Claudia Luna Palencia

                                               @claudialunapale

 -Trump: ¿Lleva un dictador en el bolsillo?

El lado psicológico de Donald Trump empieza a provocar cierta consternación entre los historiadores que van perfilando los pasos del nuevo mandatario estadounidense, en trascendencia de sus actos, en el ejercicio del poder.            

Y lleva poco más de cien días despachándose a sus anchas desde su Twitter mostrando un sobrado autoritarismo, no necesita de las personas  contratadas a su alrededor con cargos diseñados para tales efectos porque si él quiere decir algo  basta con tuitearlo directamente; total, ya se enterarán sus ejecutivos de comunicación, prensa, relaciones institucionales y los secretarios de Estado que resulten involucrados con el tuit del día. 

            Desde luego revela muchísimo igualmente el despecho de Trump para con los medios de comunicación, a tal grado que les desprecia, no necesita convocar una rueda de prensa para informar tal o cual asunto, decisión o contestar a las dudas de los periodistas. 

El asunto tiene un mayor trasfondo va mucho más allá del mero hecho de que una persona esté usando sus redes sociales para informar o simplemente decir algo. 

            Se trata del presidente de un país con una elevadísima responsabilidad pública cuyo cargo ejercido en DEMOCRACIA  obligatoriamente le lleva a comparecer ante los medios de comunicación.

            Es la prensa que Trump despóticamente desprecia la ventana de información para con el pueblo, con esa cansada y pusilánime ciudadanía, mucha con votantes que confiaron en el magnate.

            Nada hay  más inquietante que atisbar de forma temprana, la enorme incomodidad que le representa al presidente norteamericano tener husmeando a la prensa, haciendo su quehacer de informar e investigar; y la preocupación emana bajo el ojo clínico de la prensa que no pretende dejar de seguir la forma en cómo pueda enriquecerse todavía más Trump y familia con su paso por  la Casa Blanca. 

            A ver que le digan que no a los yernos del presidente Trump; que le digan que no a sus empresas en búsqueda de nuevos contratos o a cualquier persona que pudiera beneficiarse de su cercanía con la nueva casta en el poder en Washington.

            No es casual el desdén del inquilino de la Casa Blanca para no asistir a la tradicional cena de corresponsales está aventando las puertas en las narices a la prensa, nacional e internacional.

            Así nacen los dictadores… así se cocina a fuego lento una dictadura bajo la hornilla caliente de los enfervorecidos seguidores que claman justicia callejera, acciones que para el pueblo son pan y circo mientras los leones se devoran  a sus primeras víctimas. 

A COLACIÓN

            Desde luego también hay un sector económico-financiero de plácemes, los corredores bursátiles han visto incrementar las órdenes de compra, hay una especie de voto de confianza por parte de Wall Street que ha visto disiparse los peores augurios “con una victoria del empresario inmobiliario”.

            Los especuladores al contrario le aplauden cada vez que  Trump arrecia su discurso y se muestra más agresivo esto tiene un efecto dinamizador de las compras. 

            Las promesas de bajada de impuestos a las empresas aunadas con el discurso proteccionista y limpiar el país sobre todo a la economía estadounidense de la mano de obra ilegal, desde el 20 de enero  (día de la toma de posesión) hasta el 21 de febrero, le han proporcionado una ganancia del 4.62% al Dow Jones. 

            Y en esta repetición de ciclos históricos (lo hemos referido en columnas pasadas los ciclos de Kondratieff) ya más de un entendido en el tema le ve el plumero de la mano dura a Trump combinado con un discurso ideologizante, una retórica nacionalista que cunde como la pólvora y necesita de una chispita para encenderse. 

            ¿Es Trump un dictador en ciernes en un mundo globalizado? Si atendemos a Arnold. J. Toynbee en “Estudio de la Historia” el historiador escribió: “Mussolini declaró cierta vez que él pensaba para Italia  como los grandes ingleses  que habían construido el Imperio Británico  habían pensado para Inglaterra;  como los grandes  colonizadores franceses  habían pensado para Francia”.  Desde la base de este argumento, ¿qué es entonces Trump?