Gracias a que uno de mis lectores tuvo la gentileza de enviarme la grabación original desde alguna ciudad canadiense, es que puedo compartir el audio en el siguiente enlace: KenSmith en Stereorey, "La Máxima Dimensión del Radio"

Por: Winston Samuel Ojeda

San Antonio, Texas.- Hace algunos años cuando vivía en Puebla, México, toda la familia se reunía como todos los años para disfrutar de la cena de Noche Buena.

Para entonces, ya habíamos ido a varias posadas donde reinaba la alegría, se repartían los

aguinaldos y se quebraban piñatas, pero al mismo tiempo se cantaba el ora pro nobis y la letanía, que por lo general era encabezada por mi madre o alguna de mis sacrosantas tías.

Mi padre, que aparentemente no era muy religioso, a la vez daba muestras de un gran respeto en esas fechas tan significativas para los mexicanos y solía sintonizar una estación de radio llamada Stereo Rey, en la cual se escuchaba la voz de un locutor llamado Ken Smith que año con año con su privilegiada voz, nos regalaba un mensaje navideño.

Bastaba una mirada de mi padre para terminar con cualquier fandango, de manera que cuando se empezaba a escuchar esa especie de oración, todos estábamos atentos y callados, tratando de entender el mensaje que el inolvidable locutor había preparado para ese día.

Independientemente de los buenos recuerdos relacionados con la familia, ese pequeño momento en donde mi padre exigía silencio y respeto quedó muy grabado en mi mente, ya que con el tiempo se fue haciendo costumbre escuchar ese mensaje que impactaba las fibras del corazón.

Con el paso del tiempo, al regresar en fechas navideñas a mi terruño querido, busqué y busqué en vano tratando de escuchar el mencionado mensaje navideño, sin embargo me enteré que la gente de MVS había decidido desaparecer Stereo Rey después de 35 largos años de hacer una radio que se caracterizaba por tener un estilo de gran elegancia y cultura, lo cual me pareció una verdadera lástima y como Ken Smith había muerto, seguramente se había llevado su mensaje consigo mismo.

Por mi parte no he perdido la tradición de leer cada año durante la cena de Navidad y con la familia reunida, este excelente mensaje y es por eso que hoy quiero compartirlo como un regalo de Navidad, con el sincero deseo de que traiga un remanso de paz a sus corazones.

Autor desconocido

Hubo un hombre que nació en un pueblito casi desconocido, hijo de la sencilla esposa de un humilde carpintero.

Creció en otro pueblito tambien casi desconocido. Trabajo en una carpintería hasta los treinta años y entonces durante tres años fue un predicador ambulante.

Jamás escribió un libro, ni ocupó cargo alguno, jamás tuvo casa propia; jamás puso pie dentro de una gran ciudad; jamás se alejó a más de 300 kilómetros del pueblo en que nació; jamás realizó ninguna de las hazañas que usualmente acompañan a la grandeza.

No tenía más credenciales que su propia persona. No tuvo nada que ver con los asuntos de este mundo, a excepción de la influencia que ejerció sobre las almas; el poder arrollador de su divina calidad humana.

Siendo aún un hombre joven la marea de la opinión popular se le volteó; sus amigos huyeron de su lado, uno de ellos lo negó, otro lo entregó a sus enemigos; soportó la burla de su juicio; fue clavado en una cruz entre dos ladrones. Mientras moría, sus verdugos echaron a suerte el único artículo de su propiedad en la Tierra... su túnica. Cuando expiró fue bajado de la cruz y colocado en un sepulcro prestado merced a la piedad de un amigo.

Veinte largos siglos han pasado desde entonces, más hoy, Él constituye el núcleo espiritual de la raza humana y es el líder de la columna del progreso.

Y quedamos anodados al darnos cuenta de que todos los ejércitos que jamás hayan marchado, de que todas las armadas que jamás hayan sido construídas, de que todos los parlamentos que jamás hayan sesionado y de que todos los reyes que jamás hayan regido, todos conjuntamente, nunca han afectado la vida del hombre sobre esta tierra, tan poderosamente como lo hiciera durante los treinta y tres años de su breve vida...un solo hombre cuyo nacimiento estamos celebrando...en este momento son las doce de la noche...

Correo sorpresivo que incluye el audio original

Gracias a que uno de mis lectores tuvo la gentileza de enviarme la grabación original desde alguna ciudad canadiense, es que puedo compartir el audio en el siguiente enlace:

KenSmith en Stereorey, "La Máxima Dimensión del Radio"

¡Feliz Navidad!