder movernos, pero era vistosito, era muy lindo el espectáculo– me lo contrataban mucho. Entonces lo que sucedió fue que ya tenía mucho, me fui hasta la Independencia, me especialicé mucho en ésta, montamos obras de teatro con actores, recitales de teatro con actores, hice mucho trabajo de esta época. Tengo una recopilación de canciones originales de la Independencia, que ahorita estoy intentando ver si se puede grabar un disco, particularmente de esto, y así es cómo nació esto, entonces me fui a los cien años... porque ya iban a ser los 175 años de la Independencia, los 75 de la Revolución en 1985, yo grabé el disco en diciembre de 1984 para eso y Relaciones Exteriores me compró un lote bastante importante y lo distribuyó en gran parte del mundo.

No encontré mucha información sobre ti en Internet, pero sí vi el disco en sitios de subasta, como si fuera de colección...

Es realmente un disco de colección. Con el paso de los años, he encontrado más cualidades en el disco, en aquella época todo lo hacíamos... bueno, era la vida y andábamos de un lado para otro y todo eso. Luis [Rivero], cuando hicimos el disco, cuidó que la afinación y todo eso, pero los arreglos ya estaban prácticamente hechos, él le metió manita a algunas cositas. Además, estaba este equipo de músicos maravillosos, Ernesto [Anaya] empezó conmigo, yo fui su primera contratante [ríe], era muy chico y era... bueno, un adorado, todo el equipo era de músicos muy jóvenes, de 19, 20 años...

¿Aún no estaba en el trío Sacamandú?

Creo que todavía no estaba en eso, no, eso fue después, Ernesto estaba conmigo desde el principio, mucho antes que eso, luego lo que hicimos fue... bueno, seguí avanzando en otras cosas, hice la “Historia del bolero”, que también fue hermosa, desde el primer bolero...

¿También hay disco de esa “Historia...”?

No la grabé en disco, la hice en espectáculo, después hice todo el rescate de Lucha Reyes, que también ha sido un proyecto muy largo, de muchos años, que ahorita estamos en ese proceso del homenaje, a propósito del Bicentenario, hicimos muchísimas cosas muy dedicadas a México. Yo estoy absolutamente enamorada de México, no de toda la música, eh, toda me gusta, de toda rescato algo, pero hay cosas que me gustan más que otras, me encantan los principios del siglo XX, me gusta mucho la música antigua. También he estado buscando otras opciones, grabé un demo pequeñito porque me fui a Estados Unidos con Relaciones Exteriores, en 2002, ahí grabé un demo con unas canciones que me dirigió Ernesto y él puso la música, entonces como que yo he estado en esto toda mi vida, o sea tengo muchísimos años, toda mi vida artística popular, y éste fue de mis primeros proyectos, ha sido la música mexicana.

¿“Así cantaba México” es tu único disco solista?

Es el único disco como solista, tengo dos discos colectivos, con música de otros participantes en un gran festival que se hizo en Chiapas y he grabado alguna cosa como voz hablada, pero éste es mi único disco, realmente no sé por qué es mi único disco, no te lo podría decir, no sé por qué no hice todo lo demás...

Creo que este disco, este único disco tuyo, va a quedar en la historia musical de México, lo creo así porque es muy bueno y, me parece, no hay muchos de este tipo de música...

No, ahora la UNAM grabó un disco que no sé exactamente qué material contenga de Independencia, tengo que revisar, yo trabajé también con la Biblioteca de la UNAM, en la sección de Música, y por ahí manejé alguna canción de esa época, pero no como canto de Independencia, era música de la Independencia, pero los de “Así cantaba México” son cantos de Independencia, tengo otros, como cinco o seis más y quiero ahora hacerlo, no sé si se pueda, no sé si se dejen, no sé si se compre, estoy en este proceso, pero aquél es un disco que a mí me ha dejado muy satisfecha.

Quizás haya por ahí un mecenas que quiera trascender de manera cultural.

Esa vez, Relaciones Exteriores compró mil para las Embajadas, he sacado como siete mil en total, ocho mil tal vez... El espectáculo recorrió casi todo el país...

Mencionaste que con los años le has descubierto otras cualidades al disco, ¿cómo cuáles?

