"Mujeres mayas de antaño" será publicado a mediados de este año por la Fundación Cultural Armella y  cuenta con un prólogo de la doctora Beatriz Barba.

Ciudad de México, 8 de Marzo de 2014.- María Rodríguez Shadow, especialista en arqueología de género, busca dar visibilidad al género femenino que fue relegado por la sociedad militarista maya, a través de su nuevo libro Mujeres mayas de antaño, en el que sobresale su participación en la política, economía, religión y ceremonias rituales.

La doctora en antropología comentó que hasta el momento se conoce muy poco de la participación de las mujeres tributarias en la civilización maya, porque fue una sociedad androcentrista en la que se ensalzaba las virtudes de los hombres como sacerdotes, guerreros, jugadores de pelota y dioses, sólo en contadas ocasiones figuraba la labor desarrollada por sus compañeras.

Los mayas, indicó María Rodríguez-Shadow, prácticamente invisibilizaron a las mujeres, a pesar de que ellas fueron fundamentales para sus alianzas con los pueblos enemigos. “En los códices y figurillas siempre aparecen los hombres en un sinnúmero de poses, pero las mujeres sólo se representan como madres y cuidadoras de niñas, cuando su función iba mucho más allá”.

El libro será publicado a mediados de este año por la Fundación Cultural Armella, y  cuenta con un prólogo de la doctora Beatriz Barba. Es resultado de año y medio de investigación y estará dividido en cinco capítulos en los que se hablará del ciclo de vida de este sector, desde el nacimiento hasta la muerte; después se presentará su participación en la producción económica, para seguir con las funciones políticas de las mujeres nobles; otro apartado será las diosas en la religión maya, y termina con el papel femenino en las prácticas rituales.

La especialista explicó que en la esfera económica su libro hace referencia a las actividades de aculturación de los hijos y las labores de mantenimiento. “Ellas eran las encargadas de vestir y dar alimento a los hombres para que estuvieran listos para la guerra”.

En tanto, las mujeres de la nobleza participaban en las ceremonias de entronización y en las de cambio de fin de ciclo. También intervenían en los rituales de sangrado sacrificial en los que se horadaban la lengua y su sangre era colocada en papeles que después se ocuparían en otro ritual dedicado a la invocación de los ancestros.

La especialista dijo que en el mundo de las deidades femeninas, quien predominaba era la diosa de la Luna, a la que le adjudicaron caracteres de protectora, cuidadora relacionada con la fertilidad y aparecía emparentada con el dios del maíz.

María Rodríguez-Shadow afirmó, por otro lado, que la publicación está relacionada con el Congreso Internacional de Estudios de Género, Arqueología y Antropología, que este año llegará a su décima edición con el apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

“El INAH tiene un papel fundamental en la elaboración de una imagen de las mujeres a través de la arqueología, la historia, la antropología y la antropología social, porque se encarga de estudiar tanto el pasado como el presente, y las mujeres constituyen un poco más de la mitad de la población que es sujeto de estudio”, indicó.

Rodríguez-Shadow resaltó que tanto el INAH como la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) trabajan en sistematizar el conocimiento en torno a las mujeres, porque tradicionalmente la historia, la literatura y la antropología han sido profundamente androcéntricas, por el carácter mismo de las sociedades del pasado y del presente, que han estado inclinadas hacia lo masculino.

Explicó que otra de las iniciativas formulada a partir de su investigación que desarrolla en la Dirección de Etnología y Antropología Social, es la titulada Antropología de las mujeres, relativa a la creación de una exposición itinerante que se desarrollaría entre México y España. De este modo participa la doctora Prados, de la Universidad Autónoma de Madrid, con la sección La discriminación de la mujer: los orígenes del problema. La función social y educativa de los museos arqueológicos en la lucha contra la violencia de género, cuyo objetivo es contribuir a combatir la violencia de género a través de la educación, y en este sentido, los museos funcionan como una instancia docente.

Lourdes Prados ha señalado que la idea es “no dar a priori imágenes que son falsas o que tergiversan el papel de la mujer en las sociedades de la antigüedad”. Y puso como ejemplo la imagen de la Evolución del hombre, que muestra el desarrollo de la especie desde los prehomínidos hasta el homo sapiens. “Nadie cuestiona esta imagen donde sólo aparece un género: el masculino”.

“Nuestra intención —abundó— es que cuando los niños acuden a un museo tengan un discurso ecuánime entre los roles de género, donde se haga visibles a las mujeres y a otros grupos como los infantes y los ancianos. Es importante que los maestros, cuando acompañan a los menores a los museos, tengan claros los roles de género”.

 

Fuente: (INAH)