Coordinación editorial Azteca 21

Ciudad de México. 6 de febrero de 2016. El pasado jueves se llevó a cabo un homenaje al compositor zacatecano Tomás Méndez Sosa en el Auditorio “José Vasconcelos” del Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que resultó insuficiente por la cantidad de personas de origen extranjero y nacional que acudieron a rendir tributo al llamado “El poeta de la canción ranchera”.

En un ambiente de fiesta, el maestro Gerardo Reza Calderón dio la bienvenida a la familia Méndez y a los artistas que participarían en el homenaje, así como a los asistentes. Posteriormente, el maestro Luis Fernando Rodríguez Lazcano leyó una semblanza del compositor, quien nació el 25 de julio de 1926 en Fresnillo, Zacatecas, y con el paso de los años se convirtió en compositor de cabecera de Lola Beltrán, Lola La Grande, y amoroso padre de cinco hijos: Mirna, Mónica, Tomás, Gabriela y Eduardo Méndez Ormaechea. Tomás Méndez murió en la Ciudad de México el 19 de junio de 1995.

Después se proyectó un video en el que varios cantantes extranjeros interpretan “Cucurrucucú Paloma”, entre los que podemos mencionar al griego Demis Roussos y la francesa Mireille Mathieu, la libanesa Donna Behar, el alemán Andy Borg, la hongkonesa Shirley Kwan, incluso el actor estadounidense Kirk Douglas y una versión sinfónica de Alondra de la Parra y una instrumental de The Hawaiian Beach Boys. Habría que añadir, por supuesto, al español Julio Iglesias.

A continuación, la maestra Waltraut Rosas Aigster, quien condujo el evento, presentó a Mirna y Mónica, hijas del compositor, que estaban entre el público. Enseguida, dio paso al elenco artístico, con la participación de José Antonio Hernández “El Pelao”, quien interpretó “Bala perdida” y “Tres días” acompañado del mariachi “Alma de México”.

Luego tocó el turno al hijo del compositor, Eduardo Méndez, quien cantó “Laguna de pesares” y “Gorrioncillo pecho amarillo”; además, se dio tiempo para explicar el significado profundo de “Cucurrucucú paloma”, según se lo explicó su padre.

Eduardo cedió el micrófono a María Elena Leal, hija de Lola Beltrán y el matador Alfredo Leal, quien interpretó magníficamente la canción que su madre volvió inmortal: “Cucurrucucú paloma”, para seguir con la otra paloma: “Paloma negra”, la que gran parte del público cantó con ella.

“El Pelao” volvió al escenario para interpretar “Leña de pirul”, luego anunció que el Canal 22 pronto comenzará a transmitir una serie sobre la canción ranchera, cuyo primer programa estará dedicado a Tomás Méndez Sosa. También explicó que la canción que interpretaría a continuación le llevó ¡veinte años! concluirla al compositor zacatecano: “La muerte de un gallero”.

Enseguida llamó a Eduardo para hacerle coro a María Elena Leal con el grandioso “Huapango torero”, que la interpretó con sentimiento especial pues le recuerda al torero y actor Alfredo Leal. Después de evocar a su padre, continuó con “Golondrina presumida”. Entre el público se encontraba el señor Eduardo Ormaechea, quien es universitario, por lo que a iniciativa de “El Pelao”, egresado de la Facultad de Contaduría y Administración, se escuchó un sonoro “Goya” que cimbró el auditorio.

Tras la porra, el director del CEPE, el doctor Roberto Castañón Romo, entregó un reconocimiento a los artistas y agradeció a la familia Méndez por la realización del homenaje en el recinto universitario, el cual, dijo, tiene sus puertas abiertas para cuando quieran regresar a presentarse. Para concluir el acto, María Leal, “El Pelao” y Eduardo Méndez interpretaron “Puñalada trapera”, que el público aplaudió y le dedicó varios ¡bravo! Ya no hubo “otra”, a pesar de la insistencia de los asistentes.

Entre el público se encontraban José Alfredo Jiménez Gálvez, María Eugenia Flores, hija de Chava Flores, Eurídice Cervantes, hija del compositor de “Cien años”, Alberto Cervantes, entre otras personalidades.

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Foto: María Elena Leal durante su participación en el homenaje a Tomas Méndez.

Azteca 21.