La receta original se prepara en un birote salado relleno de carnitas de puerco, bañado en dos salsas, una de chile de árbol de Yahualica y otra de jitomate, así como cebolla y limón, pero con el tiempo se han tenido variantes y algunos torteros les ponen aguacate, frijoles refritos y en otros casos sustituyen la carne por camarón.

Guadalajara, Jalisco.- 22 de Noviembre de 2015.-  Ocho décadas después de que un trabajador, Luis de la Torre, inventó la torta ahogada en los años 30, ahora se ha convertido en un platillo típico de los tapatíos que puede conseguirse en cualquier punto de esta capital.

Los negocios más antiguos son la Tortas Ahogadas ''El Güerito'' y el de Don José ''el de la bicicleta''; sin embargo, ni siquiera es posible contabilizar la cantidad de éstos pues existen desde los informales, en patios de casas, hasta empresas franquicitarias.

La receta original se prepara en un birote salado relleno de carnitas de puerco, bañado en dos salsas, una de chile de árbol de Yahualica y otra de jitomate, así como cebolla y limón, pero con el tiempo se han tenido variantes y algunos torteros les ponen aguacate, frijoles refritos y en otros casos sustituyen la carne por camarón.

Tortas Ahogadas ''El güerito'', cuyo propietario es Ignacio Saldaña (cuarta generación), ostenta el título del negocio que más años tiene vendiendo este típico platillo (desde 1959), por lo que se le ha reconocido como uno de los inventores de este alimento.

En entrevista, Juan Estrada, quien lleva casi tres décadas trabajando en ''El Güerito'', relató que la historia dice que un jornalero llegó a su casa con mucha hambre y sólo encontró un trozo de pan, carnitas y salsas.

''Se preparó una torta y la ahogó en salsa de chile y también le puso salsa de jitomate, luego le preguntó a su esposa como las hizo y así innovó con este platillo, ese señor era don Luis de la Torre y de ellos aprendieron los Saldaña, dueños de Tortas Ahogadas 'El Güerito'''.

En la actualidad venden cerca de 300 tortas por día, pero antes de tener tanta competencia vendían hasta mil 500 diario,'' eso era en los ochenta, cuando éramos los únicos pero ahora donde quiera las venden, en tianguis, en la calle, en los restaurantes''.

En tanto, Don José ''el de la bicicleta'' dijo que tiene 55 años vendiendo tortas ahogadas, toda vez que fue aprendiz ''del güerito Saldaña'' y luego inició su negocio vendiendo tortas a los trabajadores de la zona de la Calzada Independencia y trasladándose en su bicicleta.

En los últimos 37 años, continuó, ya estacioné la bicicleta, 12 años a una cuadra de donde estoy ahora aquí por Mexicaltzingo.

Orgulloso, comentó sonriente que hace dos meses lo ubicaron en el Top ten de las tortas ahogadas, luego de que ''hicieron un estudio y determinaron que somos los que venden las tortas ahogadas más buenas de Guadalajara''.

En tanto, la profesora del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA) y adscrita al Departamento de Turismo, Recreación y Servicios de la Universidad de Guadalajara, Lorena García, afirmó que la torta ahogada es un alimento nutritivo.

''Para una persona a dieta puede ser un aversión por la cantidad de pan, pero es un alimento completo, pues incluye carne magra pues aunque sea de cerdo no tiene grasa, contienen cereal en el pan, la proteína y los vegetales, por lo que resulta un platillo equilibrado'', opinó.

Mencionó que en el Departamento universitario al que pertenece realizan un estudio profundo sobre este alimento, para buscar la Denominación de Origen de la torta ahogada. ''Hacemos un estudio nutrimental, los aportes que tiene, nos están asesorando en el Instituto Mexicano de Propiedad Industrial (IMPI)'', dijo.

Lorena García anotó que al turismo que viene de otros estados y países le tienen aversión a la torta ahogada, ''como que no les gusta un pan remojado, pero lo prueban y les gusta mucho, regresan a Guadalajara y no quieren irse sin comerlo de nuevo''.

Asimismo, dio a conocer que se le han dado variantes al platillo original para atender al mercado, como es la torta ahogada botanera hecha con un birote pequeño y la normal que se prepara con un pan salado de entre 15 y 20 centímetros, que ya se clasifica como un alimento formal para comer.

Con base a estudios hechos en otros estados e incluso en el extranjero, afirmó que el birote no tiene el mismo sabor en otras regiones pues está comprobado que las característica climáticas de Guadalajara favorecen al platillo, al igual que las costumbres gastronómicas que se tienen aquí, es decir, los condimentos.

Fuente: (Notimex)