Entre sus mayores aportes a la salud de la niñez, destacan las intensas campañas que promovió para el combate del paludismo, la lepra y la diarrea, puestos en marcha en 1984 y que permitieron la reducción a 50 por ciento de la mortalidad de los niños menores de cinco años en México.

Culiacán, Sinaloa. 28 de octubre de 2018 (Janneth Aldecoa-Agencia Informativa Conacyt).- Ya eran once horas de espera del vuelo que llevaría a la investigadora sinaloense Carmen Martínez Valenzuela a Zacatecas, ciudad que sería sede del Consorcio de Universidades Mexicanas (CUMEX). Pese al tiempo transcurrido, continuaba entusiasta de escuchar ponencias de algunas “vacas sagradas” de la ciencia, entre ellos, el doctor Jesús Kumate Rodríguez.

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La investigadora conocía a la perfección la trayectoria de Kumate y tendría la oportunidad de conocerlo en persona. Lo que desconocía era que el encuentro tendría frutos científicos e incluso obtendría la que ahora considera, es la experiencia más gratificante de su vida.

La investigadora de la Universidad Autónoma de Occidente (Uadeo), unidad Los Mochis, hace siete años acudió a la cátedra nacional del área de biología. Su vuelo procedente de Los Mochis a la Ciudad de México sería por la mañana y debía esperar casi 12 horas para la conexión a Zacatecas. Al llegar la hora de abordar, se le informó que su vuelo se retrasaría tres horas más. Tomó asiento nuevamente. A su lado derecho encontró a una mujer con su pequeño hijo, Iván, de siete años. Su historia era desgarradora.

300Jesús-Kumate-Rodríguez.jpg“La mujer venía deportada de Estados Unidos. El niño requería un trasplante de hígado. Venía desahuciado porque, por ser mexicano, no lo atenderían en ese país. Ella traía prácticamente a morir a su hijo a México”, recordó.

De pronto, una llamada. Una investigadora informaba que ese vuelo con retraso sería abordado también por Kumate Rodríguez. Le pedían que permaneciera cerca de él, pues ambos serían recogidos en el aeropuerto. Al mirar a su lado izquierdo, y aún con el teléfono junto al oído, encontraría a aquel mentor, motivo de su viaje.

“Por un lado, tenía a la mamá con su hijo y por el otro, al doctor Kumate”, expresó.

Al colgar el teléfono, pensó que debía existir un motivo importante para que la vida la colocara en ese lugar. Pensó que podría ser un puente para una causa importante.

“Pedí a Dios que me diera las palabras para poder ayudar a ese niño que tenía a un lado. Creo que eso fue una ‘diosidencia’”, comentó.

La investigadora comenzó por hablar de su carrera, de su trabajo en el área de la salud en el norte de Sinaloa y su interés en ofrecer una mayor calidad de vida a pacientes con cáncer, así como su trabajo en la correlación del cáncer con la exposición de jornaleros agrícolas a plaguicidas. Comentó el caso de Iván y su necesidad de un trasplante de hígado.

“El doctor Kumate habló con la mamá y con las personas que tenían la posibilidad de dar seguimiento al caso en la Secretaría de Salud para el trasplante. Dio seguimiento”, dijo.

Iván es ahora un jovencito saludable y agradecido con la vida. La investigadora, quien se desempeña como vicerrectora académica de la Uadeo en Ahome, describe ese capítulo de su vida como inolvidable y gratificante.

“La ciencia me llevó a él. Me encantó poder ser un eslabón en algo extraordinario: que ese niño encontrara una oportunidad de vida”, indicó.

El médico de los niños

La escena anterior describe al científico de origen mazatleco, Jesús Kumate Rodríguez, cuya frase lo haría inmortal: "Uno no acepta la muerte de un niño. Es un evento no natural".

Por su trabajo, recibiría la medalla Ministro Protector de la Infancia, otorgada por la Unicef.

Entre sus mayores aportes a la salud de la niñez, destacan las intensas campañas que promovió para el combate del paludismo, la lepra y la diarrea, puestos en marcha en 1984 y que permitieron la reducción a 50 por ciento de la mortalidad de los niños menores de cinco años en México.

