Para mi primo Miguel Lino Ruiz y su familia en Doctor Mora, Gto.

Por Gregorio Martínez Moctezuma
Coordinador editorial Azteca 21

Ciudad de México. 20 de enero de 2012. Un movimiento cultural poderoso se está gestando en estos momentos en el corazón del país, en el vientre fecundo de la nación está a punto de (re)parir la cultura mexicana un producto que muchos decimos venerar, pero que, lamentablemente, muchísimos más desconocen, ignoran o desprecian. Sí, un grupo de personas interesadas en nuestra cultura –en revitalizar determinadas expresiones de ésta, según sus propias palabras– están organizando un fandango-manifestación múltiple, casi descomunal, para revivir o revitalizar la tradición.

En efecto, el asunto que ahora me permite reanudar estas “Memorias...”, después de un trance largo y doloroso, es el “Son por la Tradición” que se realizará el sábado 21 de enero a partir de las 10 y hasta las 18 horas en el Zócalo capitalino. De acuerdo con los organizadores, participarán más de 60 grupos con música, baile y verso tradicional, más los que se sumen ese mismo día, pues habrá una mesa abierta para el registro de espontáneos y recién llegados. Después de algún tiempo –por lo menos un par de meses– de haber lanzado la convocatoria para participar en el fandango, creo que una expectativa optimista sería la de esperar que esa suma de grupos se duplicara. Como dicen que dijo un ciego, ya veremos.

Decía al inicio de esta entrega que ese sábado 21 podremos constatar la aparición de un movimiento cultural; ojalá, habrá que ver después qué tan poderoso surgió, cómo caminará, hasta dónde puede –o quiere– llegar... Claro, éste ya estaba ahí, en el aire, en nuestra cultura, pero disperso, atomizado. También muy ignorado, o sea, sin que le hicieran ni le hagan caso. O sólo muy de repente. ¿Quiénes? Las autoridades culturales, en primer lugar, que no han puesto, por equis o por ye, a “la tradición” en el sitio social y cultural que le corresponde, verbigracia, insisto, ¿cuándo una (o varias) temporada de son mexicano en el Palacio de Bellas Artes?, con la respectiva logística y difusión; en segundo, los medios de comunicación masiva. He aquí un punto fundamental: señores de la televisión cultural mexicana, por favor, por obligación, cubran esa actividad, denle acta de vitalidad, de que existe, de que la tradición “se mueve”, está viva. Denla a conocer masivamente.

Antes señalaba que se va a reparir un producto. Ajá, como todo (re)nacimiento, tiene su grado de complicación, de dificultad. Sus matices. Es decir, casi todos lo queremos o deseamos, pero no siempre nos ponemos de acuerdo en qué producto queremos. O mejor aún: qué producto es la tradición. O muy simple: qué es la tradición. Uf, asunto de antropólogos, etnomusicólogos, ¿de los creadores tradicionales o recreadores urbanos?, y ni aquéllos, que hacen las definiciones o aproximaciones, se ponen siempre de acuerdo. Pero hay consensos. Como ahora, como éste: “Afortunados somos de pertenecer a la tradición, entendida ésta como el conjunto de valores, creencias, costumbres y formas de expresión de las diversas comunidades. Estamos conscientes de la importancia y valor de esta herencia. Algunos nacimos inmersos en ella, a otros nos encontró y este contacto nos otorgó otro sentido y percepción de la vida. Sabemos que la tradición nos identifica entre nosotros, y nos hace distintos con respecto al mundo, es base en el desarrollo de nuestro país y nos brinda dignidad. Por eso sentimos la necesidad de protegerla, ejercerla, compartirla y difundirla. La reconocemos como flor viva que necesita crecer...”.

Un fandango casi descomunal, dije antes. Cierto. Imagino que habrá varios escenarios en la gran explanada, como se anuncia, o ¿acaso será como cuando se hacía el Festival de Primavera, con sedes y foros alternativos en calles aledañas? La empresa es titánica; también la logística necesaria. Desconozco si pasan spots en la radio comercial o cultural, o siquiera menciones; no he visto carteles ni folletos por donde suelo transitar. Pero sé –los organizadores me han enviado información– que fueron elaborados spots, folletos y carteles. Faltan manos, voluntarios. Se había mencionado la posibilidad de que se replicara el fandango en otros espacios, en otros estados... La tradición no vende, ¿no paga? ¿Se trata de vender? ¿Qué tanta gente se espera, además de la habitual los sábados en el Zócalo? ¿Cuáles son las expectativas, aparte de las programáticas, que se pueden leer en la página oficial del fandango? Todo es política, muy cierto, y más en este año electoral, así que bien caería que un diputado fuera al Zócalo y pensara en instrumentar una ley que rescate, difunda y proponga nuevas vías de desarrollo para esta música. Hacer, hechos, realidades; no más política, aunque se califique de cultural.

En cualesquiera casos, la iniciativa es loable y debe ser apoyada por los que, parafraseando a los organizadores, nacimos dentro de la tradición o ésta nos encontró, pues, más allá de esa obligación moral implícita, no hay duda de la riqueza y diversidad cultural de México, y las expresiones artísticas que veremos y escucharemos el sábado en el Zócalo son parte de lo que queda del patrimonio cultural intangible de nuestro país, tan apreciado por los extranjeros –ahí están los reconocimientos otorgados por la UNESCO, merced también sin duda al buen oficio de algunos destacados funcionarios– y tan menospreciado por nosotros.

El Comité Organizador de esta magna empresa cultural está integrado por “actores culturales independientes”, sin “filiación partidista. El único credo que nos une es la música tradicional”. Ha adelantado que el sábado 21 dará a conocer el Programa 2012, donde expresa qué puede aportar la música tradicional en la reconstrucción del tejido social y que “Son por la Tradición” es un colectivo de músicos, bailadores, versadores y simpatizantes que han asumido un compromiso comunitario.

Así, es un proyecto colectivo, incluyente, abierto a recibir propuestas, y lo forman Carlos Barajas, Alejandro Montaño, David Peñaloza, Rodrigo Rojas, Fredy Campos, Magdalena Vázquez, Ana Zarina Palafox, Gilberto Chávez, Víctor Pichardo, Anastasia Guzmán, Eliseo Martínez, Juan Carlos Calzada y Ana Lucía Molina. Hay muchas maneras de participar y apoyar esta iniciativa, desde realizar donativos y adquirir productos relacionados con el fandango, hasta volanteo en la calle y llevar agua y comida para compartir durante el fandango, por lo que han puesto a la disposición de los interesados varias opciones: los correos Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo., un perfil en Facebook "Son Por la Tradición" y la página www.sonporlatradicion.org.

Bien, deseo que se cumplan las expectativas enunciadas por el Comité Organizador, que ese fandango-manifestación sea el primero de muchos y el comienzo de una nueva aurora para la música tradicional mexicana (incluidos los intérpretes, la instrumentación, la versería, el zapateado, la indumentaria...). Entonces, Dios mediante, nos vemos en “Son por la Tradición” el sábado 21 de enero de 2012 a partir de las 10 y hasta las 18 horas en el Zócalo de esta mestiza y aún muy noble y bella ciudad de México.

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Foto: Cartel de un fandango inédito en la historia ídem de la música tradicional mexicana.
Cortesía: Comité Organizador.