La becaria del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) detalla que desarrolla el proyecto de tesis dirigido por las docentes investigadoras del CIIDIR, la doctora Lidia A. Juárez Ruiz y la maestra Margarita Rasilla Cano, dentro de la línea de trabajo Diseño de tecnologías sustentables para la edificación, la cual le permite realizar propuestas de bioconstrucción y aplicación de ecotecnias con el uso de materiales económicos y amigables con el medio ambiente.

Oaxaca de Juárez, Oaxaca. 29 de julio de 2018 (Flor Hernández-Agencia Informativa Conacyt).- El tianguis gastronómico ambiental “Gadoo Gush” —iglesia vieja, por su traducción del zapoteco al español—, ubicado en el municipio de San Raymundo Jalpan, a unos 18 kilómetros de la capital, ofrece más que comida tradicional, cuenta con un proyecto de ecotecnologías o ecotecnias, que se caracterizan por aprovechar eficientemente los recursos naturales buscando la sustentabilidad.

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La estudiante de la maestría en gestión de proyectos para el desarrollo solidario del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR, unidad Oaxaca), Citlalli Ojeda Salinas, explica que, de manera conjunta con el grupo de mujeres que integran este tianguis, ha puesto en marcha una estrategia para la apropiación social de ecotecnias, fomentado la autogestión.

La becaria del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) detalla que desarrolla el proyecto de tesis dirigido por las docentes investigadoras del CIIDIR, la doctora Lidia A. Juárez Ruiz y la maestra Margarita Rasilla Cano, dentro de la línea de trabajo Diseño de tecnologías sustentables para la edificación, la cual le permite realizar propuestas de bioconstrucción y aplicación de ecotecnias con el uso de materiales económicos y amigables con el medio ambiente.

Y ejemplifica la autoconstrucción de un piso firme que se encuentra en la capilla del tianguis, mismo que fue realizado a base de tierra, resina y otros materiales naturales accesibles en la región, lo que se logró con la capacitación de las locatarias.

“Una vez aprendido el proceso, las mujeres pueden dar continuidad a las mejoras ya que uno de los objetivos del trabajo consiste en que puedan apropiarse de la ecotecnia, y no utilizarla únicamente en el mercado, sino en sus viviendas o en su comunidad”, indica.

1-paspasito2718.jpgLa también arquitecta egresada de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO) añade que el siguiente paso consiste en el sistema de captación de agua de lluvia en techos, ecotecnia que permite aprovechar el recurso hídrico.

La superficie del techo del tianguis es de 865 metros cuadrados y de acuerdo con sus cálculos primarios, podrían obtenerse 11 mil 236 metros cúbicos de agua por temporal de lluvia, por lo que el agua que se recolectaría, alcanzaría para satisfacer las diversas necesidades del tianguis, tales como lavado de trastes, uso en sanitarios y riego o reforestación de áreas verdes.

No obstante, afirma que además de establecer la recolección de agua, es necesario también la construcción de un contenedor, que podría ser fabricado con la técnica de ferrocemento, la cual consiste en un entramado de mallas metálicas embebidas en un mortero hidráulico (agua combinada con cemento y arena), el cual puede reforzarse con barras metálicas (varillas corrugadas).

La tecnología, agrega, además de ser económica, sería factible de implementar con la participación de las propias locatarias.

Importancia del agua

En una primera etapa y como parte de su estrategia para que las beneficiarias se apropien de la tecnología, se pondrá en marcha la ecotecnia en los sanitarios, de tal forma que puedan comprobar que la captación de lluvia es viable y genera resultados inmediatos.

El agua, asegura, es la principal preocupación de las integrantes del tianguis ambiental, ya que están conscientes de la importancia de su cuidado, así como de la escasez del líquido en la comunidad.

Ante ello, el otro planteamiento sustentable consiste en dar tratamiento a las aguas grises que se generan en los puestos de comida, ello mediante el uso de biofiltros o “biojardineras” que se colocarían en la parte lateral del tianguis.

La ecotecnia, explica, consiste en un sistema de conducción del agua residual para su posterior envío a una zona de tratamiento que, mediante microorganismos y plantas que degradan biológicamente los contaminantes, se obtendría agua limpia para riego de árboles.

La estudiante de tercer semestre de la maestría, quien en próximas fechas realizará su movilidad académica internacional en el Laboratorio de Ingeniería para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Granada, España, promovida por el Instituto Politécnico Nacional, como parte del Programa Nacional de Posgrados de Calidad (PNPC) del Conacyt, con el objetivo de fortalecer su formación profesional e intercambiar experiencias en torno al desarrollo sustentable, llevará como referente el proyecto del tianguis en el que trabaja.

1-axccionespaso2718.jpgIndica que actualmente se encuentra en el proceso de aplicación del proyecto, luego de haber efectuado el diagnóstico y el diseño de estrategias de educación y capacitación para la transferencia de estas tecnologías.

“Para llegar a este momento, se requirió llevar a cabo una inmersión en la localidad y hacer uso de metodologías de intervención social para comprender el contexto y poder atender las necesidades específicas de las mujeres que se encuentran en este mercado”.

Resalta que la finalidad del programa de la maestría consiste en resolver una necesidad social real con una propuesta técnica, además de establecer estrategias de sensibilización y gestión complementarias.

Empoderamiento femenino

Una de las fundadoras de la asociación civil y tianguis “Gadoo Gush”, Isabel Velasco, apunta que la idea de establecer un tianguis gastronómico ambiental surge como una necesidad de combatir el desempleo y la falta de oportunidades para las mujeres que integran la organización.

Apunta que en un principio, cada fin de semana se instalaban en la “iglesia vieja” de la localidad hace ya una década, de ahí el nombre en zapoteco de su actual mercado; sin embargo, tuvieron que dejar el lugar porque el templo es registrado como un vestigio colonial.

“Llegamos a este predio hace dos años y hemos ido construyendo poco a poco, nos falta el piso, pero ahora tenemos la opción de hacerlo firme con la propia tierra, técnica que aprendimos de Citlalli”, indica.

En 90 por ciento de los 25 locales, están al frente mujeres quienes, además de vender alimentos y tener conciencia sobre el cuidado del agua, el tratamiento de las aguas grises, la reforestación y la contaminación que provocan los desechables, tienen otra visión: el consumo de productos locales.

Los huevos, la carne, la leche, el maíz de las tortillas y los insumos prioritarios que utilizan en sus cocinas, los compran a sus vecinos, puesto que están plenamente conscientes de la importancia de promover la gastronomía tradicional e incentivar la economía en la región.

“Las ecotecnologías son un pretexto para coadyuvar con el desarrollo de la región y el empoderamiento de las mujeres, para que puedan mejorar sus condiciones de vida, así como capacitarse en temas de economía, construcción y autogestión”, afirma Citlalli Ojeda.

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