“Considero que esos son aportes muy importantes, además del establecimiento del sistema de vacunación infantil”, comentó la doctora María Aurora Armienta Hernández, presidenta de El Colegio de Sinaloa, instituto del que Kumate era integrante.

3_Recibe-el-Premio-Dr.-Ignacio-Chávez.jpgRecibe el Premio doctor Ignacio Chávez.Kumate Rodríguez murió la madrugada del pasado 7 de mayo. Apenas tres años antes, en ceremonia por el aniversario 90 de su natalicio, la Secretaría de Salud realizaría el que sería su último homenaje en vida. Ahí se destacó su aportación a la ciencia.

El científico egresó como médico cirujano de la Escuela Médico Militar en 1946, y como doctor en ciencias en 1963. Dirigió el Hospital Infantil de México y fue secretario de Salud en 1988. Fue presidente del Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 1995. Gracias a su aportación a la inmunología, México cuenta con un esquema de vacunación universal.

Recibió múltiples reconocimientos, premios, distinciones y doctorados honoris causa. Entre ellos, la medalla Belisario Domínguez en el año 2006.

Se caracterizó siempre por su sencillez, pasión por la ciencia y entrega a la salud pediátrica. Será recordado como siempre deseó: el médico de niños en hospitales públicos, quien aseguraba, fue ese el regalo más grande que pudo darle la medicina, sanar a niños enfermos.

Una trayectoria reconocida

Nació en Mazatlán, Sinaloa, el 12 de noviembre de 1924, fue reconocido en 2006 con la medalla Belisario Domínguez, la máxima distinción que otorga el Senado de la República, por su trayectoria como pediatra, investigador y servidor público.

Ocupó el cargo de secretario de Salud Federal, del 1 de diciembre de 1988 al 30 de noviembre de 1994. Se especializó en investigación en infectología pediátrica y ejerció como catedrático en la Escuela Médico Militar, en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico Nacional (IPN).

Libros_Jesús-Kumate_1810.jpgFue miembro de la Sociedad Mexicana de Bioquímica, de Infectología, de Inmunología y de la Academia Nacional de Medicina de México y de Buenos Aires, Argentina, así como de la Academia Mexicana de Pediatría y de la Academia Mexicana de Ciencias.

También de El Colegio de Sinaloa y de El Colegio Nacional, al cual ingresó como miembro el 23 de octubre de 1974, con una conferencia inaugural titulada La inmunidad en la reproducción.

Fungió como director del Hospital Infantil de México, de 1979 a 1980. También fue miembro del Consejo Consultivo del Fondo de las Naciones Unidas para la infancia (Unicef) en México y presidente del Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Fundador de El Colegio de Sinaloa

Kumate Rodríguez fue miembro fundador de El Colegio de Sinaloa desde 1992. Como colegiado tomó parte en numerosos actos organizados o coordinados por la institución, entre los que destacó su participación en las jornadas por el centenario de la muerte de Luis Pasteur en Sinaloa.

Uno de los principales llamados que hacía era que al colegio ingresaran también mujeres destacadas. Ocurrió hasta 2006, con el ingreso de la primera investigadora sinaloense, María Aurora Armienta Hernández, quien asumiría la presidencia de ese colegio en 2017. Ese mismo año ingresaría la segunda científica, la doctora Sylvia Paz Díaz Camacho.

“Él siempre apoyaba la participación de las mujeres en El Colegio de Sinaloa. Hacía lo posible para que yo estuviera tranquila, claro, me ponía nerviosa por ser la única mujer. Era un hombre con un buen sentido del humor, sencillo, positivo y muy alegre”, comentó Armienta Hernández.

En diversas entrevistas Jesús Kumate Rodríguez señaló que los estudiantes de medicina en la actualidad son afortunados por recibir enseñanzas sobre los progresos de la medicina en el siglo XX, y en especial durante la segunda mitad, pues recordó que disponen de medios diagnósticos y medicamentos que han conseguido la llamada transición epidemiológica.

800-Fachada-de-El-Colegio-de-Sinaloa.jpgFachada de El Colegio de Sinaloa.