Reportero Azteca 21

En una ocasión mientras viajaba en barco por Europa quedó atrapado en una terrible tormenta, impresionado por la tempestad y traumatizado por esa experiencia, él mismo se bautizó con el nombre: Atl, término proveniente del náhuatl que significa agua.

CDMX.- 3 de Octubre de 2018.- El Dr. Atl, seudónimo de Gerardo Murillo Cornado, nació en Guadalajara, Jal., el 3 de octubre de 1875. Estudió pintura con Felipe Castro. Luego pasó a la capital de la República e ingresó a la Escuela de Bellas Artes y a la Preparatoria.

Porfirio Díaz lo pensionó como estudiante de pintura en Europa. Cursó filosofía y derecho en la Universidad de Roma. Colaboró con el Partido Socialista Italiano y con el periódico Avanti. Fue caminando hasta París para escuchar las cátedras de Henri Bergson sobre arte. 

En una ocasión mientras viajaba en barco por Europa quedó atrapado en una terrible tormenta, impresionado por la tempestad y traumatizado por esa experiencia, él mismo se bautizó con el nombre: Atl, término proveniente del náhuatl que significa agua.

De acuerdo con los relatos biográficos sobre Gerardo Murillo, el poeta argentino Leopoldo Lugones le sugirió añadir el título de doctor a su sobrenombre, porque imaginó que así sonaría mucho mejor y así conseguiría mejor reputación. Al día siguiente los dos artistas se reunieron con otros amigos, llenaron una bañera con champaña, y metieron ahí a Murrillo en un bautizo surreal e improvisado. A partir de ese momento ya era Doctor Atl.

De vuelta en México, organizó una exposición para la revista Savia Moderna que patrocinaban los jóvenes más brillantes del momento. Exhibieron sus primicias Francisco de la Torre, Diego Rivera y Ponce de León, quienes acabaron con el llamado estilo pompier.

A lo largo de su vida, Atl sostuvo que la revolución artística se inició el otoño de 1910; ese año organizó una exposición que celebraba el centenario de la Independencia. El hecho, de carácter nacionalista, se convirtió en un escándalo trascendente. Participó activamente en política dentro del bando carrancista. 

Se interesó por la vulcanología, que había estudiado en Italia (1911), y regresó a su oficio de pintor. Decoró varios patios de jardines provincianos. Quería dejar aportaciones técnicas, como los atl-color, que se podían imprimir sobre papel, tela o roca. 

Según decía, durante sus caminatas infantiles se sorprendió a sí mismo copiando los paisajes ante sus ojos; por eso escaló frecuentemente el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl. Tal atracción por los volcanes lo llevó a presenciar el nacimiento del Paricutín (1943). Registró el fenómeno y elaboró apuntes y pinturas que expuso al año siguiente en el Palacio de Bellas Artes, y que enriqueció para publicar el libro, ahora considerado una joya bibliográfica, Cómo nace y crece un volcán, el Paricutín (1950).

A pesar de que tuvo varias amantes, ninguna consumió su amor de manera tan envolvente como sucedió con Carmen Mondragón –Nahui Ollín como él la bautizó–. A ella la conoció en una reunión de intelectuales en 1920, tenía veinte años menos que él y su relación no fue lo más ideal, fue violenta y culminó cuando ella intentó dispararle mientras dormía.

Sus monografías sobre las iglesias de México y sobre las artes populares fueron en su tiempo revelaciones fundamentales. Obtuvo la Medalla “Belisario Domínguez” en 1956, y el Premio Nacional de Artes en 1958. 

Uno de los iniciadores del muralismo mexicano, impuso un estilo del que derivaron tanto Diego Rivera como David Alfaro Siqueiros; hombre polémico, escribió bastantes libros de cuentos provocadores en la temática y en el tratamiento. 

El Dr. Atl ingresó en El Colegio Nacional el 6 de noviembre de 1950. (Renunció a su nombramiento el 5 de julio de 1951.) 

El paisajista y vulcanólogo Gerardo Murillo (Dr. Atl) murió en la Ciudad de México el 15 de agosto de 1964. Sus restos descansan en la Rotonda de las Personas Ilustres del Panteón Civil de Dolores.