Mira, me parece que, con excepción de Amparo Ochoa, a la cual nunca traté de imitar porque no conocía su trabajo, además, ella tampoco estaba tan consolidada cuando yo hice esto, pero, con excepción de ella, creo que fui la otra que hizo actuación dentro de las canciones. Para mí, las letras son muy importantes, entonces aquí hay muchos juegos vocales, hay mucha música de humor, por ejemplo, que muy poca gente maneja, hay canciones de rescate, que son absolutamente desconocidas, y le veo cualidades musicales, los músicos, a pesar de que eran muy jóvenes y, yo, que apenas estaba empezando a abordar la música popular, encontramos como un estilo, ¿me entiendes? Aquí hay un estilo que no tienen otros cantantes, no me encuentro ninguna similitud con nadie, o sea, siento que es un disco con un estilo original, con una voz original, con una voz manejada a capricho, al gusto personal, eso me hace muy feliz, porque, me digo, no sé por qué me atreví a hacer esas cosas, pero finalmente las hice. Vi versión de Zapata [“Muerte de Zapata”], por ejemplo, es una versión muy campirana, muy de pueblo, con una voz trabajada sin artificios, sin tratar de hacer nada más que un corrido que ahí va caminando, y eso me gusta mucho, es muy diferente de lo de Madero [“Corrido del levantamiento de Madero”], por ejemplo, de lo de “Ana”, que es un chiste, de “Preguntas, niña”, que es una canción entrañable para mí porque me la cantaba mi padre, entonces como que ahora rescato muchas cosas. Además, este disco se limpió, porque en el disco grande salió como muy sucio, a pesar de que... y lo compró el subsecretario de Comercio, compró muchísimos que regaló, con toda una historia muy extraña que tendría que contarte fuera de micrófono, pero muy interesante, pasaron muchas cosas interesantes con este disco, finalmente se agotó, se superagotó, sacamos otra edición, se agotó, y ahora sacamos ésta que está por agotarse ahorita, digo, me quedan... no sé, cincuenta discos.

¿Entonces solamente se puede conseguir contigo?

Bueno, Bellas Artes y Sala Margolín lo tenían, no sé si Margolín todavía tiene, pues hace muchos años que no les pregunto.

Vamos, si alguien quisiera uno, sería mejor que te contactara directamente a ti.

Creo que sí.

¿Tienes algunas presentaciones programadas o cómo podría hacerlo?

Ahorita no, actualmente estoy dedicada a otra cosa, yo he manejado varias áreas simultáneas en mi vida, porque estudié cosas muy variadas, y en el Conservatorio se estudiaban muchas cosas para poder ser cantante de ópera, entre ellas idiomas, entonces yo soy traductora, habrás visto en mi currículum, por ahí tengo un premio nacional de traducción de poesía, y me dediqué también a escribir cosas para niños, porque yo hice muchas cosas para niños en radio, hice muchos guiones, digo muchos porque te estoy hablando de nueve mil guiones, una cosa así, impresionante, hice muchisísimo en radio, algo así, mucho como voz, fui productora, fui musicalizadora, en Radio Educación y en lo que antes era Pronarte (Productora Nacional de Radio y Televisión), que cerró la querida Margarita López Portillo. Un día llegamos a trabajar y no nos dejaron entrar, entonces no rescatamos grabaciones, se borraron las cintas..., aquello fue una pérdida impresionante de la cultura que se hizo en radio.

Alma, ¿como qué se perdió?

Mira, yo hice como... 450 adaptaciones de fábulas, musicalizadas y dramatizadas, no existía ni una, pero como no sabíamos, nunca se nos ocurrió, yo nunca pedí un respaldo, porque, bueno, ahí estaban, ¿me entiendes? Nadie lo pensó, ahora tú te quedas con tus cosas, pero antes todo se quedaba ahí, además eran cintas grandes, de carrete, no tenías una cinta de carrete en tu casa, ni se te ocurría. Si lo hubiéramos sabido, lo hubiéramos pasado a casete y guardado en casa. También grabé una cosa que se llamaba “Zoológico”, que eran cápsulas dramatizadas para niños de los animales más raros del mundo que te puedas imaginar, de ésas hicimos muchísimas; hicimos una capsulita de doce segundos que se llamaba “Migas”, y éstas eran para “La Hora Nacional”, no, para la XEQ, salía la capsulita de doce segundos, pero ahí decías muchas cosas: “Fulanito de tal nació en tal época...”, todo eso se perdió. Además, tengo muchas radionovelas con Radio Educación, ésas sí se conservan, “La tregua”, “Drácula”...

Todo eso ya se fue a la Fonoteca Nacional, ¿no?

Sí, aunque, al parecer, todavía hay por ahí algún conflicto por el convenio entre ambas instituciones. Pero regresando a lo de la música, yo tengo muchas grabaciones in situ, grabadas de manera... como se pudo, de muchos recitales, no sé si de eso algún día se pueda rescatar algo... Te decía también que he estado dedicada a muchas cosas, estudié muchas cosas de voz por diferentes lados Así, un día me invitaron a dar un curso sobre voz para lectura en voz alta para Rincones de Lectura, y empecé una carrera completa, ahorita estoy sacando el “Manual...”, de eso hace... ya tengo 15, 16 años en esto, y me he dedicado mucho y he dejado de cantar, esto no me hace feliz ni infeliz, me gusta mucho lo que hago, pero de pronto extraño la música, sí, la extraño...

Continuará...

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Foto: Folleto del espectáculo “Así cantaba México”, en la UNAM.
Cortesía: Alma Velasco.